El féretro salía de la Sala Capitular Baja del Ayuntamiento a los sones de las Tres Caídas
El féretro salía de la Sala Capitular Baja del Ayuntamiento a los sones de las Tres Caídas - Manu Gómez

«Silencio blanco» para despedir a Salvador Távora entre su gente en Sevilla

La capilla ardiente del dramaturgo, instalada en el Ayuntamiento, recibió numerosas visitas de autoridades y amigos

Las imágenes del último adiós a Salvador Távora en Sevilla

SevillaActualizado:

Bajo un cielo azul sevillano no se oía una voz en la plaza de San Francisco cuando la Banda de las Tres Caídas comenzó a interpretar «Silencio blanco» mientras el féretro con los restos de Salvador Távora era depositado delante del arquillo municipal para el último homenaje de los amigos más cercanos.

Culminaba así el acto de la capilla ardiente que había dado comienzo a las 9:15 horas de la mañana cuando el ataúd cubierto con las banderas de Andalucía y Sevilla, había llegado a plaza Nueva escoltado por la Policía Local casi en absoluto recogimiento.

A la entrada lo recibieron el alcalde, Juan Espadas; la consejera de Cultura, Patricia del Pozo; el delegado del Gobierno en Sevilla, Ricardo Sánchez; el delegado del distrito Cerro-Amate, Juan Manuel Flores; las hijas del dramaturgo, Pilar y Concha; su mano derecha en la Cuadra desde sus inicios, Lilyane Drillon; y amigos íntimos del director teatral como José Chamizo y Paco Casero.

Durante más de tres horas numerosas personalidades de la cultura y la política, así como vecinos de su barrio del Cerro, se acercaron para dar el último adiós. El ataúd, situado en la sala Capitular Baja, estaba rodeado por las numerosas coronas de flores llegadas desde toda España y por un cuadro con una imagen del director teatral. Junto al catafalco, sus hijas Pilar y Concha, sus nietos María y Can, y las autoridades.

Pero la cita era para todos. Allí estaban los antiguos componentes del Teatro Lebrijano, Angela Mendaro y Pepe García, junto a dos hermanas de Juan Bernabé. Y el bailaor de Távora de toda la vida, Juan Romero, que sin poder contener las lágrimas se abrazaba a los amigos, o Jaime Burgos, el guitarrista que cruzó el Atlántico con Távora junto a Carlos Cabra, el actor que estuvo a las órdenes de Salvador en cuatro de sus obras.

Y, sobre todo, el Cerro, como María Jesús, vecina de Salvador, «Ahora que se ha ido, ¿quien se va a acordar del Cerro? El llevó un barrio, en quien nadie creía por todo el mundo, y con orgullo. De allí eran sus técnicos, sus actores, él fue el espíritu del Cerro. Por eso estamos aquí».

Numerosas personas del mundo de la Cultura acompañaron a la familia de Salvador Távora, entre otros Antonio Canales, que actúa la próxima semana en su teatro; veteranas bailaoras como Cristina Hoyos y Pepa Montes, Ana María Bueno y Lalo Tejada; flamencos como Ricardo Miño, Jaime Burgos, Pedro Ricardo Miño, Eduardo Rebollar, Yolanda Lorenzo; actores como Carlos Cabra y Meli Fernandez; el director del Centro Andaluz de las Letras, Juan José Téllez, el de la Casa Museo de Juan Ramón Jiménez, el vicepresidente de la Fundación Blas Infante, Javier Delmás, el catedrático, Isidoro Moreno, director de la Bienal de Flamenco, Antonio Zoido.

Mención especial para el mundo del teatro representado por los directores de las salas La Fundición, Atalaya TNT, Viento Sur Teatro y La Imperdible, así como el director del Lope de Vega, Juan Víctor Yague.

Representación política

Por la capilla ardiente pasaron también el delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis; Alfonso Guerra; el ex-alcalde de Sevilla, Alejandro Rojas Marcos o ex-concejales como Enriqueta Vila y Mercedes de Pablos y antiguos miembros del Partido Andalucista como Pilar González Modino o José Luis Villar.

Durante las tres horas que estuvo abierta la capilla ardiente, un reguero de personas quiso despedirse del afamado dramaturgo, cuya hija Pilar, a quien el fallecimiento de su padre pilló rodando en Alemania, comentaba que, «no esperábamos este desenlace tan rápido. Yo esto no sé ni cómo lo vivo, porque comprendo que para los demás..., pero para mí, era mi padre. Conociendo la trascendencia y todo lo que nos ha dado como persona, como artista, como hombre coherente, no podía haber mejor persona para eso. Pero yo hoy he perdido a mi padre», concluyó.