Balonmano

«Los 700 partidos solo son reflejo de mi pasión»

A sus 46 años, el guardameta amplía su leyenda con una estratosférica cifra de encuentros en 27 temporadas

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Su nombre es sinónimo de balonmano. Por éxitos, carácter, paradas y pasión infinita hacia su deporte. Tanta, que le ha llevado a cumplir 700 partidos en la Liga Asobal. Una muesca más en su extenso palmarés que hace de José Javier Hombrados una referencia del pasado, del presente y del futuro. Ayer defendió la portería del Balonmano Guadalajara con un guiño a su edad, 46 años, reflejado en la camiseta. Celebró su «centenario cumpleaños» con una victoria contra el Balonmano Logroño La Rioja (28-27). Otra sonrisa para su historial.

Ya era el jugador con más partidos a sus espaldas, y hoy deja un poco más lejos los 617 de Fernando Hernández, los 616 de Gurutz Aginagalde, los 611 de Juanín García y los 606 de José Ángel Delgado Ávila. También es el que más temporadas en activo acumula, 27. Sin embargo, Hombrados traspasa las cifras porque lo que él siente por el balonmano no se puede medir, como aseguró en la previa del encuentro:«Llegar a los 700 partidos es un premio a todos estos años de trabajo. No lo considero algo especial ya que el balonmano es mi pasión. El dato refleja mi nivel de pasión».

Después de tantísimos logros nacionales e internacionales (cinco Ligas de Campeones, dos Mundiales de Clubes, cuatro Supercopas de Europa, dos bronces olímpicos, dos platas europeas, un bronce y un oro mundiales), sigue pegado a la portería en la liga doméstica, con todas sus consecuencias. «Valoro mucho que vayamos a todos los partidos con la ilusión de ganar. Soy consciente de dónde estoy, de las limitaciones que tenemos como equipo y de las que tengo yo. Cuando vas cumpliendo años no puedes aspirar a jugar por títulos importantes porque tu preparación es totalmente diferente», comentó a ABC hace unos días.

Y también es muy consciente de que cada vez le quedan menos partidos por delante, por eso encontró en los despachos de la Federación Madrileña una salida para no desvincularse del todo de su deporte. Pero mientras sus enormes manos, sus rapidísimos reflejos y sus elásticas piernas se lo permitan seguirá parando goles. «Si el entrenador está satisfecho y yo me encuentro bien, pues seguimos. No me da miedo retirarme, sino el qué pasará después de haber estado treinta años haciendo lo mismo y que, de buenas a primeras, te falte». Por ahora, el balonmano sigue celebrando su presencia.