Dakar 2016

Carlos Sainz: «Sigo yendo al Dakar porque me divierto y me van los retos»

El madrileño tomará la salida el sábado en Buenos Aires convencido de presentar batalla a los Mini: «El éxito solo tiene una palabra: ganar»

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Tiene la vida resuelta, un historial envidiable y ninguna necesidad de pasar penurias en el desierto argentino. Aún así, Carlos Sainz (53 años, Madrid) volverá este año al Dakar con el mismo hambre de triunfo que hace 25 años le llevó a convertirse en el primer español en ganar el Mundial de Rallys. Punta de lanza del equipo de Peugeot, Sainz encabeza un plantel de ensueño junto a Peterhansel, Loeb y Despres. Enfrente, como grandes rivales, los Mini de Al Attiyah, Nani Roma, Hirvonen y Terranova.

¿Por qué sigue acudiendo al Dakar?

En esta etapa de mi vida me muevo mucho por retos, objetivos que me apetezcan y que me diviertan. Cuando Peugeot decidió volver al Dakar con un coche tan novedoso me apetecía tomar parte. Y como me sigue divirtiendo correr fue muy fácil aceptar.

Habla de divertirse, pero la exigencia sigue siendo la misma que la primera vez. No va de paseo.

Esta carrera es un reto absoluto, y si decides ir tienes que aceptar esa exigencia. Yo lo hago con ganas e ilusión, desde luego. Si tratase de ir al Dakar sin estar preparado sería una gran equivocación. Y si voy es para ganar, está claro.

«Si yo fui capaz de ganar cuatro etapas en mi primer año, Loeb... Tiene la ventaja de que no va a haber mucha arena»

La exigencia también es familiar, imagino. ¿Lleva el cálculo de cuántos días pasa fuera de casa al año?

Paso muchos días, sí. Quien tiene el mérito absoluto es mi mujer, que ahora lo sufre por duplicado con mi hijo. Pero ella lo lleva bien. En una fechas tan señaladas como es el fin de año resulta difícil, pero lo acepta.

¿Y compensa siempre?

A mí me sigue compensando, lo puedo garantizar. Si no, no cogería un avión este lunes rumbo a Argentina.

Háblenos del recorrido de este Dakar. A priori, que no se corra en Perú perjudica a su equipo.

Hay mucho menos desierto, lo que es malo para los buggys como el nuestro y bueno para los 4x4 como el Mini. La primera semana se correrá mucho e intentaremos no perder demasiado tiempo. La segunda semana será más favorable, con más terreno roto y alguna etapa con dunas. Ahí atacaremos. Pero esa es la teoría. Tengo la sensación de que la organización se guarda algunas sorpresas.

¿Bolivia es la gran incógnita?

Son tres etapas donde vamos a correr entre 3.500 y 4.500 metros, algo inédito. He estado entrenando en hipoxia para adaptarme lo más rápido posible al mal de altura, y aún así me han advertido de que me prepare para tener un mal día.

Al Attiyah, defensor del título, ha descartado de manera muy rotunda a los Peugeot para la victoria.

Si él lo dice... Todo el mundo es libre de pensar lo que quiera. Yo pienso que vamos a presentar batalla a los Mini. Es cierto que el año pasado no fue nada bien, pero el coche de este año es revolucionario. Se ha mejorado en todo y yo estoy muy satisfecho con el resultado. El año pasado no podía atacar ni disfrutar y este año sí. Eso es lo que marca la diferencia. Dicho esto, batir a un coche como el Mini, que lleva diez años de desarrollo, será muy difícil.

¿Acabar en el podio sería un éxito?

El éxito tiene una sola palabra: ganar. Terminar entre los tres primeros o conseguir etapas está bien, pero cuando ya has ganado solo vale repetir.

¿Cuál será la clave de la carrera?

Tener paciencia la primera semana y por encima de todo contar con un coche que sea fiable. El segundo año que hice el Dakar los Mitsubishi no ganaron ni una sola etapa y se llevaron la carrera. Yo gané cinco o seis pero me fui a casa con el motor roto.

Loeb, uno de sus compañeros de equipo, debuta este año. ¿Qué se puede esperar del francés?

Si yo fui capaz de ganar cuatro etapas en mi primer año... Tiene la ventaja de que no va a haber mucha arena y la desventaja de la inexperiencia. Ha decidido acudir con su copiloto de toda la vida en el Mundial de rallys, y juntar a dos personas sin experiencia en el mismo coche es un handicap. El gran problema del Dakar, para él y para todos, es que se conduce a vista. No hay información de por dónde vas ni notas en las que apoyarte. El libro de ruta solo indica el peligro y su nivel, nada más. Puedes ir todo lo rápido que quieras en función de tu valor y de lo que seas capaz de ver. Pero si pasas un rasante a 180 y detrás hay una piedra...

«Entiendo que Benítez es un técnico capacitado, el problema es cómo manejas a las grandes estrellas»

Peterhansel y Despres, sus otros compañeros, también son franceses. ¿Teme que Peugeot imponga órdenes de equipo?

De momento no las hay, pero no soy tonto y sé que en Peugeot las ha habido en el pasado. Habrá que intentar ir lo más arriba posible. De todas formas entiendo que se impongan ciertas órdenes en función de cómo marche la carrera y de las opciones de cada uno.

¿Qué opina de la situación del Real Madrid? ¿Le convence Benítez?

Es difícil juzgar. Lo que veo es lo que ven todos los espectadores. Entiendo que Benítez es un técnico capacitado, el problema es cómo manejas a las grandes estrellas. Supongo que es un vestuario difícil.

¿Que le ha sorprendido más de la temporada de su hijo en la F-1?

Me quedo con su actitud, su raza, que nunca se haya rendido. Incluso cuando le ha tocado salir desde el fondo de la parrilla ha sido un piloto serio. Pese a su juventud nunca ha abandonado por un error suyo.