«La cocina de los ángeles»
«La cocina de los ángeles» - LOLO VASCO
Crítica de Danza

El baile de los ángeles rotos

Teatro del velador clausura el Festival de Danza de Itálica 2019 con la obra «La cocina de los ángeles»

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Punto final para la edición 2019 del Festival de Danza de Itálica con el estreno de una producción propia, «La cocina de los ángeles» a cargo de Teatro del Velador. Juandolores Caballero y Pilar Pérez Calvete son los directores y coreógrafos de esta obra donde siete intérpretes se convierten en enfermos de una institución mental, como si fueran «angeles rotos» en un universo paralelo que parece ajeno a lo que ocurre fuera de el.

En este trabajo se relata una mínima parte de un estudio que se hizo en hospitales y otras instituciones por parte de los sociólogos y psicólogos y que nunca vió la luz, imagino porque dolería excesivamente a una sociedad hipócrita con el trato de estos enfermos.

Por primera vez en su desarrollo como director teatral Juandolores Caballero se ha puesto completamente al servicio de la danza, sin más palabras que las que se oyen en la banda sonora compuesta para esta obra por Sancho Almendral, y que se fundamenta en dos pilares: la palabra y el cello, y tiene momentos muy hermosos y dramáticos.

Una voz va indicando en inglés que los enfermos vestidos de una manera vayan a unas habitaciones y otros esperen su turno. Los bailarines, cuatro mujeres y tres hombres, van saliendo de los hombros del escenario deslizándose por el tapiz en pasos laterales y cortos.

Cada bailarín es un personaje distinto, con sus características propias de enfermos que viven cada uno en un lugar y momento diferente. Uno se mueve nervioso, otro canta, otra no deja de mover su cabeza como si estuviera suelta, otra camina de puntillas (en plié), todo el tiempo, otra entra y sale a grandes pasos, y entre ellos el médico, un hombre vestido de blanco con bata y una gran cabeza en plan cabezudo que recuerda a Stan Laurel que aparece en ocasiones. Y pasa el tiempo y la vida de estos enfermos que, a la manera de la Inquisición y los aguafuertes de Goya, se colocan un largo capirote sobre su cabeza y danzan. Ya están estigmatizados. No hay retorno.

La coreografía es muy limpia, de líneas depuradas y toma en ocasiones toda la escena, haciendo grupos en los que estos «ángeles» se cobijan para protegerse. Los bailarines están estupendos, cada uno interpreta su papel y es el movimiento, sin recurrir a la dramaturgia específicamente y en ello está el valor de esta obra, el que nos va definiendo cada instante y cada personaje. Muy buen trabajo de los creadores al no someter a la tiranía teatral los movimientos de la Danza.

Ahora toca hacer girar este montaje para que no sea debut y despedida, porque la obra merece la pena que tenga un recorrido más amplio.

Teatro del Velador parece que en los últimos tiempos ha visto en la Danza posibilidades creativas que antes, a través de su director, Juandolores Caballero, recreó en el teatro de texto. «La cocina de los ángeles» es además, la posibilidad de ver el trabajo creativo de la coreógrafa Pilar Pérez Calvete, que no se prodiga todo lo que quisiéramos.

Y, por último, en breve habrá que hacer balance de este festival 2019 que ha tenido más luces que sombras pero que, contra viento y marea, sigue manteniéndose en el calendario estival de nuestra provincia. Larga vida a Itálica y la Danza.