Una imagen del ensayo de «Vlad, el musical»
Una imagen del ensayo de «Vlad, el musical» - ABC

Drácula se convierte en héroe romántico de la mano de Plácido Domingo jr.

El hijo del tenor madrileño prepara el estreno de su primer musical, «Vlad», basado en el personaje de Bram Stoker

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El príncipe Vlad Drăculea, conocido como Vlad el empalador, inspiró a Bram Stoker el personaje central de su novela «Dracula» (1897), adaptada al cine y al teatro en muchas ocasiones. El último en tomar al célebre vampiro ha sido Plácido Domingo jr. hijo del ilustre tenor madrileño, que estos días prepara en la capital el estreno de su musical «Vlad». La premiere será en La Línea de la Concepción (Cádiz), el próximo 14 de diciembre.

Un reparto que encabezan Estíbaliz Martyn, Carlos Valledor, Nuria Pérez, David Pérez Bayona, Jose Julián Frontal, Jose Luis Fernandez, Karmelo Peña y Dani Cuesta trabajan estos días a las órdenes de Antonio Castro Guijosa, encargado de dirigir el montaje. La escenografía es de Carlos Brayda, la iluminación de Paco Ariza y el diseño de peluquería y maquillaje de Cristina Lázaro. Javier Ibarz Verdún ha adaptado el libro de Samantha J. Freeman al castellano, y Juan José Solana ha realizado los arreglos de la partitura.

Plácido Domingo jr. confiesa sentirse atraído por los musicales desde siempre, a pesar de haber crecido en el mundo de la ópera. En 1992 participó en la adaptación española de «Los miserables». «Vlad» llevaba mucho tiempo escrita y ahora era el momento de poner en pie este viejo sueño. «Siempre hay un momento justo y correcto en la vida para hacer las cosas, y quizás ahora tenía la capacidad y la madurez responsable para enfrentarme a ello, porque estoy involucrado al cien por cien en el proyecto, también en la financiación y la búsqueda de patrocinios; lo quiero hacer bien y de forma responsable».

Esta responsabilidad le lleva a medir los pasos. Tras el estreno de La Línea, el musical tiene citas en Ávila (21 de diciembre) y Valladolid (29 de diciembre), y sus responsables ya están al habla con teatros de España, Colombia, Argentina, México e incluso Rumanía, para llevar allí la producción. Pero su autor prefiere ir despacio. Aunque puestos a soñar en voz alta, Plácido Domingo jr. lo tiene claro. «Mi sueño es hacerlo una noche en el Teatro Real, con una orquesta de 70 músicos, con los Reyes y con mi padre».

El musical le permite, a diferencia de la ópera -asegura- mezclar estilos como el swing y el jazz, así como incluir los ritmos de la batería. «Además, permite hacerse en el idioma propio en cada lugar, y la actuación es fundamental. Es como la prosa, pero cantando. Es un género más complicado de elaborar porque hay que llevárselo a más gente».

La base de «Vlad» es la novela de Bram Stoker, pero la historia se ha variado. «Hemos tomado a los personajes, pero yo quería darle humanidad a Vlad; aquí es un héroe, casi un mártir, no tiene nada que ver con un monstruo».

La batuta de la escena se la ha entregado a Antonio Castro Guijosa, un joven y brillante director (suyo fue el montaje de «Iphigenia en Vallecas»). «Esto es teatro y y lo que quiero es contar la historia -dice-, que lo que está en la partitura se note en el escenario y llegue a la gente de manera lo más elocuente posible. Pero el musical tiene sus reglas. El ritmo viene más dado por la música, naturalmente. El texto es más abierto que la partitura, en el teatro de texto tu capacidad de incidencia es mucho mayor».

La historia presenta el mito de Drácula transformado por la visión del héroe romántico. «Me sugiere, sobre todo, el tema de la redención; si es posible cambiar su pasado. Vlad lleva quinientos años siendo un bicho. Y aquí hay elementos humanos, en este sentido tiene algo de Jekyll y Hide. Hay en Vlad una naturaleza incontrolable y un aliento un poco más noble que lucha por prevalecer».