Rafael Cañada, en el momento del percance
Rafael Cañada, en el momento del percance - Mundotoro/Alberto de Jesús

El banderillero Rafael Cañada sufre una cornada de tres trayectorias en la espalda

Borja Collado sale a hombros en Valencia

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Molesta el tener que comenzar una crónica citando al antitaurino Peter Janssen, que una vez más saltó a un ruedo-ya no sabemos cuántas veces van-, tanto por el hecho de su protesta, como porque con su aparición nada más doblar el primero de la tarde, distrajo al público cuando comenzaba a pedir la oreja para Adrien Salenc. Y esa petición quedó prácticamente en nada con el consiguiente perjuicio para el novillero francés, que se había mostrado muy solvente y capaz con ese primer novillo de la tarde, al que consiguió poco a poco limar sus asperezas y terminar gustándose al torear con la mano izquierda.

Actuación sobria y de novillero cuajado que no pudo redondear con el parado e incierto cuarto, que cogió al banderillero Rafael Cañada, cuando lidiaba al comienzo del tercio de banderillas teniendo que pasar a la enfermería. Fue atendido de «una cornada en la espalda a nivel de la L3, que interesa la piel, el tejido celular subcutáneo y la aponeurosis superficial, y musculatura paravertebral derecha y cuadrado lumbar del mismo lado, con tres trayectorias: una ascendente de unos 13 centímetros, otra vertical en profundidad de unos 12 centímetros, tactándose al fondo de la misma estructura ósea fracturada, que parece corresponder a la apófisis trasversa de la L3, y una tercera descendente de unos 8 centímetros. Pronóstico grave. Pendiente de estudio radiológico y de evolución». Con ese novilloo, Salenc hizo un esfuerzo, pero el novillo se pegó una voltereta y lo dejó muy parado.

Borja Collado logró abrir la puerta grande de Valencia en esta segunda actuación como novillero con caballos. Lo más destacado de su actuación vino en el que cerraba plaza, al que toreó de manera primorosa con el capote, en unos lances lentos jugando con mucho compas tanto los brazos como la cintura. Con la muleta fue un continuo querer ante la noble pero poco humillada embestida de su oponente, destacando las series con la mano izquierda. Se volcó a la hora de meter la espada, cruzándose esta vez sin necesidad de salir trompicado.

Con el tercero bis, tan noble como escaso de calidad y raza, Borja estuvo muy animoso, tratando de poner la transmisión que no tuvo el novillo.

Marcos no supo aprovechar las excelencias del bravo y noble segundo, perdiéndose en una labor larga y de escaso contenido que solo llegó al tendido en su parte final cuando acortó distancias y se puso entre los pitones.

El quinto pese a ser noble no tuvo calidad ni fondo para seguir la muleta y el salmantino tuvo que abreviar ante las protestas del público.