Brooks Koepka
Brooks Koepka - AFP
GOLF

Brooks Koepka, un campeón salvado por el deporte

Llegó al golf por casualidad, pues se lo recomendó un médico tras sufrir un accidente de tráfico

Miguel Ángel Barbero
MadridActualizado:

Mañana comienza el tramo final de la FedEx Cup, la competición que corona al triunfador del PGA Tour y recompensa al más regular de la temporada. Este año, además, se han modificado los playoffs de manera que se conocerá el campeón en solo tres semanas. Este domingo sobrevivirán 70 de los 117 que comenzarán en Nueva Jersey (entre ellos, los españoles Jon Rahm, Rafa Cabrera y Sergio García); la siguiente criba de Chicago limitará a 30 los elegidos y después, en Atlanta, se conocerá al triunfador.

Todas las papeletas apuntan a Brooks Koepka, número uno del mundo, ganador de tres torneos este curso y líder de la temporada regular (lo que le acarreó un bono de 3 millones de dólares). Sin embargo, lejos de obsesionarse por ganar también los 15 que premian al triunfador en East Lake, él se lo toma con calma. Sabe desconectar y no llevarse las preocupaciones de la oficina a casa. «El golf es mi trabajo, pero no es mi vida –comenta– y trato de tenerlo siempre muy claro. Cuando estoy en el campo o en el gimnasio me esfuerzo al máximo, pero fuera de ahí soy una persona normal». Esta forma de ver las cosas la adquirió desde bien joven, cuando un accidente de circulación frustró la que era la ilusión de su vida: seguir los pasos de su padre como beisbolista profesional. «El médico me dijo que me olvidara de los deportes de acción o de contacto –recuerda–, así que sin poder practicar beísbol, hockey o baloncesto decidí aprender a jugar al golf».

Esta decisión al principio supuso un trauma para él, pero luego le dio un nuevo horizonte para su vida. Aun sin saberlo, estaba empezando a desarrollar una cualidad que ahora está muy de moda, la resiliencia. «Uno de sus principios es que hay que saber sobreponerse a la adversidad a base de pelear y hacerse fuerte –señala el psicólogo deportivo Óscar del Río–. Y si se logra interiorizar esa capacidad de lucha ante los problemas, se está ganando mucho de cara al deporte y a la vida». En el caso del astro de Florida la apuesta estaba clara. Tenía unos genes deportivos indudables, pues aparte de los heredados de su progenitor, su tío abuelo Dick Groat fue MVP de la liga de béisbol además de una estrella universitaria de baloncesto.

Él quería seguir su camino deportivo aunque fuera en una especialidad que consideraba incluso un poco aburrida. «Creo que hay que jugar contra el juego lento porque si no, nos vamos a cargar el golf. Hay que hacerlo mucho más atractivo para el espectador», es una de sus proclamas. Y está dispuesto a acabar con otros estigmas para demostrar que no se trata de un juego para viejos o señoritos y que es un deporte con mayúsculas: por eso, se ha convertido en el hombre más fuerte del circuito, un atleta total.

Mentalidad de campeón

Aunque no es necesario haber sufrido un drama infantil para tener un carácter ganador de adulto, no cabe duda de que superarlo ayuda mucho. «Evidentemente, no todos los campeones han tenido infancias difíciles, pero sí que está claro que los más fuertes mentalmente son los que terminan ganando –prosigue Del Río–. Aquí es donde entra en acción la facilidad de resilencia». Esta capacidad de sufrimiento se puede adquirir a través de la vida o del deporte, pero luego hay que saber canalizarla.

«Al llegar al ámbito de la competición hay que afrontar dificultades y los más fuertes mentalmente van a sobresalir. En el caso concreto de un golfista, que depende de sí mismo y no está amparado por unos compañeros de equipo, puede que tenga algo de ventaja en este sentido», concluye el experto. Sea como fuere, Brooks se sobrepuso a la adversidad y gracias a su fortaleza consiguió ser dominante en su disciplina.