Salvador Távora, entre sus hijas, en el acto de presentación del documental sobre su legado
Salvador Távora, entre sus hijas, en el acto de presentación del documental sobre su legado - JUAN FLORES
DOCUMENTAL

«Todos dicen que Salvador Távora es único en la historia del teatro»

«Salvador Távora, la excepción» es el documental creado por su hija Pilar, que se ha presentado en la Fundación Cajasol

SEVILLAActualizado:

Salvador Távora nació en un Cerro donde todavía había águilas; donde Sevilla estaba lejos, más allá del arroyo Tamarguillo y donde aparecía de repente «La Sopera», un vehículo que se llevaba a algún indigente a su último viaje. La vida de Salvador Távora estaba destinada a seguir ahí, convertirse en un obrero de Hytasa y escuchar al Bizco Amate un fandango oscurísimo de denuncia social.

Pero Távora le dio un quiebro al destino, igual que lo haría años después a los toros que mató en las plazas de España. De obrero a torero; de cantaor a actor y director teatral, ese niño que tiene como enigma hasta su nacimiento: en la partida pone que nació el 3 de abril de 1930, pero fue inscrito el 30 de septiembre de 1937, y ¡sorpresa!, no nació en el Cerro, sino en la calle Miguel Cid del barrio de San Lorenzo, de la que apenas tiene recuerdos.

Su tatarabuela Carmen fue cigarrera, «fumaba unos cigarros enormes», recuerda Salvador en su biografía, «y no tenía que ver nada su historia con la de Merimée», dice el siempre rebelde Távora. Su primera casa en el Cerro fueron los vestuarios de una piscina pública en la calle Canal, «mi casa era de una pobreza limpia y blanca», dice. Su madre echaba alhucema en el cisco picón. «Alhucema» se llamó años después uno de sus montajes. En su casa se alumbraban con quinqués de petróleo, que luego usaría en «Quejío».

Es un personaje al que durante el franquismo le dio la «manía» de protegerse, «había que contestar a muchas preguntas», y cogió la rutina de escribir en un folio, todos los días, dónde estaba en cada hora de ese día. «Me preguntas donde estaba el 4 de abril de 1978, sacó esa carpeta y te lo digo. Había que saber protegerse, insiste».

Cuando empezó con su teatro se encontró con Jack Lang, luego ministro de Cultura francés, en el festival de Nancy y también con Lilyane Drillon, desde entonces su colaboradora inseparable. «Nos paraban la furgoneta en la frontera porque como estaba llena de herramientas creían que éramos obreros que entrábamos sin permiso de trabajo», relata. Se hizo con mucho esfuerzo un lugar privilegiado en el mundo del teatro, algo que no parecía reservado para él, pero Távora nunca ha creído en el destino.

Ahora su hija Pilar, cineasta, ha hecho un documental en el que Salvador no habla. «Lo hacen quienes le han conocido». Son cincuenta entrevistas en hora y media, «un trabajo de micos», dice Pilar, bajo el título de «Salvador Távora, la excepción» que este martes se presentó en la Fundación Cajasol.

Producido por Arbonaida Films y Canal Sur, Pilar Távora comenzó a trabajar en el proyecto hace dos años. «Una cosa es hablar de la trayectoria de La Cuadra y otra de Salvador Távora. Hay mucha gente que conoce a Salvador, pero en realidad no sabe cuál es su importancia en el mundo del teatro ni tampoco conoce realmente al personaje». Confiesa que se ha podido distanciar tanto de Távora padre, como del director teatral. «Soy una persona crítica, no prodigo halagos cuando monta un espectáculo, y siempre le digo la verdad, por eso consigo la distancia».

Sí ha habido sorpresas con personas con las que Távora ha tenido relaciones profesionales. «Recuerdo la emoción de Lluis Bassats, organizador de los Juegos Olímpicos, o de Jack Lang al hablar sobre mi padre... ¡Con la de años que han pasado sin verse!». Nadie a quien pidió colaboración se la ha denegado. «En el documental salen políticos como Alfonso Guerra o Alejandro Rojas Marcos, o gente tan importante del mundo del teatro como Juan Margallo, José Luis Santos, José Manuel Garrido, Ignacio Amestoy, Ricardo Iniesta, Carmen Giles, Manolo Grosso... y todos son unánimes al afirmar que Távora es único en la historia del teatro, incluso mundial».

Para Salvador Távora, la noche fue también una sorpresa. «No ha visto nada del documental. No tiene ni idea», afirma su hija Pilar y directora del mismo.

Salvador Távora es Medalla de Oro de las Bellas Artes, medalla de Andalucía... Este obrero hecho torero y luego cantaor y dramaturgo, que metió las herramientas, el flamenco, las bandas y el toro en su teatro, es el «excepcional» protagonista de una historia insólita.