Maitane Echeverría, durante un partido de la selección española de balonmano
Maitane Echeverría, durante un partido de la selección española de balonmano - EFE
Polideportivo

Los deportistas dicen basta por el exceso de partidos

Jugadores de balonmano, baloncesto y fútbol, y médicos, expresan su malestar por la saturación de torneos en un calendario que no para de crecer

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Entre competiciones domésticas y europeas y llamadas de la selección, un jugador de balonmano puede acumular en su temporada un centenar de partidos. Los mismos que puede disputar un jugador de baloncesto entre ACB, Euroliga y equipo nacional. En fútbol siempre se están creando nuevas competiciones en un calendario ya de por sí sobrecargado. El castigo al cuerpo es bárbaro, y los protagonistas no pueden más. El balonmano lanzó su protesta a través de las redes sociales: #Don’tPlayThePlayers (No juegues con los jugadores) y esperan que, en algún momento, los organizadores piensen en ellos por una vez.

Porque hay consecuencias serias: lesiones, fatiga física y mental y despedidas del deporte antes de tiempo porque las cicatrices se queda en el cuerpo cuando la competición se acaba.

No es una queja de ahora. Ni solo del balonmano. Se unen en su reclamación los jugadores de baloncesto, igual de castigados que ellos. «Siempre lo hemos denunciado. Por activa y por pasiva. El deseo desmedido de crecer de algunos organismos está poniendo el riesgo la salud y el futuro de los jugadores, a quienes no se les pregunta nada. No todo es dinero», habla tajante Alfonso Reyes, presidente de la Asociación de Baloncestistas. «Al final se refleja también en los espectadores, porque si el jugador no está en sus mejores facultades, no puede dar lo mejor de sí mismo», completa Álvaro Cabanas, presidente de la de Balonmano.

Llevan mucho tiempo lanzando mensajes de socorro que, por ahora, no han sido atendidos. Demasiados intereses que no acaban de encajar en un calendario cada día más apretado y que no concuerda con lo que los protagonistas necesitan. «Las quejas llegan por el descanso. Nosotros hemos conseguido que la temporada que viene, Primera y Segunda acaben al mismo tiempo, con lo que los jugadores tendrán más vacaciones. Además, los partidos del playoff de ascenso se disputarán en fin de semana, podrán prepararlos más y tendrán más descanso. Creemos que se evitarán lesiones», señala David Aganzo, presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE).

Un puzle

«En el Mundial se pueden jugar ocho partidos en menos de dos semanas. No tenemos casi tiempo entre partidos y cada vez hay más lesiones. Al principio no les dábamos tanto importancia, pero en estos últimos años son mayores y peores. No se tienen en cuenta porque se quiere sacar el mayor beneficio posible. Se quiere vender el producto sin cuidar el producto», esgrime Nerea Pena, jugadora del Ferencvaros húngaro. «Ha sido toda la vida así pero hay más lesiones porque también la exigencia crece cada año. Los calendarios son puzles. Van buscando ese espacio para que todas las competiciones tengan su sitio. La cadena viene de Europa y después las ligas nacionales intentan encontrar el hueco. Seguro que piensan en el descanso, pero es que no cabe. Si damos descanso no hay fechas disponibles», reflexiona José Javier Hombrados, del Balonmano Guadalajara.

«Nadie está buscando el mal de los jugadores, pero tampoco se está buscando el bien. Queremos seguir jugando muchos partidos, rendir al cien por cien, pero en las mejores condiciones, para tener menos riesgo de lesión y para que el espectáculo sea alto», continúa Pena. Aunque ninguno tiene una solución mágica: «Si reduces partidos para los internacionales, tienes que quitar competiciones y hay equipos que no pueden estar tanto tiempo sin competir. Es un debate interesante y complejo», completa Hombrados.

Tampoco tiene una respuesta Juan José Muñoz Benito, jefe de los servicios médicos de la Federación de balonmano, que observa los esfuerzos que realizan Federación y Asobal por distribuir de forma racional los torneos y las llamadas internacionales. «Si le dices a un jugador que solo puede jugar en Europa o la liga nacional porque está prohibido jugar tres partidos en una semana también desvirtúas la competición. Es complicado, pero se intenta».

Repercusiones

Pero en medio, el jugador. No solo los internacionales, aunque su carga sea mayor. No solo por el tiempo que pasan en la pista. A los sesenta minutos de partido se suman los desplazamientos, los cambios horarios, las modificaciones en las rutinas de descanso o de comidas. «Me encuentro con problemas de índole musculotendinosa y articular. Del propio partido y de alrededor. Hay equipos que cogen un autobús el día de partido, llegan al pabellón, juegan y vuelven a casa. Si vuelves de un partido a las cinco de la madrugada, por mucho que descanses hasta las once, la variación de hora para el organismo también afecta. Puede quedar más débil para lesionarse. A muchos deportistas no los retira una lesión, sino la fatiga acumulada», explica Muñoz Benito. «Sin olvidar los entrenamientos. Ahora se han racionalizado y son menos exigentes o se entrena algo menos, pero es una cuestión de salud mental. Necesitas descansar. Un equipo como el Gran Canaria tiene que coger un avión cada semana y se sufre mucho en los viajes largos. Hay diferencias de presupuesto o medios, pero aunque viajes en primera, es desgaste», completa Reyes.

Huellas de la competición que nacen el día de partido y que se suman a un cuerpo castigado en tres deportes cada día más físicos. «Sin ellos no hay espectáculo. Pero tenemos que pensar en su futuro. Son muchos jugadores los que han acabado su carrera profesional por un problema físico que repercute en su vida diaria después», continúa Cabanas. «Los y las futbolistas son perfectamente conscientes de que la competición, cada día más exigente, implica un desgaste físico y posibles secuelas en el futuro. Nos encontramos con muchos problemas de rodilla durante la carrera deportiva y también muchos de cadera cuando superan o están cerca de los 50 años», indica Aganzo. Los jugadores dicen basta. Por su bien. Por el de los aficionados. En definitiva, por el bien del propio deporte.