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Caso Blanca Fernández OchoaEl último deseo de Blanca

La familia, después de recibir ayer el cuerpo de la exesquiadora, quiere esparcir sus cenizas por los Siete Picos

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Se perderá en los Siete Picos. Ahí descansará para siempre. Ese era el último deseo que la exesquiadora Blanca Fernández Ochoa, de 56 años, había manifestado a sus más allegados y que estos tratarán ahora de cumplir. Así estará en las montañas, esas que tanto amaba, un símbolo para esta numerosa familia porque se han convertido en una metáfora de lo que fue la vida de esta mujer pionera, repleta de lucha, esfuerzo, sacrificios, así como subidas y bajadas.

Por ello, los Fernández Ochoa quieren esparcir las cenizas de Blanca en esos montes, los favoritos de la fallecida. Así lo explicó ayer a ABC Adrián Federighi, cuñado de la medallista olímpica, una vez ultimada la autopsia, mientras esperaba que el Instituto Anatómico Forense les hiciera entrega del cuerpo de la infortunada para ser trasladado hasta el tanatorio del Cercedilla, municipio madrileño donde creció la exesquiadora y los suyos, y que consideran «su pueblo».

La capilla ardiente permanecerá abierta, según la previsión de la familia, de nueve de la mañana a nueve de la noche. Todo aquel que desee darle el último adiós a la deportista de la imborrable sonrisa, podrá hacerlo hoy en ese lugar. El ministro de Cultura y Deporte en funciones, José Guirao, y la secretaria de Estado para el Deporte, María José Rienda, confirmaron ayer su asistencia.

Cementerio de Pozuelo

Después, los restos de Blanca serán trasladados hasta el Cementerio de Pozuelo de Alarcón, donde serán incinerados en la intimidad, precisó Federighi. Con él y su hermana pequeña Lola residía la campeona desde hace nueve meses, cuando vendió su casa de Las Rozas.

El cadáver de la medallista olímpica estaba en el Anatómico Forense desde la tarde del miércoles, horas después de ser encontrada en el Collado del Rey, una zona situada en Los Peñotes, enclavados en el Valle de la Fuenfría. Se le había perdido la pista el 24 de agosto y se la buscaba desde el pasado domingo en un despliegue policial y de voluntarios sin precedentes, integrado por unas 400 personas.

Del informe preliminar de la necropsia nada ha trascendido en relación a si la causa de la muerte fue voluntaria o natural, tras ser descartada la accidental o violenta. Tampoco la data, es decir, la fecha, aunque por el estado del cadáver se cree que fue poco después de ser vista por última vez.

Una vez completada la identificación plena de la deportista con el resultado de las pruebas de ADN, una labor que se ha retrasado debido al avanzadísimo estado de descomposición del cuerpo, el juez encargado del caso otorgó permiso para su incineración. Una petición realizada por los dos hijos de la infortunada, Olivia, de 21 años, y David, de 20, fruto de su segundo matrimonio. Al parecer, su madre les había manifestado que, llegado el momento, le gustaría ser cremada.

La autorización del magistrado del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Collado Villalba lleva a pensar que todas las pruebas y análisis patológicos y toxicológicos que se han realizado al cadáver de la infortunada son suficientes para esclarecer las causas del óbito. No obstante, habrá que esperar unas semanas para conocer los resultados. Estos exámenes permitirán averiguar si la deportista pereció debido a la ingesta de algunas sustancia o fue provocada por causas naturales.

Como informó ABC, en la mochilla que llevaba la medallista olímpica se hallaron frascos de litio semivacíos. Se trata de la medicación que tomaba debido al trastorno bipolar que sufría. Además, había cerca una botella de vino que no se sabe si estaba en el lugar o era suya.

Un paseo

«No sabemos qué ocurrió. Ya da igual. Lo único que importa y que cuenta para nosotros es que Blanca no está. Lo que haya sido o dejado de ser qué más da ya», recalcó el portavoz de la familia.

Incidió en que quieren llevar a cabo el último deseo de su cuñada en cuanto puedan. «Arrojar sus cenizas dentro de una urna biodegradable en los Siete Picos, dando un paseo como los que hacían los hermanos -ahora quedan seis de ocho-, cuñados, sobrinos e hijos. Y recordar las risas y los buenos momentos. Esa es la idea». Era el paraje preferido de Blanca por sus vistas. Ahí permanecerá para siempre.

La jornada de ayer fue muy larga para Lola Fernández Ochoa, que insistió en que su hermana «estaba fenomenal» y que había operado a su perra el día antes de desaparecer, ya que quería hacer un viaje de unos días y quería llevársela con ella.

«Nos hemos ido al campo juntos, a hacer excursiones y jugar al golf. Estaba loca con la idea de que Olivia, su hija, pudiese ir a los Olimpiadas. Blanca le animaba porque no había pasado la última fase», añadió Lola, quien indicó que tanto Olivia como su hermano David «están fatal, en shock». «La imagen que tenía la gente de ella era de una mujer fuerte, con capacidad de sacrificio brutal, con un coraje y una fuerza tremenda. Esa es la coraza. Pero no he conocido una persona más sensible y comprometida, muy solidaria y muy tímida», aseguró.

«Lo que más pena me da es que Blanca no era consciente de lo que le quería la gente y lo que le admiraba. Es la pena que me llevo. El apoyo de la gente ha sido tremendo», concluyó la hermana de la fallecida.