Vall y García, durante los pasados Juegos del Mediterráneo
Vall y García, durante los pasados Juegos del Mediterráneo - EFE
Natación | Europeo

La braza toma el relevo en la piscina nacional

Jessica Vall y Marina García aspiran a subir al podio en el Europeo y mitigar así la ausencia de Mireia Belmonte

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Hace tiempo ya que la natación española brilla con luz propia. La alumbra sobre todo Mireia Belmonte, el faro de la piscina nacional, pero tras ella han ido surgiendo nuevos talentos que poco a poco reclaman su cuota de protagonismo. Con la nadadora catalana fuera del Europeo tras diversos problemas físicos, España se estrena hoy en el Europeo de Glasgow con la intención de que su ausencia apenas se note. Tarea mayúscula que tiene en Jessica Vall y Marina García como las dos principales opciones de medalla.

Nacidas ambas en Barcelona, aunque con cinco años de diferencia, la precocidad de Marina (1994) y la tardía explosión de Jessica (1988) ha hecho que sus mejores marcas convivan en el tiempo. Rivalidad sana que duplica el valor de la braza española. «Tener cerca, en el mismo país, a una nadadora de tanto nivel en tu misma especialidad es un punto a favor, porque nos ayuda a las dos a seguir mejorando», explica a ABC Marina García. Tras cuatro años formándose en Estados Unidos en la prestigiosa universidad de Berkeley, la catalana volvió esta temporada a casa, donde ha seguido creciendo en la piscina del CN Sabadell. «En Estados Unidos he crecido deportiva y personalmente. He conodido otros métodos de entrenamiento y he cambiado mi mentalidad», señala. Ese crecimiento se vio reflejado ya este año durante el Campeonato de España, en el que volvió a conseguir grandes marcas que le sitúan entre las mejores del año en el ranking.

Tras años luchando contra las lesiones, este 2018 parece diseñado para que Marina García vuelva a conquistar un sitio en el podio, como ya hiciera cuando era júnior. «No pienso en las medallas cuando vengo a un campeonato como este. Lo único que hago es intentar superarme a mí misma cada día. Batir mis marcas. Si eso me da para estar en la final y luchar por las medallas, mejor», afirma sobre sus opciones de colgarse una medalla, como hizo hace pocas semanas en los Juegos del Mediterráneo.

Con permiso de Efimova

Allí compartió podio con Jessica Vall, su alter ego en la piscina nacional y una de sus rivales para colgarse una medalla en Glasgow. La discípula de Jordi Jou es un ejemplo de superación. Vall tardó en instalarse en la élite, pero desde entonces no ha dejado de dar pasitos hacia adelante en su rendimiento. Constante como pocas, la nadadora del Sant Andreu llega «con mucha confianza al Europeo, con muchas ganas de disfrutarlo y con la seguridad de haber hecho bien el trabajo previo». Sus palabras suenan a veteranía, pero también a seguridad. Una mezcla que suele dar réditos en los grandes campeonatos.

Jessica ya sabe lo que es subir al cajón en un campeonato continental. Lo ha logrado en dos ocasiones -bronce en 2014 y plata en 2016-, pero se le resiste el oro. «La medalla es un premio. El objetivo real es estar en las finales y ese es el primer paso también para el oro. Pero eso queda lejos y yo prefiero pensar paso a paso», señala a ABC. Las dos españolas, dominadoras absolutas del braza en el pasado nacional, quieren trasladar esa rivalidad a la piscina del Europeo con permiso de la rusa Efimova, clara favorita en 100 y 200. «Tenemos una relación cordial, de respeto y muy deportiva, pero mis amistades están fuera de la natación», explica Vall cuando se le pregunta por su vínculo con Marina García. Las dos coinciden en señalar que la ausencia de Mireia Belmonte no debería afectar al equipo nacional en Glasgow, aunque sin la campeona olímpica España pierde buena parte de su fortaleza. «Claro que la echamos de menos. Para mí es un referente por su ambición, pero el objetivo tiene que ser el mismo con o sin ella. La natación es un deporte individual, aunque la cohesión y la unidad fuera de la piscina ayuda a rendir mejor», señala Vall, que empezará a competir el sábado por la mañana en las eliminatorias de 100 braza y que también disputará los 200 y los 500 de esa especialidad.

La incógnita de Melani Costa

A Glasgow, la federación ha llevado un equipo joven con mucho recorrido. 10 mujeres y 7 hombres que tratarán de cumplir un papel digno para España. Entre los elegidos está Melani Costa, que tras años lidiando con diferentes lesiones quiere volver a ocupar un sitio entre las mejores.

La balear no llega con una marca boyante, pero su capacidad para sacar lo mejor de sí en los grandes campeonatos hace que nadie la descarte para las medallas. Hugo González es el único de esos siete hombres que cuenta con marcas para soñar con las medallas en el apartado masculino y junto a ellos, Catalina Corró llega también en buen momento de forma a estos Europeos que deben mostrar que la piscina nacional tiene luz más allá de Mireia Belmonte.

La sincronizada, que esta vez no contará con Ona Carbonell, podría ganar hoy mismo su primera medalla con el dúo mixto formado por Pau Ribes y Berta Ferreras en la final de rutina técnica.