El debut soñado de Marco Pérez en la Maestranza
El becerrista salmantino, que cumplió esta semana quince años, cerrará el festival a beneficio del Gran Poder
Emilio Muñoz, organizador del festejo, le descubrió la Maestranza y Espartaco le regaló dos novillos de su ganadería

Quince años cumplió Marco Pérez el pasado viernes en Sevilla, donde el próximo miércoles debutará como novillero (becerrista) en el festival que organiza la hermandad del Gran Poder a beneficio de su bolsa de caridad. La Junta de Andalucía ha tenido que expedirle ... un permiso especial para poder hacerlo: ni tiene la edad reglamentaria para actuar en festejos mayores ni tiene las cualidades habituales, o esperadas, en un niño de su edad. Es un genio del toreo. Una estrella fulgurante como lo fueron Mozart, Beethoven o Picasso en sus respectivas disciplinas.
De la histórica nómina de virtuosos precoces del toreo siempre emergen los nombres de Emilio Muñoz y Juan Antonio Ruiz 'Espartaco'. Antes que figuras del toreo fueron niños prodigio. Los maestros se abrieron camino a través del boca a boca del mundillo taurino. Los tiempos han cambiado: Marco Pérez se popularizó –o 'viralizó'– a través de las redes sociales. Sus vídeos circulan por los móviles de los aficionados desde que tenía 8 años, cuando lo descubrieron en la Glorieta de Salamanca; ahora es Muñoz el que le descubre la Maestranza de Sevilla. El de la calle Pureza fue su principal valedor para que formara parte de este festival que cerrará la temporada taurina sevillana con Diego Urdiales, José María Manzanares, Daniel Luque, Juan Ortega y Pablo Aguado.
Minutos antes del encuentro ya aguardaba frente a la Puerta del Príncipe. Su madre lo fotografiaba mientras señalaba uno de los carteles que cuelgan del templo del toreo. Ni su mirada ni su hechura ocultan su prematura edad. El maestro trianero por fin lo desvirtualiza, como horas más tarde lo haría el de Espartinas. «Tienes pinta de torero. Verás la que vas a formar el miércoles». El regalo por su decimoquinto cumpleaños fue un viaje exprés a la capital hispalense. En veinticuatro horas conoció la Maestranza, visitó la basílica del Gran Poder y toreó un par de novillos.
Muñoz, criado en esta plaza, fue el singular guía de esta visita. La Maestranza sigue siendo el tercer monumento más visitado de Sevilla, tras el Alcázar y la Catedral. Su museo rozaba el 'no hay billetes' en la mañana de este jueves. Los turistas, ajenos a la presencia de los 'bullfighters', fotografiaban un vestido de la etapa párvula de Gallito, que en su ficha ilumina al nuevo becerrista: lo utilizó con catorce años, su misma edad (por escasas horas). Pidió posar junto a la vitrina, como tratando de descubrir si el terno le encajaría bien.
Alumno brillante
El paseo, en dirección al patio de cuadrillas, continuó por los vomitorios. Ahí llegó una de las constantes lecciones, más bien enseñanzas, que le regaló de Emilio Muñoz al becerrista: «Podríamos atravesar por el ruedo, pero nosotros sólo lo debemos pisar cuando estemos vestidos de torero». El maestro le reconoce haberse arrepentido de su también precoz abandono estudiantil: «Tenemos mucho tiempo para estudiar; y, aunque seas torero, el saber no ocupa lugar». Que fue replicado por Lourdes, la madre de Marco, mostrando las notas de su último curso (3º de la ESO): diez sobresalientes y un notable. Aún no sabe si estudiará «Medicina, Enfermería o Periodismo».
A Emilio Muñoz lo bautizaron como el 'Mozart del toreo' durante su forzado exilio taurino a Francia. «En España finalmente pude torear antes de cumplir la edad porque un juez de paz amigo de mi padre me falsificó la documentación. Esas cosas hoy día son impensables». Sonrojando al protagonista, Muñoz asegura que «si los toros lo respetan, y él sigue siendo igual de sensato y humilde, será figura del toreo». «Algún día presumiré de haber sido el primero en contratarte para que torees en la Maestranza».
El lapsus de Espartaco
Por la tarde lo había citado Espartaco en su finca Majavieja, en el término municipal de Constantina. El encuentro tuvo únicamente de privado la condición del recinto: las gradas de la placita de tientas se habían llenado amigos, familiares y curiosos. Todos sabían ya de esta nueva estrella y querían anticiparse a lo que se intuye que podrá ocurrir este miércoles. Del recibimiento del maestro se desprende una anécdota para el recuerdo: pasados varios minutos desde que el novillero llegase y saludase al maestro, fue éste quien le indicó al banderillero Curro Robles que «en cuanto llegue Marco, empezamos». «Maestro, pero si Marco es él», contestó el subalterno mientras lo señalaba. Espartaco no sabía dónde meterse. No por el simpático despiste: «¡Pero si eres un niño! Mira que te he visto veces en vídeos. Creí que eras un crío que venía con la familia al tentadero. A ver qué hacemos ahora, porque el novillo que he encerrado es demasiado fuerte para ti».
Finalmente, no sólo toreó el eral dispuesto en el corral, sino que el maestro terminaría regalándole uno aún más cuajado. Se podrán imaginar cómo estuvo. La sensación más reconfortante de su actuación es que ninguno de los presentes sentenció con el habitual «¡qué preparado (o currado) está!» —que lo está—. Es común que torerillos tan precoces llamen la atención por su desparpajo. Pero no es el caso de Marco, que no es ningún 'ratón'. Tiene algo capaz de eclipsar su capacidad para lidiar novillos tan voluminosos como él, a los que tapa defectos y potencia virtudes. Por encima de todo eso, lo que se aprecia en él es a un torero.
No parece necesitar que nadie le hable durante sus faenas. Ni el maestro lo hizo. Aunque sí le dio un consejo muy especial. «Lo que tienes que hacer es disfrutar mucho. Porque a veces por querer estar bien, triunfar o llegar a figura nos olvidamos de disfrutar y de ser uno mismo. Todos te van a dar consejos de 'vamos a triunfar o vamos a cortar las orejas', pero eso no lo es todo. Es algo que a los que empezamos muy jóvenes se nos ha escapado».
Cabe recordar que el festejo de este miércoles comenzará a las 17.30 horas y que las entradas ya están a la venta en la taquilla y en la pagina web de la empresa Pagés.
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