JOSÉ RAMÓN LADRA
Entrevista

Carlos Sainz: «Al Dakar me llevo mi almohada, es básico dormir bien para ganar»

Entrevista con un camaleón capaz de reinventarse con un volante. Madruga a las cinco de la mañana cada día para potenciar su forma. Es un ejemplo para su hijo. Busca su tercera corona

Tomás González-Martín
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viene con sus vaqueros, el estilo Sainz de toda la vida, y la sonrisa que marca su semblante cuando vuelve a «vestirse de Dakar». Es su adrenalina, correr, competir, salir a ganar. Desea triunfar por tercera vez en el gran raid del mundo por antonomasia, continuar la senda que abrió al vencer en el campeonato del mundo de rallys en dos ocasiones. Carlos Sainz defiende su título del Dakar en un combate desigual. El 7 de enero comienza una nueva aventura. Se enfrenta a Nani Roma, a Nasser Al-Attiyah, a Peterhansel, a Loeb, a Despres, a De Villiers y a un desierto de dunas y arenas que dominará los diez días de maratón por las tierras de Perú.

«Ser presidente del Real Madrid habría sido una responsabilidad muy grande, pero en aquel momento quería ayudar a mi club, no me arrpiento»

Viene a coronarse de nuevo. En su maleta van la almohada de casa y ese deseo de emociones fuertes que le permite competir con el ímpetu de un joven en el ecuador de los cincuenta año. Solo piensa en ser el mejor y marcar el ritmo a todos, no puede salir a conservar, moriría de aburrimiento. Corre «el rally» porque no sabría qué hacer en casa, encerrado, tras lustros preparando esta locura. Su vida es un volante.

Dos récords que desea mejorar: «Soy el campeón más veterano y el que ganó con menos diferencia, ojalá los vuelva a repetir»

–Es el campeón vigente ¿Se sentirá vigilado en el próximo Dakar?

–Es lógico que te tengan en la diana, pero hay muchos favoritos. Ser el campeón no te aporta ventaja alguna, al revés, el primer día abres pista, pero solo serán ochenta kilómetros. Perderé algo, pero a partir de la segunda etapa, con más de trescientos kilómetros, todo será diferente e intentaremos comenzar a marcar distancias.

–Es un recorrido monopolizado por tierras peruanas, con un setenta por ciento de dunas y arena. A usted le gustan más los terrenos duros.

–Por mi especialidad en los rallys siempre voy más a gusto en los caminos, pero ya tengo mucha experiencia de tantos años en las dunas. Es un Dakar conprimido en diez días, pero de mucha tensión, porque al correr en dunas debes estar muy concentrado, ya que lo puedes perder todo en un segundo al caer en un hoyo o tropezar en una piedra. Le aseguro que en este rally no sabrás que ganas hasta que llegues al último kilómetro, pues la arena y las dunas, el peligro, nos acompañarán hasta la última etapa.

–¿Quiénes son los grandes rivales?

–Mis compañeros en Mini, como Roma, Peterhansel y Despres, y los Toyota de Nasser Al-Attiyah y De Villiers, además del Peugeot de Loeb. Nasser es el más experimentado en la arena.

–Busca su tercera victoria. ¿Continuará en 2020?

–Ahora pienso en correr y ganar este año; si sigo después una temporada más lo decidiré después. Tengo esa opción en mi contrato con Mini.

–¿Se llevará su almohada? ¿La de hace dos lustros?

–Mire, me lo ha recordado. Tengo que llevarme la mía, porque hay que dormir bien y a gusto las pocas horas que tenemos cada noche. No es la misma de hace tantos años, es otra, pero tiene que ser una almohada en la que descanses a gusto. Es fundamental dormir bien para ganar el Dakar. Lucas (Cruz, su copiloto) duerme aún menos que yo, preparando la siguiente etapa

–A sus 56 años ¿Qué lo motiva para jugarse la vida en Perú?

–Estoy más que satisfecho por todo lo que he conseguido en un deporte al que me he dedicado en cuerpo y alma durante tantas décadas. Con doce años ya pintaba coches de rallys, aunque yo pintaba mal, y con catorce estaba como loco por dar una vuelta en un coche. Soñar es gratis. Yo soñé y tuve la suerte de que mis sueños se fueran haciendo realidad. Cada vez soñaba cosas más locas e importantes y he conseguido cosas que de pequeño ni imaginé. Me río cuando la gente dice que esto está tirado. Se consiguen cosas con 20 años, con 30 y hasta con 56. Estoy seguro de que seguiré cumpliendo sueños con 60. Serán otros, pero la gasolina está ahí, la llevo dentro.

–Dice Nani Roma (compañero de escudería en Mini) que usted le debe una (risas).

–Nani estaba haciendo un test, yo corría un rally y me quedé tirado. Nani me fue a remolcar. La verdad es que fue un detalle, porque si no me hubiera recogido yo habría llegado mucho más tarde al vivac.

–Sainz es madrileño y madridista y Roma, barcelonés y barcelonista. Nani me dice que tienen conversacions futboleras y de política. Su experiencia con Luis Moya, otro azulgrana, ya le preparó para las disputas del balón.

–Hablamos de política y de todo. En el fútbol, ahora Nani estará contento, porque van delante en la Liga, pero la rivalidad entre Barcelona y Real Madrid es deportiva, como tiene que ser la que mantenemos Nani y yo, deportiva.

–Su compañero me ha confesado: «Menos mal que Carlos no fue elegido al final presidente del Real Madrid, porque ese sí que era un marrón».

–Es probable que sí, que habría sido una responsabilidad muy grande que exigiría mucho tiempo, pero en ese momento merecía la pena intentarlo, quería ayudar al Real Madrid, a mi equipo, y no me arrepiento.

–Roma advierte que es mejor tenerte a su lado y no en otro equipo, porque se aprenden cosas con nuevos compañeros.

–Tener a dos pilotos españoles en un mismo equipo es agradable. Nani va en un 4x4 y yo en un coche con dos ruedas motrices, por lo que nuestras estructuras son distintas y poco podemos compartir de cuestiones técnicas, pero es mejor tener a otro piloto español como compañero, es verdad.

–Usted suma dos títulos en coches y Roma una corona en coches y otra en motos ¿Se piensa en el duelo por ser el español con tres entorchados?

–No. Llegar a Perú como campeón no me otorga ni un minuto de ventaja, es historia. No miro para atrás. Yo hablo del rally que ahora comienza, del inmediato y mi reto es ser de nuevo campeón, no pienso en los dos ganados. La historia no te da un nuevo Dakar.

–Usted tiene dos plusmarcas mundiales en el Dakar. Las dos las puede mejorar en enero en Perú.

–Tengo dos récords y ojalá los mejore dentro de un mes. Uno es el de ganador más veterano (55 años) y otro es el de obtener la victoria más apurada, la que logré con Volkswagen en 2010, con dos minutos y doce segundos de diferencia sobre Al-Attiyah. Hubo malos Dakar que acabaron con noches largas llegando tarde al vivac, sin opciones. O accidentes. Es parte de esta carrera tan especial. Si fuese fácil no tendría el valor que le damos tanto los pilotos como los medios.