Feria de Huesca

Las orejas que cortaron López Simón y Garrido, supieron a poco

La noble corrida de Torrestrella, sin excesos en la presentación, ofreció el triunfo a la terna

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De seis, cuatro embistieron con nobleza, algunos hasta con dulzura. A la corrida de Torrestrella le faltó venir más rematada, especialmente por delante. De lo demás no se pueden quejar los toreros, que anduvieron a medio gas. Las orejas que se llevaron López Simón y José Garrido, no tuvieron el poso suficiente para hablar de tarde triunfal. Al contrario, todo demasiado fácil y a favor de obra, es decir de las peñas de los tendidos de sol.

López Simón irrumpió con fuerza con el capote en el buen segundo. Airosa vistosidad, para dejar entre tanta pirotecnia, una media que destacó por su solemnidad. Con la muleta, en el mismo aire explosivo, pero sin acabar de entenderse en el toreo fundamental. Una oreja, a la que sumó otra del quinto, uno de los garbanzos negros de la tarde, al que se sobrepuso con una expresión del gusto de los peñistas.

José Garrido tuvo dos toros para conseguir más que la solitaria oreja del marcador final. El tercero se desplazaba con excelente son por uno y otro pitón, sin que se llegara el ansiado acople. Los alardes también tuvieron el beneplácito del sol en la tarde del día del patrón. Al sexto, le pudo cortar alguna otra oreja, pero esta vez la espada frenó la concesión.

Perera estuvo insistente con el inválido que abrió plaza y compuso una faenara aseada al cuarto, al que remató de forma pésima con los aceros.