El torero sevillano, en la clínica Santa Crtistina de Albacete
El torero sevillano, en la clínica Santa Crtistina de Albacete - ABC
ENTREVISTA

Manuel Escribano: «Es surrealista que en la plaza no viesen la gravedad de la cornada»

Después de que el equipo médico de Belmonte no diese importancia a la herida, el torero sevillano tuvo que ser operado de urgencia en Albacete

SevillaActualizado:

Tres días después de la cornada que sufrió en la plaza de Belmonte (Cuenca), Manuel Escribano abandonará este jueves la Clínica Santa Cristina de Albacete, donde tuvo que ser operado de urgencia. El sevillano relata cómo fue la atención recibida en la UVI móvil y cómo se encuentra. «Ya me he puesto de pie y he andado por el pasillo, aunque todavía tengo la cara hinchada por los golpes. Espero recuperarme físicamente y torear el 7 de septiembre en Pozuelo».

¿Cómo vivió el percance?

Cuando me cogió el toro, sabía que iba herido y que era fuerte por el sitio por el que entró el pitón. Mi cuadrilla y mi apoderado iban viendo el reguero de sangre que dejaba camino de la ambulancia. Yo tenía mucho dolor y cuando nos dicen que todo es piel y grasa subcutánea no nos quedamos conformes, sobre todo El Tato, que es quien estaba lúcido para pensar. Vio que no era lógica esa sangría.

¿Qué les dio la señal de alarma?

Prestaron atención a las heridas de la cabeza sin hacer caso a la ingle. El Tato rápidamente llamó al doctor Pascual González Masegosa, ya que estábamos a 90 kilómetros de Albacete. No me querían trasladar porque si me llevaba la ambulancia se tendría que parar la corrida. Mi apoderado y mi mozo de espadas se plantaron: si había que pararla que se hiciera, pero no podía quedarme allí. Cuando llegamos a Albacete, me operaron de urgencia.

¿De qué manera le intervienen?

Tenía una cornada de 15 centímetros. Quedaban restos de arena y la piel necrosada no la habían quitado, sino que el drenaje estaba puesto sobre la herida y poco más. Lo que habían hecho era como si cerraran cualquier corte. La verdad es que es surrealista que no viesen la gravedad de la cornada. Todos tenemos un poco de culpa en que pase esto, pero creo que hay que evitar equipos médicos así. Al menos que sean un poco humildes, si no te ves capacitado o no tienes la seguridad de dar un diagnóstico, tapona la herida y para el hospital, pero no se puede decir que no hay nada más y que te puedes ir tranquilamente para tu casa.

¿A qué se refiere cuando dice que «todos tenemos un poco de culpa»?

Los toreros son la parte más interesada, pero también los empresarios, que están obligados a contratar un equipo médico y también la Seguridad Social, que se paga un dineral. Aparte de esto, hay que obligar a que el equipo esté cualificado y sea apto. Y los toreros tenemos que preocuparnos de que si hay que parar un festejo se pare. No puede ser que un torero se entregue en una plaza, sea de la categoría que sea, y no tengamos la seguridad de que se nos puede salvar de cualquier accidente grave.

Ese ha sido su caso

Sí, yo sabía que era fuerte, y gracias también a El Tato, que con tantos años en la profesión, resolvimos sobre la marcha. Imagínese si esto le pasa a un novillero o a una cuadrilla con menos experiencia, que te mandan a tu casa con una herida abierta o una arteria sangrando y cuando se han dado cuenta le han tenido que cortar la pierna. Es un peligro y una desgracia. Hemos tenido suerte. Actuamos rápido y no aceptamos quedarnos a esperar, no tenía sentido nada de lo que estaba pasando allí. Además, conocíamos al equipo médico de Albacete, al que le estoy muy agradecido por todo. El doctor Masegosa y el anestesista Jesús Cuesta lo dejaron todo para atenderme.

¿Lo ha denunciado?

Sobre todo en la Unión de Toreros para que las empresas se preocupen por llevar equipos médicos y que sea parte del coste de organizar el festejo.

¿Cómo lleva la temporada?

Está siendo un año difícil. Los toreros como yo dependemos mucho de las primeras plazas. No me han embestido los toros, pero yo lo doy todo.