Jimmy Roca, Roberto Álvarez y, al fondo, Begoña Maestre, en «Intocables»
Jimmy Roca, Roberto Álvarez y, al fondo, Begoña Maestre, en «Intocables» - Pentación

Los extremos se tocan

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«Intocables»Teatro Reina Victoria, Madrid

La historia de «Intocables» es la de la relación previsiblemente imposible entres dos seres radicalmente opuestos por edad, educación, origen y situación económica; algo que siempre es una buena base para un desarrollo. El origen de la función, adaptada por José Antonio Vitoria y Garbi Losada, y dirigida por esta segunda, es una película francesa que obtuvo un notable éxito hace una década, y que retrataba la relación entre un aristócrata millonario y tetrapléjico a causa de un accidente con su nuevo cuidador, un joven marginal, inadaptado, exconvicto y con un entorno familiar complicado. Precisamente el desparpajo del joven, su torpeza y su falta de miramientos a la hora de tratar al tetrapléjico son lo que atraen a éste, que en manos de su cuidador encuentra su vida más ilusionante y entretenida, al tiempo que más descarnada.

Vitoria y Losada firman una versión limpia de la historia, construida a base de retazos, en la que hay en algunos momentos cierta precipitación y superficialidad en la narración. No quita sin embargo para que la función transite con fluidez y naturalidad, siempre con el humor como mascarón de proa e imponiéndose en su «batalla con el drama».

Es el personaje de Driss, el heterodoxo cuidador, quien genera todo ese humor. Jimmy Roca llena a su personaje de energía, que irradia a toda la escena. Roberto Álvarez se enfrenta al reto de «cargar» con un papel que no le permite mover más que la cabeza, y sale más que airoso de él. Entre los dos actores se establece una química fecunda, que se completa con las actuaciones eficaces de Begoña Maestre (la secretaria) e Íker Lastra (el fisioterapeuta).