Crítica de Danza

«Anhelo», un anuncio del talento

El coreógrafo andaluz, Mario Bermúdez, estrena su nueva obra con Marcat Dance en el Festival de Itálica

Marta Carrasco
SevillaActualizado:

Mario Bermúdez es uno de esos artistas del universo andaluz que del «casi nada» surgen al mundo de la danza gracias al esfuerzo y al tesón. Desde su Jaén natal, con poquísimas nociones de danza más allá del hip-hop, hizo audiciones para entrar en el Centro Andaluz de Danza hace casi una década, y como él mismo reconoce, en Sevilla descubrió lo que era que el cuerpo le doliera.

Pero parece que esta sensación ya pasó, porque desde su exitosa estancia en Nueva York, y sus cuatro años nada menos que en una de las mejores compañías del mundo como es la israelí, Batsheva Dance Company, Bermúdez ha retornado a la escena española y además, lo ha hecho volviendo a su pueblo natal de Vilches, desde donde irradia su creatividad.

Tras la exitosa coreografía «Odila», encargada por la Compañía Nacional de España, ha estrenado «Anhelo» en el Festival de Danza de Itálica con su compañía Marcat Dance, «un sueño hecho realidad», dice el bailarín y coreógrafo.

Pieza para seis intérpretes, Bermúdez ha contado para esta obra además de con la norteamericana y asistente de su compañía Catherine Coury, con otros cuatro bailarines del Ballet Nacional de Gales, para quien el pasado año montó otra de sus nuevas obras.

«Anhelo» no trata de contar nada, es puro movimiento, donde se aprecian las influencias de Ohad Naharin, sobre todo en la forma magistral de tomar el espacio escénico del teatro romano, así como en los movimientos a ras de suelo, y caminar tan propios del israelí que Bermúdez va tamizando a su manera en la búsqueda de su nuevo lenguaje coreográfico.

Con una magnífica banda sonora, y un espectacular diseño de luces obra de Olga García y José Pablo Polo, en «Anhelo» lo que vemos es un amplio despliegue de movimientos, gestos, composición corporal y grupal y por supuesto, calidad dancística. Muy buen trabajo de suelo, con portés a baja velocidad de difícil ejecución, y sobre todo, una energía a raudales que no cejó en ningún momento del espectáculo. Momentos especiales como la composición de tríos en giros, o una salida del escenario en amplios saltos que parecían desaparecer volando los bailarines.

«Anhelo» es el anuncio de lo que Mario Bermúdez va a poder hacer. Se vislumbra talento a raudales en esta obra que, sin más adornos que la luz, consigue entrar en un universo absolutamente contemporáneo y del siglo XXI, con un lenguaje reconocible y que dará mucho que hablar en breve. Voy a seguir pendiente y expectante.