Les Luthiers, en «Viejos hazmerreíres»
Les Luthiers, en «Viejos hazmerreíres» - ABC

Les Luthiers 2.0 presentan sus «Viejos hazmerreíres»

El grupo humorístico-musical argentino retoma su gira española y actuará en Madrid en octubre

MadridActualizado:

Hace cuarenta y cinco años, en 1974, un extravagante grupo argentino que atendía al nombre de Les Luthiers, y que la publicidad saludaba como «delirantes cómico-musicales», se presentaba en Madrid -concretamente en el Teatro Marquina-. Era una España diferente; tuvieron que pasar por la censura previa. «Asistimos después maravillados al crecimiento de un país que para nosotros es fundamental y por el que sentimos un gran cariño», dice Jorge Maronna. Pero en 1974 el éxito fue perfectamente descriptible y el osado empresario que les trajo a España -el admirable y recordado José Caturla- tuvo que vender su coche para sufragar el fracaso. Su fe en ellos, sin embargo, no decayó, y volvió a traerles ocho años después. Fue el comienzo de la implantación en España de la «religión luthierana», que cuenta con numeros adeptos.

El próximo 11 de octubre, «Les Luthiers 2.0» -ya solo quedan dos miembros del conjunto habitual- inician en Madrid la tercera parte de la gira de «Viejos hazmerreíres», un espectáculo antológico (es su tercera antología) con el que visitarán Madrid (Palacio Municipal de Congresos, 11-27 de octubre), Zaragoza (Auditorio, 4 y 5 de marzo de 2020), San Sebastián (Palacio Kursaal, 7 y 8 de marzo), Logroño (Riojaforum, 11 de marzo), Pamplona (Baluarte, 13 y 14 de marzo), Bilbao (Palacio de Euskalduna, 16, 17 y 18 de marzo) y Vitoria (Teatro Principal, 20 y 21 de marzo).

«Se trata -bromeó ayer Carlos López Puccio, uno de los dos veteranos del sexteto- de un espectáculo muy especial: es un espectáculo con humor, hay muchos chistes y la gente se ríe». No pierden el sentido del humor los componentes de Les Luthiers tampoco en sus encuentros con la prensa, aunque en ellos se ofrezcan noticias tan tristes como que Marcos Mundstock -el habitual narrador de las hazañas de Mastropiero- dejó en marzo de viajar con el grupo, ya que padece una enfermedad seria que afecta a su motricidad.

López Puccio y Jorge Maronna son la vieja guardia de Les Luthiers, que se completa con Horacio «Tato» Turano, Martín O’Connor, Tomás Mayer-Wolf y Roberto Antier. Los seis interpretan este espectáculo musicalmente variado, donde se escucha, según explicó Antier, «zarzuela, jazz, bossa nova, cumbia...» Todos estos ritmos servidos, naturalmente, por un puñado de los célebres «instrumentos informales» tan característicos del grupo: en «Viejos hazmerreíres» se pueden escuchar -y ver- la desafinaducha, el nomeolbidet, el calephone de casa, la lira de asiento o lirodoro; la batería de cocina (el único instrumento nuevo), la bocineta, el tubófono silicónico cromático y las tablas de lavar. Quien se acerque ver el espectáculo podrá ver de cerca otro puñado de instrumentos informales, que se expondrá en el hall de los teatros. Y es que esta «joya de la corona» del grupo es parte fundamental del espectáculo. «Viaja -revela López Puccio- en cuarenta y tres baúles que pesan cinco toneladas. Y no son baúles pequeños...»

La vieja radiotertulia (creada en los años ochenta) en la que dos periodistas dialogan y opinan sobre un sinfín de temas sobre los que apenas tienen conocimiento -todo parecido con la realidad es pura coincidencia- sirve de hilo conductor del espectáculo, que se renueva cada día. Hay algo «darwiniano», completa López Puccio, «el espectáculo evoluciona por el sonido de la risa de los espectadores».