Momento de la cornada de Pablo Aguado en Madrid
Momento de la cornada de Pablo Aguado en Madrid - PALOMA AGUILAR
La fiesta nacional

Sobre la verdad de la Fiesta

Un repaso al estado de la enfermería y de los toreros que han sufrido cornadas en la Feria de San Isidro

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Los balances de la Feria de San Isidro coinciden en el alto nivel ganadero y el gran resultado artístico con cinco puertas grandes y faenas para el recuerdo. Un nivel de asistencia altísimo –con 641.429 personas– en 34 tardes consecutivas pero también siete cornadas graves de las que no podemos ni debemos olvidarnos.

Las cornadas son la otra cara de la Fiesta en la que nunca queremos pensar pero que está presente porque es la que le otorga su verdad absoluta e incuestionable. Ahí tenemos el reciente aniversario de la muerte de Iván Fandiño y el próximo de Víctor Barrio para recordárnoslo. Ese «balance sangriento» nos ha tenido y nos tiene aún pendientes de quienes han pasado por la enfermería de los doctores García Padrós y García Leirado, quienes también son grandes triunfadores de Madrid.

El valenciano Román ya abandonó el hospital explicando sus sensaciones de aquel fatídico día. Juan Leal volvió ayer a los ruedos al igual que Manuel Escribano que se fue cogido por uno de Adolfo Martín y regresó para hacer historia e indultar un Miura en Utrera. Hemos estado muy pendientes de Pablo Aguado, que se ha perdido sus compromisos en Granada, Alicante y Badajoz y vuelve hoy en León solo una semana después de su cogida.

También sufrieron cogidas graves en Madrid Gonzalo Caballero, Sebastián Ritter y el banderillero Victor Hugo Saugar «Pirri» además de los percances de Paco Ureña, Luis David, Diego San Román y el propio Roca Rey, que tras ser intervenido de un puntazo, volvió al ruedo para salir a hombros de Las Ventas.

El cirujano jefe de la Real Maestranza, Octavio Mulet, que no ha tenido que intervenir en lo que va de temporada en Sevilla, reflexiona sobre este asunto. «Los toreros están acostumbrados al sacrificio y son personas que saben sufrir y tienen mucha voluntad de recuperación que es lo importante. No se trata de que sean de una pasta diferente sino de que tienen una mentalidad distinta. Todo ello hace que se recuperen antes».

A pesar de esta explicación, resulta sorprendente cómo todos los toreros han manifestado su deseo de volver a torear «cuanto antes» adelantando los plazos que los propios médicos les marcan como razonables o deseables. Ninguno lo cumple y el caso es que vuelven a vestirse de luces para jugarse la vida de nuevo. Las cornadas siempre son una mala noticia y llegan en mal momento, pero los toreros no quieren verse aupados de los carteles ni perder el tren en el que muchos, por fin, han logrado subirse. Así es el toreo.

La opinión de Octavio Mulet

El cirujano Octavio Mulet coincide con el razonamiento que Ramón Vila, ángel de la guarda del coso del Baratillo tres décadas, hacía sobre las cornadas. «El hecho de que un traumatismo se atienda sobre la marcha hace que se acorten los plazos de recuperación porque disminuyen los riesgos de infección. Sin duda la atención en una enfermería y al instante favorece la curación de las heridas después», asegura.

Con respecto al criterio de valoración de las cornadas explica que «los términos que se utilizan para determinar que sea grave o muy grave son en función del tiempo de recuperación. Se mezclan términos legales y médicos y en ocasiones es muy difícil estimar la evolución y el pronóstico en un parte que emites sobre un traumatismo ocurrido hace poco. Muchas veces se necesita el transcurso de las siguientes horas, 24 o 48, que son las más importantes y las que realmente te van a decir qué va a necesitar para recuperarse», argumenta.

Mulet destaca que «hay cornadas y lesiones que dependiendo en qué situación, con qué medios y en qué enfermería, se puede hacer un diagnóstico completo o hay que hacer más pruebas en el hospital». Pero no solo la extensión determina la gravedad. «Primero se valora la extensión pero hay cornadas muy extensas en centímetros que si no afectan, estructuras, vasos ni nervios importantes son menos que otras de menos trayectoria que pueden seccionar una arteria o un tendón. En las cornadas con fracturas los periodos de recuperación se disparan aunque no sean las más graves».

Sobre las cornadas producidas en Madrid, Octavio Mulet califica la de Román como «muy seria, la más grave de la temporada con herida vascular» y la de Manuel Escribano «también ha sido de mucha gravedad aunque ha tenido una evolución muy buena». El cirujano puso en marcha el Instituto Sevillano de Cirugía Taurina en 2016 y señala que «trabajamos para que no sea solo la atención de las cornadas sino que queremos conseguir que los toreros se hagan reconocimientos previos y conozcamos sus antecedentes para mejorar la atención».