Una de las imágenes que dejó la corrida de este miércoles en Sevilla
Una de las imágenes que dejó la corrida de este miércoles en Sevilla - E.P.
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Dos lotes de Puerta del Príncipe

De puntillas pasó Bautista por Sevilla frente al que rompió plaza, un torete de refinadas hechuras y muy limitado fuelle

SEVILLAActualizado:

Cierto es que el décimo festejo de abono alcanzó las dos horas y cincuenta y cinco minutos. También es un hecho irrefutable que los ejemplares cuarto y quinto fueron devueltos a los corrales por el palco presidencial. Seguramente, ambas decisiones, un tanto precipitadas bajo mi criterio, descansaron en idéntico argumento: la evidente falta de fuerzas de «Mironcillo» y «Portador». Sucede que a los toros de El Pilar les cuesta asentarse y equilibrarse. Quizá un pelín de paciencia y conocimiento de la ganadería hubiera impedido el protagonismo del pañuelo verde.

Asumidas las dos devoluciones, ateniéndome al comportamiento de los seis toros lidiados, los seis marcados con el hierro de El Pilar, lo cierto es que el comportamiento y juego de los lotes de López Simón y José Garrido fueron de Puerta del Príncipe. Como se lo cuento.

Por partes. Fino, montado, despegado del ruedo y vareado, el segundo en el orden de lidia, un toro de temperamental y emotiva salida que se empleó tras el capote del diestro madrileño y también en el peto del caballo que montó Tito Sandoval. Fue «Mirabajo» toro de prontas, humilladas y encastadas embestidas por el pitón derecho –por el izquierdo dijo menos- e ilimitado motor. Exigió sitio por delante, algo a lo que López Simón se negó en rotundo. De ahí al amontonamiento y la falta de estructura. Completó el lote de Alberto un sobrero cornidelantero, recogido y agalgado de abanta salida y manso comportamientos en varas. Con todo, el poderoso y exigente «Niñito» tuvo sus teclas. Por fuelle, motor y transmisión –llegó mucho al tendido- tuvo francas opciones de triunfo.

También José Garrido dispuso de dos importantes morlacos; de muy dispar comportamiento y fondo. Estrecho de sienes, basto de cabos y apretado de carnes el codicioso tercero. Por bravo y enrazado, «Sospechor» fue toro pronto, de larga distancia, combativo y repetidor. Cuanto mayor fue la exigencia de Garrido, más franca y profunda fue su respuesta. Lástima que el extremeño no terminara de apretarle las tuercas de veras. De haberlo matado a la primera, José hubiera paseado un trofeo. Y el toro fue de dos. Completó encierro y lote un morlaco ofensivo, alto de cruz y largo de manos que entró dos veces al caballo, pero únicamente recibió un puyazo. Sin ahormar, con no pocas incertidumbres y arrolladora movilidad llegó «Huracán» al último tercio. Con este sí, Garrido echó la moneda al aire.

De puntillas pasó Bautista por Sevilla frente al que rompió plaza, un torete de refinadas hechuras y muy limitado fuelle. Aunque cogido por alfileres, «Potrero» exhibió nobleza y clase. Quiso que lo acariciaran. El cuarto, primer sobrero de la tarde, fue voluminoso ejemplar, de pobre cara, que por insípido y afligido desarrolló un simplón comportamiento.