José Tomás, en diciembre de 2016, en Valladolid
José Tomás, en diciembre de 2016, en Valladolid - Heras

¿Por qué todos quieren ver a José Tomás?

"Nunca sabes cuándo será su último paseíllo", dice un aficionado

Farfonillo es el toro de su regreso a los ruedos españoles tras dos años de ausencia

R. Pérez
AlgecirasActualizado:

Hasta el helipuerto de Algeciras llegan dos hombres que se miran al reloj. Vienen de Ceuta y han quedado en la calle Ojo del Muelle para recoger un par de entradas para ver a José Tomás. "Tenemos un amigo muy generoso". Y tanto: los abonos para ver al torero de Galapagar se agotaron en diez horas el primer día que salieron a la venta y adquirir una localidad en la reventa está a precio de lingote de oro extragrueso.

La expectación es desorbitada. No todos los días torea el Monstruo madrileño. Y ese es el principal motivo del ambientazo desatado y de la masa que arrastra: "Nunca sabes cuándo será la última vez", dice un aficionado alicantino. De momento, el de este viernes en el coso gaditano es el único anunciado en su temporada.

La última vez que pisó arena española fue el 9 de septiembre de 2016 en Valladolid. Y su última actuación de luces lleva fecha del pasado diciembre en México, donde toreó por las víctimas de los terremotos. La solidaridad de José Tomás con los necesitados, como la de todos los toreros, es conocida.

También su silencio y todo el aura de misticismo que le rodean contribuyen a disparar más la expectación. Ni concede entrevistas, ni se deja televisar. Todo en torno al maestro adquiere un matiz más mágico.

Farfonillo, toro de su vuelta en Algeciras
Farfonillo, toro de su vuelta en Algeciras - Lances de Futuro

El hall del hotel donde dicen que se hospeda se ha convertido en una tertulia televisiva. "No hay torero que se arrime tanto como él", dice Juan Antonio. "Pero él solo torea una tarde, y los demás lo hacen treinta, no comparemos", entra otro. "Es que el cuerpo no aguanta 30 tardes toreando con tanta verdad", afirma Marie, una francesa que quiere ampliar su estancia en la ciudad. "Ojalá lo veamos también en Nimes..."

Lo único seguro es que José Tomás está anunciado esta tarde, a partir de las siete y media, en el coso de Las Palomas. Farfonillo, de Joaquín Núñez, es el bautismo del toro de su regreso, que no reaparición, pues irse no se había ido... Es un toro negro mulato, herrado con el número 135, nacido en noviembre de 2013 y de 506 kilos. Los otros dos son Dudosito y Fusilera, de la misma ganadería, elegida por el propio torero. Toreará mano a mano con Miguel Ángel Perera, que ha elegido toros de Jandilla: Hacinador, Libélula y Profesor. Será un duelo, pero en realidad José Tomás, al margen de escalafones y toreando (de momento) solo una, se medirá únicamente consigo mismo. Cuentan algunos que, quizá en función de cómo se encuentre, decidirá si torea más o no.

Todo es un misterio en torno al torero de Galapagar. Y el misterio siempre atrae y vende. Solo hay que mirar el llenazo en hoteles y restaurantes. Y la taquilla, aunque algunos reventas, de tanta avaricia, es probable que hoy se queden con alguna entrada en el bolsillo.