Juan José Padilla, tras la cogida - Foto: Mundotoro/Rebeca Hernando

El torero Juan José Padilla es trasladado desde Ávila a Sevilla tras descartarse daños en la cabeza

Un toro le arrancó parte del cuero cabelludo tras sufrir una aparatosa cogida en la plaza de toros de Arévalos

SEVILLAActualizado:

El torero Juan José Padilla, que ayer sufrió una aparatosa cogida en Arévalo (Ávila) y que le produjo arrancamiento de parte del cuero cabelludo, ha sido traslado esta mañana a Sevilla tras descartarse daños en la cabeza, según lo resultados del TAC al que ha sido sometido en el hospital de Ávila.

Así lo ha confirmado el hermano del diestro jerezano, el banderillero Óscar Padilla, quien ha asegurado que Juan José se encuentra bien, que ha pasado la noche «sin fiebre», aunque sí con un drenaje en la herida y «fuertes dolores en la zona» a causa del fuerte golpe que se llevó por parte del astado de la ganadería de Garcigrande.

El «ciclón de Jerez» se pondrá a partir de ahora en manos del doctor Alberto García-Perla, especialista maxilofacial, y su médico de confianza tras el gravísimo percance sufrido en el año 2011 enZaragoza y que le costó la pérdida del ojo izquierdo, además de otros daños importantes en la zona facial.

Precisamente, el de ayer recordó por momentos a aquel terrorífico percance en el coso zaragozano de Pignatelli, aunque, afortunadamente, con un desenlace muchísimo menos grave.

Padilla perdió pie tras colocar un par de banderillas «al violín» (con una mano) al cuarto toro del festejo celebrado en Arévalo. El animal fue a por él y le pegó un tremendo porrazo en la cabeza, provocándole el arrancamiento de parte del cuero cabelludo.

Herida superficial

La estampa de ver al torero con un colgajo de piel y pelo conmocionó a los allí presentes, aunque pronto llegarían noticias tranquilizadoras a pie de enfermería, que hablaban de una herida superficial y que solamente requeriría de varios puntos de sutura.

El jerezano fue asistido y, posteriormente, fue llevado al hospital de Ávila donde fue sometido a varias pruebas que han descartado finalmente daños mayores.

A pesar de las «cuarenta o cincuenta» grapas que presenta en la cabeza, el deseo de Padilla es poder estar listo para torear el próximo viernes en Pamplona, donde se despedirá de uno de los aficionados que más le han idolatrado a lo largo de sus 24 años como matador de toros.