Un soberano tostón
Miguel Abellán obtuvo la única ovación de la tarde al finiquitar a su primero - JESÚS SPÍNOLA

Un soberano tostón

FERNANDO CARRASCO
SEVILLA Actualizado:

Una de dos. O la terna salió aplomada por el calor sofocante que hacía ayer en Sevilla, o es que Miguel Abellán, Juan Bautista y César Jiménez vinieron a cumplir simplemente y a esperar a que sonase la flauta, esto es, que embistiese algún toro. Si es lo primero, malo, pero si se trata de lo segundo, peor. Mucho peor.

La corrida con motivo de la solemnidad del Corpus tuvo más de pena que de gloria. De esto último casi nada. Y eso que los toros de la debutante ganadería de Carmen Segovia no se comieron a nadie. Sosos por lo general pero no imposibles. Abellán se encontró con un primer toro noblote pero falto de fuerzas desde el principio. Tomó dos puyazos sin emplearse pero, en cambio, tuvo más fondo en el tercio final. A media altura en los comienzos y probando demasiado, el madrileño le cogió el aire a la tercera tanda sobre la derecha. Ahí se ajustó más y mejor, aunque sin ser nada del otro mundo. Más trabajo le costaba al de Carmen Segovia repetir a zurdas. Epilogó Miguel con un circular de espaldas y un cambio de manos. Lo mejor.

Bastote fue el cuarto, al que le dieron fuerte en el caballo. No terminaba de entregarse y se encontró, además, a un Abellán más precavido que no sometió nunca a su enemigo, por lo que el astado fue desarrollando más virulencia en sus embestidas en las que echaba la cara arriba. El caso es que cuando citaba el diestro el animal acudía pero, claro, sin dominio alguno en los muletazos. Un pechazo le pegó al enterrar el acero, aunque sin consecuencias.

Juan Bautista anduvo demasiado eléctrico al manejar la muleta en el inicio de la faena al segundo de la tarde. No había acontecido nada con el capote. El toro, con genio aunque se desplazaba, repitió en varias tandas en las que el francés, basto muchas veces, no le cogió el aire. Faltaba acople, que diría el otro. Faena sosa, sin nada dentro. El quinto tampoco posibilitó que Bautista se luciese con el capote. Vimos, eso sí, un tercio de banderillas estimable a cargo de Curro Robles y Pablo Delgado, que saludaron. Luego, ya el galo con la muleta en la mano, anduvo en una labor discreta en la que ambos —toro y torero— estuvieron por allí. Pero el caso es que, como en el anterior, tampoco pasó nada.

César Jiménez tuvo en el primero de su lote un animal manso desde que salió al ruedo baratillero. Salió huyendo de los montados y esperó en banderillas. Se dobló demasiado impostado en el comienzo de faena y luego insistió sobre el pitón derecho en un trasteo en el que, primero, sacó al toro fuera de las rayas para luego volverlo a meter. Aprovechó, no obstante, el hecho de que el de Segovia se abriese algo más cuando citó la natural y ahí, de uno en uno, le pudo dejar unos cuantos de cierto nivel. Pero en una segunda intentona su oponente dijo que ya había embestido demasiado.

Tampoco pasó nada con el capote en el que cerró plaza. Le puso, empero, algo más de alma en el trasteo, dándole distancia al animal y logrando algunos muletazos que, en medio del desierto, parecieron el no va más.Se animó el de Fuenlabrada, pero todo con un barroquismo demasiado empalagoso. Al final, lo escrito, un soberano tostón. Menos mal que duró sólo dos horas.

REAL MAESTRANZA

PLAZA DE TOROS DE SEVILLA.

Jueves, 23 de junio de 2011. Corrida con motivo de la solemnidad del Corpus. Más de media entrada en tarde de calor africano. Toros de Carmen Segovia, bien presentados, manejables pero sosos y sin clase.

MIGUEL ABELLÁN, de blanco y plata. Pinchazo y estocada tendida (ovación). En el cuarto, estocada (silencio).

JUAN BAUTISTA, de teja y oro. Pinchazo hondo y dos descabellos (silencio). En el quinto, media estocada (silencio).

CÉSAR JIMÉNEZ, de purísima y plata. Pinchazo hondo y tres descabellos. Aviso (silencio). En el sexto, estocada y descabello (silencio).