Piraguismo | EuropeoSaúl Craviotto: «Dentro de dos años nadie se acordará de mí»

El capitán de la selección relativiza su fama tras su paso por la TV y exige mayor repercusión para los éxitos del piraguismo español

Actualizado:

Suena el teléfono y al otro lado se escucha la voz de Saúl Craviotto (Lérida, 1984). «Perdón, pero antes no podía hablar», explica a modo de disculpa, con una sencillez impropia de uno de los deportistas españoles más laureados en los Juegos. Aun así, al catalán se le conoce más estos días por su participación en un concurso de televisión que por sus hazañas deportivas. Fama que acepta con naturalidad y que no le distrae de su objetivo principal. Porque tras un año alejado de la piragua, Craviotto persigue ya su sueño de Tokio 2020, cuya primera piedra pasa por el Europeo de ese fin de semana en Belgrado.

—Antes de Río, usted ya era campeón olímpico, pero su figura pasaba desapercibida para el gran público. Ahora, después de pasar por la televisión, ¿nota que le paran más que nunca?

—Sí que noto que me reconocen un poco más, sobre todo por el tema de Masterchef, pero tampoco es una cosa agobiante. La gente es muy respetuosa. Me estoy acostumbrando poco a poco a este cambio en mi vida, pero creo que son modas. Está todo bastante reciente y supongo que el año que viene la cosa irá a menos y que dentro de dos años no se acordará nadie de mí. Mientras tanto, yo encantado. Lo que sí que me gustaría es que me recordasen como un gran deportista.

«¿Si hemos sacado medalla en cada cita olímpica, para qué vamos a cambiar ahora?»

—¿Y le queda tiempo para entrenar con tanta aparición pública?

—Sí que es cierto que tengo más eventos y compromisos, pero me estoy organizando muy bien. Mi representante se encarga un poco de cuadrarme la agenda, mirando el calendario de las competiciones y respetando los entrenamientos y lo único es que tengo que hacer yo es ser más flexible que antes. Cambiar algún entrenamiento y pasarlo a mi día de descanso. De una forma u otra, nunca me pierdo un entrenamiento.

—¿Cómo lo llevan en casa?

—Bien. Mi mujer comprende que este es mi trabajo, que aún estoy en lo más alto en mi carrera deportiva y que hay que aprovechar también este momento en la parcela más mediática. Tengo todo su apoyo, fundamental para que todo salga bien, como lo ha sido para que todo saliera bien en el pasado.

—¿Por qué decidió parar tras los Juegos de Río 2016?

—Creo que ese parón me ha venido muy bien para la cabeza, para el cuerpo y para todo. A veces es importante resetear, descansar y creo que llego al Europeo muy bien. He vuelto con mucha ilusión y muchas ganas. De hecho, la primera competición internacional que hice fue hace dos semanas en la Copa del Mundo y ganamos dos oros, así que no parece que haya sido mal plan. Ahora, sé que quedan dos años para Tokio, el tiempo pasa muy rápido y tengo mucha ilusión puesta en ese reto...

—Habla del éxito en la Copa del Mundo, que pasó desapercibido para el gran público. ¿Por qué cree que a los medios les cuesta dar noticias que no sean de fútbol fuera de los Juegos?

—No lo sé. No tengo una respuesta. Nosotros hacemos lo que está en nuestras manos, que es entrenar, esforzarnos, ir a competir y sacar medallas. Si no salimos en los medios no está en nuestras manos. Igual ustedes saben mejor a qué se debe.

«Molesta ver que vienes de una Copa del Mundo con muchas medallas y que no acabas de tener la repercusión que mereces»

—¿Pero le duele que eso sea así?

—Pues sí, para que le voy a engañar. Molesta. Yo no tengo afán de protagonismo, ni de fama, ni de nada por el estilo. No quiero salir en los medios porque sí, pero sí es verdad que ofende. Molesta un poco ver que vienes de una Copa del Mundo, con muchas medallas, y que tu deporte no acaba de tener el tirón o la repercusión que merece. Es raro. Extraño. Yo no hago esto por dinero ni por nada así. Lo hago porque me gusta y disfruto con ello. Pero creo que sería bueno para todo el mundo abrir el abanico cultural deportivo, que se hablase más de otros deportes. Que se viera algo diferente a los dos o tres deportes que siempre salen.

—¿En qué se traduce eso?

—Me duele especialmente por los jóvenes. Yo, al final, no puedo quejarme. Tengo mis patrocinadores, mis ayudas, mi beca ADO... estoy en una posición privilegiada. Pero si no sale nuestro deporte, si no se ve, los patrocinadores no llegan y sin ellos el deporte se muere y los deportistas no podremos conseguir medallas, ni en Copas del Mundo, ni en Europeos, ni mucho menos en Juegos Olímpicos.

—Esos jóvenes de los que habla hacen que cada vez sea más difícil hacerse un hueco en el equipo nacional...

—Sí, el nivel era altísimo cuando lo medio dejé el año pasado y cuando volví seguía estando tan alto o más. Los chavales están subiendo súper fuertes con 22, 23 o 24 años y eso es muy positivo para la federación y para España. Yo, de momento, sigo estando ahí arriba. Me desenvuelvo bien entre los jóvenes y sigo dando guerra. Y estoy muy contento de poderme haber subido a ese K4 que apunta alto.

—Usted miraba hacia David Cal, pero los jóvenes al que tienen ahora como referente es a usted.

—No lo sé, habría que preguntárselo a ellos. Yo solo espero que mis medallas olímpicas hayan servido para motivar a alguno de ellos, aunque no creo haya sido cosa mía. Creo que en este momento tan bueno de la piragua española han tenido mucho que ver el propio David Cal, pero también Perucho, Toro y muchos más. Todos intentamos ser un espejo para ellos y yo lo único que quiero es transmitir esa motivación a los jóvenes.

—Su camino hacia Río fue muy duro, ¿cómo está siendo el de Tokio?

—De momento, parecido. Espero no tener tantos problemas para clasificarme, pero en lo que se refiere a la preparación es todo muy parecido. Estoy entrenando mucho y sé que vendrán momentos complicados. Llegarán palos y hay que estar preparado. En realidad, no he cambiado nada, yo entreno igual que siempre. Sigo con mi entrenador de toda la vida –Miguel García– y sí que cambia la mentalidad. La forma de afrontar el ciclo olímpico. Después de haber disputado tres juegos olímpicos me lo estoy tomando de otra manera. Quiero disfrutar al máximo del camino, acabar una etapa de mi vida muy bonita y terminar por la puerta grande.

—¿La edad no varía esos entrenamientos?

—La alimentación es parecida, intento no abusar de algunas cosas, pero no por el tema deportivo, sino porque hay que cuidarse. Tanto Miguel como yo, evolucionamos año a año. Él sabe mejor que nadie cómo voy y por dónde tenemos que tirar o si hay que reforzar alguna parcela. Modificamos algunos detalles, pero la esencia es la misma de siempre. ¡Si funciona, para qué vamos a cambiar! Si hemos ganado medalla siempre que hemos ido a los Juegos, para qué variar ahora.

—Pero la distancia olímpica en Tokio será distinta...

—Sí, eso sí que es cierto y sí que la preparación está siendo diferente en ese sentido. Hemos pasado de 200 metros a 500, pero bien. Nos hemos adaptado bien al nuevo plan y el cuerpo lo ha asimilado bien.

—¿Veremos un gran Europeo para España?

—Vamos a por el oro en todas las pruebas. Queremos llegar a lo más alto, pero creo que a veces ponemos el listón muy alto. Nos acostumbramos pronto a lo bueno y hay que saber que en este deporte la diferencia entre el ganador y el octavo se mide en milésimas. Hay mucho nivel. Con todo, un Europeo lo tienes que afrontar con ambición y eso es lo que hacemos siempre en la selección.