Nuevo «Anillo», ¿otro escándalo en el Festival de Bayreuth?
Escena de «El Holandés Errante» - efe

Nuevo «Anillo», ¿otro escándalo en el Festival de Bayreuth?

El pistoletazo de salida a las celebraciones bicentenario del nacimiento de Richard Wagner arrancan hoy en Bayreuth

Ovidio García Prada
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Con la apertura del Festival wagneriano de Bayreuth, tradicionalmente la manifestación cultural alemana más importante del año, alcanza su clímax la celebración del bicentenario del nacimiento de Richard Wagner. El presidente Joachim Gauck y la canciller Angela Merkel, al frente de un largo cortejo de ministros y personajes de la alta sociedad administrativa, financiera y cultural, peregrinan a la «verde colina» de la histórica ciudad francona.

Aquí se encontrarán con la primera sorpresa, la novedad es un «déjà vu»: la reposición de «El holandés errante», justamente la misma pieza inaugural, con idéntica puesta en escena y casi los mismos intérpretes del año pasado. La auténtica novedad, la que mantiene en vilo al mundillo wagneriano, llegará al día siguiente con la representación de «Rheingold» (Oro del Rin), la primera parte de la tetralogía de «El Anillo del nibelungo», en escenificación de Frank Castorf, director del «Volksbühne» berlinés, y dirección musical del Kirill Petrenko, batuta rusa en alza. Para entonces la mayoría de los honorables, cumplidos los deberes de protocolo y disfrutado de sus privilegios, habrán abandonado la ciudad en busca de aires más livianos. No así la wagneradicta Sra. Merkel, que habitualmente asiste a todas las representaciones del primer ciclo.

En Bayreuth vuelve a imperar la ley del silencio. Aunque Petrenko habla poco y casi nunca, los dos firmantes de la nueva producción, que se promete polémica, tienen prohibido hacer declaraciones. Se sabe que la acción estará ambientada en la posguerra mundial y que «Rheingold/Oro del Rin» es aquí el petróleo, el oro de nuestros días. Muy actual, pero de compleja resolución. En los papeles principales, de quienes se informará con detalle en días sucesivos, cabe destacar al barítono Wolfgang Koch (Wotan), la soprano inglesa Catherine Foster (Brünnhilde), los tenores surafricano Johan Botha (Siegmund) y canadiense Lance Ryan (Siegfried), y el bajo coreano Attila Jung (Hagen).

Castorf se subió al tren de la producción ya en marcha, como último remedio tras la renuncia del cineasta Wim Wenders. Ha trabajado con premura casi sin tiempo de ensayo. Con él se prosigue la reciente política bayreuthiana de encomendar la escena a representantes del nuevo teatro de director, inconvencionales, polémicos, neófitos en las lides wagnerianas e incluso operísticas. El regista berlinés, uno de sus más conspicuos representantes, llega con una aureola algo añeja ya de enfant terrible y provocador profesional, con su personal mixtura escénica, rayana a veces en el absurdo barrioboajero de «sex and crime». Una apreciación casi diametralmente opuesta a la otorgada a Petrenko, cuya labor en el foso se aguarda con enorme expectación.

Wagner es un valor seguro. En la temporada 2011-12 se consignaron 526 representaciones de sus obras en el área lingüística alemana, cifra que será superada con creces este año. Simplemente de «El Anillo» hay programados más de una veintena de nuevos montajes. Este de Bayreuth es el que concita más resonancia mediática.

El resto del programa lo conforman otras dos reposiciones: el descarriado Tannhäuser, de Sebastian Baumgartner, con un tercer cambio de batuta: el debutante Axel Kober será su tercer director musical. Y, finalmente, el Lohengrin de las ratas, de Hans Neuenfels, con idéntico elenco interpretativo. La función inaugural de «El holandés errante», dirigido musicalmente por Christian Thielemann, será retransmitido en vivo a más de un centenar de cines alemanes y de 5 países europeos, y en diferido (22,15 h. en el satélite Astra) por el primer canal ARD de la televisión alemana, en alta definición y sonido estéreo.