La artista salmantina María Gómez
La artista salmantina María Gómez - Roberto Ruiz
Cartel

María Gómez pintará el cartel de la temporada taurina de Sevilla de 2019

La obra se presentará este viernes en el salón de los carteles de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla

S. C.
SevillaActualizado:

La artista salmantina María Gómez será la autora del cartel de la temporada taurina de 2019 en Sevilla, según hizo público este miércoles la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

La presentación del cartel, encargado por esta institución, será este viernes en el salón de los carteles de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

María Gómez (Salamanca, 1953) es una artista dedicada a la pintura, con una dilatada e intensa trayectoria artística, que ha logrado el reconocimiento nacional e internacional, siendo una figura induscutible en la pintura española desde los años 80.

Sus obras están presentes en las colecciones más importantes tanto privadas como institucionales del país.

Sus obras cuelgan de museos e instituciones como Artium, el Museo de Arte Contemporáneo Patio Herrereriano, Fundación «la Caixa» y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Es una artista, puede decirse, en la que se combinan naturalidad con reflexión, y narración con pensamiento. Las vivencias personales, así como sus propios descubrimientos y revelaciones, en ella constituyen sus propios argumentos para su arte. Como pintora es una creadora consciente que, al mismo tiempo, «pinta» y «conoce».

Más que una artista de tendencia o representativa de un movimiento concreto, su obra, aun estando en los debates del arte de hoy, huye de vanguardismos innecesarios.

Posee como creadora un estilo propio, personalísimo, que integra un mundo que descifra realidades y describe un singular punto de vista, centrado en figuras, situaciones, circunstancias y objetos, que a su vez reafirman una cierta vocación por el misterio y describe una poética individual.

En palabras del desaparecido crítico Francisco Rivas, María Gómez: «Es una artista "reservada" cuya escasa producción se administran marchantes y coleccionistas con cuentagotas. La belleza melancólica y distante de sus trabajos crea una densidad poética cuyas claves más íntimas nos están siempre vedadas. Para el buen aficionado, la noticia de una exposición individual de su obra siempre es motivo de regocijo».