Pablo Aguado toreando al natural a un Torrestrella en la pasada Feria de Abril de Sevilla
Pablo Aguado toreando al natural a un Torrestrella en la pasada Feria de Abril de Sevilla - J.M. SERRANO
LA FIESTA NACIONAL

Lo que mandan los despachos

Algunas reflexiones sobre el valor de los triunfos analizando los casos de Pablo Aguado y Diego Ventura

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La Feria de San Isidro ha terminado hace una semana. La feria más larga de la historia. En Las Ventas, en el ciclo más largo, hay oportunidades, si no para todos, sí para muchos que no tienen cabida en otras ferias. O al menos eso es lo que se proclama, lo que se cree o lo que parece.

Aunque como dice el refrán, no es oro todo lo que reluce y menos el de algunos trajes de luces. Son muchos los toreros que se quedan fuera incluso teniendo interés o motivos para estar anunciados. Está claro que mandan los despachos, en el antes y en el después. Hay quien pueda pensar que no estamos descubriendo la pólvora pero las cosas hay que decirlas y de vez en cuando hay que pararse a reflexionar. Para ello nos fijaremos en dos casos muy distintos pero significativos.

¿Sirven los triunfos en el ruedo? La respuesta lógica y romántica es responder que sí, que sirven los éxitos delante de la cara del toro pero por desgracia este aforismo no siempre –o casi nunca– se cumple. Si fuera así, el sevillano Pablo Aguado, que firmó una soberbia actuación con la de Torrestrella en la Feria de Abril no estaría como está. Ya apuntó buenas cosas en un festival en Pomarez (Francia) a principios de año y luego en otro en la localidad sevillana de La Algaba.

Cortar una oreja en Sevilla en la segunda corrida como matador no le ha servido para nada ya que sigue pendiente de firmar algún contrato más allá de ese festejo a seis espadas que tiene el 1 de septiembre en Bayona. Lo tenía hecho antes de torear en la Maestranza y antes de cortar el trofeo también se cerraron los carteles del ciclo isidril así que se quedó fuera. Ahora está pendiente de que cerrar un festival en julio y una corrida en agosto.

Sevilla no le ha servido al torero para entrar en los carteles ni en ninguna otra feria pero veamos otro caso paradigmático de una figura del toreo a caballo para valorar cómo mandan los despachos. Dicen que Madrid es la plaza que te da los contratos, la que te pone en categoría y mucho más si has abierto la Puerta Grande en 16 ocasiones. Es el caso de Diego Ventura que se quedó fuera del abono sevillano y que casi lo hace del madrileño de no ser por esa rueda de prensa que ofreció a los medios de comunicación en la que habló sin tapujos de lo que se cuece en el mundillo. El jinete ha hecho historia al ser el primer torero a caballo que corta un rabo en Las Ventas y sigue sin debutar en Pamplona y en Bilbao. Ya han salido los carteles de ambas feriasy su nombre no está en ninguna de ellas. Si por lo que ha hecho en el ruedo lo merece, debe ser que mandan los despachos.

«La verdad» sobre si el toro pone en su sitio

La pregunta es directa y José Manuel Peña también es directo en su respuesta. «No, ahí está Diego Ventura que con cinco orejas y un rabo en Madrid no está ni en Bilbao ni en Pamplona. Desde que cambió de apoderado es un hecho lo que está pasando pero este es un problema que va más allá de los despachos. El público de rejones no se queja y el aficionado debe reclamar a un rejoneador que hace esa gesta para que esté en todas las plazas». Desde esta perspectiva, el joven periodista subraya que no es una cuestión que solo afecta a los modestos y de la que se libran las figuras del toreo. «Siempre se ha dicho que la muleta y la espada te ponen en tu sitio pero vemos en muchas plazas y en muchos carteles que eso no es así. Si tu apoderado es empresario y ganadero mucho mejor para ti porque se pueden cambiar los cromos con otros empresarios. Esto funciona así. Aunque tu torero pegue un petardo no pasa nada porque yo te lo voy a poner en mi plaza porque tú vas a poner al mío», explica.