Ryder Cup

La espectadora que recibió un bolazo perderá la visión del ojo

De nacionalidad francesa, presentará una queja contra la organización, a la que acusa de no interesarse por ella

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La Ryder Cup 2018, disputada en la localidad francesa de Saint-Quentin-en-Yvelines, fue un éxito para el equipo europeo, que se impuso con autoridad a los Estados Unidos. El torneo dejó récords, como el de la pareja formada por el británico Fletwood y el italiano Molinari, o la imbatibilidad de este último. También el récord de Sergio García, golfista con más puntos en la historia del torneo. Pero al mismo tiempo dejó una mala noticia: el accidente de una aficionada, Corine Remande, de 49 años, que perdió la visión del ojo derecho a causa de un pelotazo lanzado en la mañana del viernes por el americano Brooks Koepka.

«Sucedió tan rápido, que no sentí ningún dolor cuando me golpearon. No sentí que la bola hubiera golpeado mi ojo y luego sentí que la sangre comenzaba a derramarse. El escaner ha confirmado una fractura en la órbita derecha y una explosión del globo ocular», confirmó la desafortunada protagonista. Los cirujanos lograron reconstruirlo, «pero me han dicho que he perdido la visión del ojo», añadió Remande a la salida del hospital. «Han dicho que en el mejor de los casos podría distinguir formas», agregó su marido.

Ambos se mostraron muy enfadados con los organizadores del torneo, que «no se han interesado y han alargado las cosas a la hora de hacer el informe del accidente».

Según la señora Remande, «muy claramente hay una responsabilidad de los organizadores», pues «el comisario del recorrido no hizo ninguna señal de advertencia al ver que la bola se dirigía al público». Por ello, junto a su abogado, han presentado una queja este martes.

«Quiero sobre todo una buena atención médica para evitar cualquier infección, pero también mejorar la seguridad en los recorridos de golf para que únicamente haya espectáculo», agregó la afectada.

Por último, Corine Remande ha afirmado que aprecia «el gesto del golfista» Brooks Koepka, que se acercó hasta donde ella se encontraba para interesarse y disculparse. «Intenté ser positiva con él para que mantuviese la concentración, pero una vez evacuada nadie de la organización se interesó».

El propio golfista explicó tras su partido del viernes que «no quieres golpear a nadie en la cara y menos a una mujer. No es una buena sensación. Es difícil controlar una bola de golf, especialmente a 300 yardas de distancia. Puedes gritar pero no importa porque a 300 yardas no puedes oírlo».

El circuito europeo de la PGA considera que hay que investigar el incidente y que ello tomará algún tiempo.