CONTRACRÓNICA
Un torero sin gracia es una desgracia
Morante de la Puebla ha soñado el toreo en su faena más imperfecta, arrebatada y desinhibida; ¿Volverá a nacer un torero como él?

Morante de la Puebla ha cortado una oreja este sábado en la Maestranza de Sevilla
Te puedo perdonar que no vengas al festival del Gran Poder, que vayas pateando almohadillas o que hagas gestos provocativos con la oreja. Hasta puedo pasar por alto que te pasearas por la Feria de Abril con Macarena de Salobreña (ahora anunciada como 'La Niña del Camino'). Lo olvido todo. Por una sencilla razón: porque eres el que mejor ha toreado en toda la historia del toreo. Pero jamás te perdonaré que hayas pinchado la faena de tu vida. La más imperfecta, arrebatada y desinhibida de cuantas hayas podido cuajar. Has soñado el toreo. Y nosotros lo hemos soñado contigo, entre pellizcos que certificaban la veracidad de tu creación. Hoy me parecías incapacitado, sin facultades físicas. Huyendo despavorido al burladero, trampeando en las chicuelinas y sin rematar un solo pase por bajo en el inicio. Volví a caer en tu trampa: «A este hombre le está pesando el intenso verano», pensé. Pobre de mí. De ese estado de trance brotó lo mejor de cuanto te he conocido. ¿Así serían aquellas transmutaciones belmontianas? Del compungimiento por el patetismo de un hombre torpe, a la exaltación por el semidiós que sublimaba al barroquismo. En él pensaba cuando te veía andar bajo tu sedación, más enfrontilado que nunca con el toro. Vaciando un reloj de arena en cada muletazo, que terminaban donde habían desaparecido todos los límites.
Si el año pasado te pedí el rabo desde esta contracrónica por el alboroto que le formaste al toro de Juanmpedro, ¿qué debo pedirte hoy? ¿Alguien se atrevería a porfiarme? Hay algo que sí me preocupa de ti: nos está acostumbrado, especialmente a los sevillanos, a rozar el milagro en cada una de tus tardes. ¿Hasta cuándo durará esta fantasía? Por todo ello debemos compadecer a quienes osaron dejar localidades libres en la taquilla del Paseo de Colón. Casi un cuarto de plaza con ladrillos vistos. Un sacrilegio. ¿Cuándo saldrá un torero como Morante? Mejor dicho: ¿Nacerá un torero como Morante? Hoy más que nunca me acuerdo de aquello que me dijo este verano: «Jesús, un torero sin gracia es una desgracia». Y siguiendo su máxima, afirmo: Morante de la Puebla será de todo menos una desgracia. ¡Viva el toreo! ¡Y viva Morante de la Puebla!
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