Zenet presentó anoche en Sevilla su nuevo disco «La Guapería»
Zenet presentó anoche en Sevilla su nuevo disco «La Guapería» - F.R.M.
CRÓNICA CONCIERTO

Zenet impregna Sevilla de «guapería» a base de swing y bolero

El artista malagueño brindó anoche un magnífico concierto en el Cartuja Center

Fernando Rodríguez Murube
SevillaActualizado:

Una vez me dijo el ínclito Juan Peña «El Lebrijano», en una larga e interesantísima charla que tuvimos en el sevillano barrio de La Hiniesta, que donde mejor suena el flamenco, donde más se siente y donde más gusta escucharlo es en un sitio chico, oscuro y en el que apenas se atisben las humeantes siluetas que desprenden los cigarros. Capté el mensaje. Anoche, varios años después de la lección que me dio el maestro, mientras disfrutaba en el Cartuja Center del magnífico concierto que ofreció Zenet, se me vino a la mente todo aquello.

Obviamente, el malagueño no canta flamenco, pero eso no es óbice para que la exquisita música que factura, más si cabe en directo, también rehúya de grandes escenarios y busque acomodo en lugares de características similares a las descritas por el genio gitano. Solo tuve que hacer un ejercicio de traslación mental: en vez de imaginar una peña de Triana, hicelo propio con un club de Nueva Orleans, uno de esos en los que el sonido jazzístico hace que se cree un lenguaje sincero entre la voz y los instrumentos, uno de esos en los que canciones que teóricamente duran tres minutos se dejan llevar por la inspiración y la improvisación hasta convertirlas en nuevas creaciones de siete u ocho. Como el flamenco.

Exactamente todo eso (y más) destiló anoche Zenet a base de swing y talento, que presentaba «La Guapería», un disco rico en matices y confluencias en el que rescata boleros de antaño, en algunos casos cercanos al siglo de vida («Tú no, yo sí», 1934).

«Qué guapa melancolía, qué guapo olor a pasado. Zenet parece sacado de antigua fotografía. Qué guapa La Guapería, qué musical aventura, que belleza, qué guapura. Cada vez que Zenet canta sale el sol de su garganta, la vida es menos oscura». Es imposible describir mejor lo vivido ayer que como lo hace el poeta cubano Alexis Díaz Pimienta con la décima espinela que sirve de introducción al disco.

El de La Habana también fue el encargado de inaugurar el concierto. Díaz Pimienta dejó más que patente, tanto en el inicio como en una segunda aparición ya en el ocaso del show, que es un maestro del repentismo, improvisando bellísimos versos con una habilidad pasmosa.

Temas tan exquisitos como «Estás equivocada», «Borrasca», «No te empeñes más» o «Es tan difícil» fueron interpretados con suma elegancia gracias a la voz del malagueño y , en gran medida, a un septeto de músicos realmente brillantes (trompeta, contrabajo, guitarra, piano, batería, violín y trombón) que dotaron cada pieza de un sonido añejo y cristalino a la vez.

Pero Zenet es mucho más que un contador de boleros, en su mochila guarda una interesante discografía de la que anoche mostró algunas piezas como se muestran las piedras preciosas, con mimo y delicadeza. Así, hizo que lucieran incontenibles «Quién sabe», «Fuiste tú» y «Sé que estás pensando».

«Un beso de esos» acaso sea la canción más paradigmática de lo que es Zenet, el pseudónimo tras el que se agazapa Antonio Mellado Escalona, un artista como la copa de un pino que compone con una sensibilidad apabullante y que en directo funde sentimiento, pasión y entrega, sentando magisterio de cómo hay que moverse en un escenario, irradiando la gracia que le es intrínseca con unos bailes improvisados, yendo y viniendo como un fuego con viento, que encandilaron al público.

Zenet despidió el concierto interpretando su éxito «Soñar contigo»
Zenet despidió el concierto interpretando su éxito «Soñar contigo» - F.R.M.

Como broche de oro, su canción más importante y que le catapultó al éxito: «Soñar contigo». Una delicia absoluta que cortó la respiración de todo el auditorio, no solo por la calidad del tema, sino por la forma en que la interpretó. Tras la ovación de despedida, Zenet se sentó en el filo del escenario y, acompañado de violín, trompeta y guitarra, cantó sin micro, sumergido entre el público, a pecho descubierto, como en las peñas antiguas.