Natalia Menéndez, en una imagen tomada el pasado mes de agosto en Montevideo
Natalia Menéndez, en una imagen tomada el pasado mes de agosto en Montevideo - EFE

Natalia Menéndez: «El Teatro Español invita a soñar»

Además de asumir la dirección del Español, también lo hará de las Naves del Matadero

Madrid Actualizado: Guardar
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«El Teatro Español invita a soñar». Es la poética declaración de intenciones de Natalia Menéndez (Madrid, 1967) tan solo unos minutos después de que el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, anunciara que era la elegida para dirigir el Teatro Español, el más antiguo de Europa, y las Naves del Matadero, que volverán a depender de aquella institución.

De momento, la nota oficial del Ayuntamiento de Madrid dice prudentemente que se ha «invitado» a Natalia Menéndez a dirigir el teatro. Pero ella, asegura, está más que dispuesta a aceptar la invitación. A mediados de octubre se sustanciarán las negociaciones y la firma del contrato y el 1 de noviembre tomará posesión del coliseo de la Plaza de Santa Ana, en sustitución de Carme Portaceli, que lo ha dirigido durante los últimos tres años.

No tiene Natalia Menéndez, lógicamente, planes concretos para los cinco espacios (los del Teatro Español y los de sus Naves en el Matadero, que volverán a estar bajo su dirección), pero asegura le gusta «el nuevo proyecto. Es ilusionante, permite ofrecer múltiples miradas y diferentes juegos escénicos». Ahora mismo, dice, «es pronto para hablar del futuro, pero conozco los espacios, he trabajado en ellos y he formado parte del teatro con distintos montajes, y eso me invita al optimismo».

Mirada transversal

Confiesa, en frase recurrente de los galardonados, que no se esperaba la invitación del Ayuntamiento de Madrid –su ciudad natal– para dirigir el Español. «No he provocado la llamada, me ha venido, y como en casi todo lo que me viene sin esperarlo hay un grado de inconsciencia en mi decisión. Tengo mucho miedo y respeto, pero mucha más ilusión y ganas de trabajar».

Cuando se le pregunta qué es lo que más le ha convencido del proyecto ofrecido por el Ayuntamiento, asegura que «el proyecto mismo. Son cinco espacios, una sala de exposiciones... Es un proyecto que invita a soñar. La gestión teatral no es un hecho aislado; el teatro en general, y más el Español, forma parte de la ciudad, palpita en sus calles y en sus ciudadanos. Permite ofrecer una mirada transversal, y eso resulta, vuelvo a decirlo, ilusionante».

Como tantos compañeros suyos de profesión, no niega haber fantaseado en alguna ocasión con la posibilidad de dirigir un teatro público como el Español. Y cree que una institución así debe ofrecer «respeto, diferentes miradas, ha de ser una forma de compartir». El teatro, añade, debe de estar implicado con su sociedad, pero también ir en contra de una parte de esa sociedad y «buscar un tiempo y una estética no violenta».

«Soy demócrata»

Elegida por un Ayuntamiento gobernado por el Partido Popular y Ciudadanos, asegura que no le afecta el color político de sus «jefes». «Yo he recibido un ofrecimiento y lo he aceptado; a lo largo de mi vida he trabajado con distintos partidos políticos, no tengo ningún problema. Yo soy demócrata. Y voy a hacer mi trabajo, simplemente. No me siento concernida, lo mío es llevar una gestión y es lo que voy a hacer. Hay que separar un poco, lo demás son batallas amarillas, y yo no soy de batallas, ni amarillas ni rosas...» «La cultura –añade Natalia Menéndez– va a un ritmo diferente del de la política. Vivimos tiempos de prisa, de inmediatez, pero el teatro debe estar fuera de un tiempo tan voraz. Es teatro debe ofrecer interrogantes, debe ofrecer diversión, disfrute, reflexión, belleza...» Y es que el teatro, como las artes escénicas en general, tiene en nuestros días mucho que ofrecer, asegura. «Pero como siempre. Si no se relaciona con la sociedad que lo envuelve, no sirve. Siempre ha sido así; no es diferente que en Grecia o en el Medievo».

En esta ocasión, no ha habido un concurso público como en las dos últimas ocasiones en que se cambió al director del Español –el Ayuntamiento de Manuela Carmena no respetó el que había llevado a Juan Carlos Pérez de la Fuente a la dirección del Español y convocó un nuevo concurso–. «No creo en ellos –dice rotundamente Natalia Menéndez–. Creo que provocan algunos desajustes, muchos malhumores, y que muchos que tienen la calidad y la preparación suficiente para ocupar los cargos no se presentan. No creo que los concursos sean una buena solución».

Festival de Almagro

Hija del popular actor Juanjo Menéndez, la nueva directora del Teatro Español es licenciada en Interpretación y en Dirección de Escena por la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD). En 1996 comenzó su carrera profesional como actriz, y trabajó bajo las órdenes de directores como Adolfo Marsillach, Jorge Lavelli o Miguel Narros. Ese mismo año firmó su primera dirección escénica –«El ascensor», de Emeterio Díez, en la Sala Triángulo de Madrid–, faceta donde ha desarrollado principalmente su carrera. Entre sus trabajos destacan «Don Juan Tenorio», de Zorrilla; «El invierno bajo la mesa», de Roland Topor; «Tres versiones de la vida», de Yasmina Reza; «Las cuñadas», de Michel Tremblay (su primer trabajo en el Teatro Español); «Tantas voces...», de Luigi Pirandello (presentado en las Naves del Matadero); «Realidad», de Tom Stoppard; las zarzuelas «Música clásica» y «La villana»; «La amante inglesa», de Marguerite Duras; y «Tres sombreros de copa», de Miguel Mihura.

Entre 2010 y 2017 dirigió el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, certamen que alcanzó bajo su batuta un magnífico nivel tanto en la calidad de sus producciones como en su faceta de generador de proyectos; entre ellos destaca Almagro-Off, que ha dado la oportunidad a numerosos creadores actuales a exponer diferentes miradas contemporáneas sobre textos y mitos clásicos. También destaca como traductora y adaptadora, especialmente del ámbito francófono –su madre es francesa–, y tiene una gran experiencia en el repertorio clásico.