El torero David de Miranda, en el postoperatorio tras sufrir una lesión cervical
El torero David de Miranda, en el postoperatorio tras sufrir una lesión cervical - ALBERTO DIAZ
Entrevista

David de Miranda: «Espero que en el mes de febrero pueda estar ya haciendo campo»

El joven diestro habla de su recuperación tras la complicada operación cervical a la que fue sometido en agosto

Lorena Muñoz
SevillaActualizado:

Hace poco más dos meses que fue intervenido de una grave y complicada lesión cervical. David de Miranda (Trigueros, 1993) sufrió una aparatosa voltereta -en la que se vieron afectadas varias vértebras- el pasado 27 de agosto en la localidad zamorana de Toro durante la faena de muleta a un toro de Sánchez Urbina. El joven diestro va dejando atrás los oscuros días de incertidumbre. Lleva la cuenta del tiempo que ha pasado desde la operación aunque afronta con optimismo la recuperación y ya piensa en volver a torear.

«Voy andando poco a poco aunque no puedo coger peso, me canso y no puedo estar mucho tiempo de pie», asegura. A pesar de que las molestias, transmite serenidad. «Me encuentro bastante recuperado. Lo peor ya ha pasado, los días de estar en la cama, de no dormir y de no descansar los he dejado atrás. Ahora estamos en la fase final. Cuando esté más recuperado empezaré con la rehabilitación», relata.

Ha cambiado el capote y la muleta por otra compañía. «Tengo que llevar un collarín las 24 horas del día, espero quitármelo a principios de diciembre. Y llevo un corsé que me quito para dormir. Así voy echando los días». La evolución, según los partes médicos es positiva. «Va todo bien, gracias a Dios, porque la operación fue complicada, en una zona sensible, muy cerca de la médula. He tenido mucha suerte porque el hueso golpeó la médula pero volvió a su sitio y eso me está provocando un poquito de adormecimiento y acolchamiento en las manos. Los médicos me dicen que cuando empiece la rehabilitación se me irá pasando y que con el tiempo llegaré a estar al cien por cien».

Por el momento el proceso es lento. «Lo único que puedo hacer es dar paseos tranquilo, siempre acompañado porque todavía tengo muchos mareos. Tengo que tener cuidado de no caerme». A pesar de todo se considera afortunado y es consciente de que se habló de una posible lesión irreversible. «Era muy peligroso, en las vértebras uno y dos además de la fractura del odontoides que es una zona de mucho riesgo... mejor no decirlo ni pensarlo. Doy gracias a Dios por estar aquí y ya pronto estaré en la cara del toro».

Ese pensamiento es el que lo motiva desde el principio: volver a torear. «Por supuesto, ya pienso en tener una muleta y un capote en la mano y en verme delante de un animal más pronto que tarde. Soy consciente de que todo necesita su tiempo y de que no hay que precipitarse pero espero que a final de mes pueda empezar con la rehabilitación y que a principios de año, en febrero, pueda estar ya haciendo campo».

Esos son los plazos que se marca, dos meses más de rehabilitación antes de volver a los entrenamientos. «Los médicos me hablan de ese plazo, unos dos meses porque tengo que fortalecer de nuevo el cuello y empezar a moverlo. Después de tres meses inmovilizado por completo ahora hay que buscar mucha flexibilidad, que la musculatura esté otra vez fuerte porque si no está así corro el riesgo de que no esté bien consolidado».

Febrero es, por ahora, la meta aunque el diestro no quiere precipitarse. «Ese es un objetivo, al menos quiero estar con la rehabilitación bastante avanzada y recuperar la movilidad. No sé cómo me encontraré físicamente, creo que tengo que ir a paso a paso pero al menos tengo la fe y la confianza en que llegaré a estar preparado para hacer campo. Los toreros necesitamos ponernos metas aunque luego se alarguen. Tengo que intentar alcanzar esos objetivos y sobre todo motivarme, levantarme con la ilusión de que hoy tengo que estar un poquito mejor que ayer y seguir creciendo cada día».

El percance de Toro le cortó una temporada que tenía encarrilada después de torear en la Feria de Las Colombinas de Huelva y cortar dos orejas. «Los percances siempre te vienen en mal momento. Estaba teniendo una temporada bonita con carteles importantes, compartiendo cartel con compañeros que son mis referentes y verme anunciado con ellos para mí era muy positivo. A final de agosto me ocurre y perdí cuatro o cinco corridas de toros en sepiembre. Me ha dado mucho coraje pero entiendo que la profesión es así, esto forma parte de ella y hay que asimilarlo y afrontarlo con entereza».

Hasta ese momento De Miranda llevaba media docena de festejos y estaba satisfecho por cómo marchaba el año. «Era una temporada bonita, había triunfado en mi tierra y tenía varias corridas de toros firmadas. Estaba siendo una campaña importante dentro de las complicaciones que tenemos los toreros jóvenes y en mi situación pero yo estaba toreando. Esperemos que la temporada que viene siga el curso de esta y por lo menos poder terminarla».

Los objetivos de 2018

En este proceso de recuperación cuenta con el apoyo de su apoderado, Jorge Buendía con el que seguirá en su vuelta a los ruedos. «Jorge apostó por mí desde el principio y está muy ilusionado conmigo al igual que yo lo estoy con él. Creo que es un apoderado que apuesta fuerte por mí y este año lo ha demostrado en los carteles en los que he estado anunciado, con categoría. Me cuida y le tengo que estar muy agradecido». David de Miranda, un diestro que se doctoró en 2016 y que tiene toda su carrera por escribir, piensa en nuevos objetivos. «Me considero un torero joven y espero poder estar en plazas importantes el año que viene. Tengo toda la ilusión puesta en confirmar la alternativa, en que las cosas no paren y me salgan bien. Quiero seguir creciendo como torero y como profesional».