Morante de la Puebla con el capote sobre los hombros en la pasada Feria de San Miguel
Morante de la Puebla con el capote sobre los hombros en la pasada Feria de San Miguel - RAÚL DOBLADO
LA FIESTA NACIONAL

Qué sabemos sobre el galleo del bú

Recordamos de dónde viene esta suerte del toreo de capa que ya aparece en los Tratados de Paquiro y Pepe Hillo

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El toreo de capa tan olvidado en el toreo moderno, que está supeditado al tercio de muleta, ha hecho que muchas suertes antiguas hayan quedado en el olvido. En la pasada Feria de San Miguel, Morante de la Puebla, amante de lo clásico y preocupado por desempolvar la tauromaquia pasada y sobre todo de su admirado Joselito el Gallo se echó el capote al hombro para recibir al cuarto toro de Juan Pedro. «¡El Galleo del bú, el galleo del bú!», se escuchó en los tendidos.

El diestro cigarrero ya había realizado esta suerte en León esta temporada y quiso rememorarlo en Sevilla. El intento del torero quedó en eso aunque esculpió dos chicuelinas y dos serpentinas de remate para el recuerdo. ¿Qué es eso del galleo del bú? José Morente, aficionado y estudioso del toreo, ha escrito sobre el tema en su blog «La razón incorpórea» y gracias a sus textos y a sus palabras salimos de dudas.

«El galleo está metido en el grupo de los recortes. El recorte es un cuarteo con el toro como el que hacen los recortadores a cuerpo limpio. Le ganas la vez al toro y al hacerlo con la capa se llama galleo, es un quiebro por delante de la cara», señala Morente. Todo está explicado en el capítulo «Recortes y galleos» de la Tauromaquia de Paquiro, uno de sus mejores intérpretes, y también en la de Pepe Hillo que es el primero que habla de esta suerte.

Aunque a primera vista nos pueda parecer que el nombre se lo da el Rey de los Toreros, no tiene nada que ver. «El galleo del bú viene de ponerse el capote encima de la cabeza como si fuera una capucha. El resultado es la apariencia de un fantasma con el que se asustaba a los niños en la época diciéndoles ¡Que viene el bú!», explica Morente.

Un origen curioso que no tiene nada que ver con el apodo del Gallo que viene de su tío José, el primero de la dinastía, «un subalterno que antes de poner las banderillas daba saltitos, como los gallos. De ahí el nombre: los jóvenes eran Gallito y ya de mayores, Gallo», explica.

De hecho José recuperó el galleo que no había visto hacer y que aprendió de manos de Paco Frascuelo «el único que conservaba memoria cabal de la suerte una vez que los galleos habían sido enterrados por el el tecnicismo de los tratados de tauromaquia ya en el siglo XIX». Un siglo más tarde de que un diestro genial como Joselito el Gallo lo rescatara y ejecutara por primera vez en 1915, Morante lo recupera para la tauromaquia del siglo XXI.

«El toreo antiguo era un toreo en movimiento»

«Dicen que Paquiro cruzaba la plaza entera galleando de un lado a otro, y también haciendo el galleo del bú», asevera José Morente. «Y la gente se quedaba asombrada». Después Frascuelo, el peón que enseñó a Gallito. «José aprendió de la familia pero también de otros toreros, como el Gordito. Lo hizo en Barcelona y en Sevilla y por primera vez en Madrid, el 8 de mayo de 1915, resucitó el galleo del bú, de Nonilla, Cúchares, El Tato y Paco Frascuelo».

¿Quién fue el primer torero que lo hizo? «No se sabe. Dicen que fue El Nona, pero no lo tengo documentado», señala. «Paquiro decía que había que hacerlo con todos los toros. Pepe Hillo que con los buenos y que había que tener buenas piernas por si el toro se revolvía. No hay ningún artículo ni entrevista en la que José hable de los galleos», explica. ¿De dónde toma el nombre esta suerte? «Creo que viene de que los brazos se abren como el vuelo de un gallo cuando van abriendo y cerrando el capote».

Para Morente, que ha estudiado el tema en profundidad, «es una suerte muy llamativa cuando sale bien». Antes de Morante, hay algunos toreros que lo han ejecutado. «He visto a algún mexicano, como Pepe Ortiz, un torero muy creativo e importante en la Edad de Oro en México, antes de Manolete. El Zapopán también inventó las zapopinas que rebautiza El Juli, un torero que tiene un amplio repertorio de capote, y que se trajo 40 quites distintos de tierras mexicanas».

Uno de los galleos más bonitos que se siguen haciendo en la actualidad es por chicuelinas para llevar al toro al caballo. Son suertes en desuso por el tipo de toreo actual. «A Morante en León le salió bordado el galleo del bú pero lo intentó en Sevilla y no pudo ser. Él mismo dice una cosa importante: el toreo antiguo era un toreo en movimiento que ocupaba toda la plaza. Un galleo es eso. El toreo de hoy, el de capote pero sobre todo el de muleta, se hace en muy poco espacio. El toreo en redondo es buscar un sitio y que el toro se mueve alrededor del torero. Lo que hacía Ojeda, es lo contrario a este tipo de suertes. Es muy complejo coordinar el movimiento del toro y del torero», explica.