Velasco, con Carlos Ortiz y Ricardinho, en el acto de despedida
Velasco, con Carlos Ortiz y Ricardinho, en el acto de despedida - Movistar Inter

Fútbol salaJesús Velasco, el genio oculto tras la magia de Ricardinho, deja el Movistar Inter

El técnico toledano supo dirigir con maestría al luso y sus compañeros para construir un equipo histórico

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Movistar Inter ha cerrado esta temporada un exitoso lustro. Después de cinco años de dominio casi absoluto en el fútbol sala español y de grandes triunfos en Europa el equipo madrileño firmó un mal ejercicio con la Supercopa de España como único título. Una mala cosecha que el club más laureado no vivía desde la llegada del portugués Ricardinho a la plantilla.

Se suele asociar el fichaje del seis veces nombrado mejor jugador del mundo con el renacer de Movistar Inter. Con su entrada en el vestuario los madrileños reverdecieron viejos laureles que se resistían en las anteriores campañan, en las que el Barcelona Lassa y ElPozoMurcia pugnaron por la hegemonía española.

Pero al mismo tiempo, y de forma muy injusta, se suele obviar que antes el equipo de Torrejón de Ardoz había dado un paso fundamental para sentar las bases de un dominio como nunca antes se había visto en la Liga Nacional de Fútbol Sala. El fichaje de Jesús Velasco como técnico.

El toledano llegó al equipo verde (entonces todavía lo era) después de unos cuantos vaivenes en el banquillo torrejonero. Se estrenó casi de inmediato en una apresurada Copa Intercontinental en Brasil a la que Inter, acabada ya la temporada nacional, no llegó en el mejor momento y no la pudo competir como hubiera deseado.

En su primer año no solo no pudo hacer frente a un Barça de Marc Carmona en la cumbre de su dominio sino que cayó de forma estrepitosa en la Copa de España disputada en su pista, en Alcalá de Henares. Pero en el club mantuvieron en esta ocasión la sangre fría, confiaron en su trabajo y le mantuvieron al frente del proyecto en una decisión que no tardaría en confirmarse como acertada.

Buena mezcla con la magia de Ricardinho

En su segunda temporada a los mandos interistas recibió un regalo. Un regalo en cierto modo envenenado para un entrenador. Ricardinho, un jugador desequilibrante, un mago con la pelota en los pies, pero necesitado de libertad para poder mostrar su don y por tanto poco amante de los corsés tácticos.

Sin embargo esa ha sido una de las grandes virtudes demostradas por Velasco en el banquillo de Inter: su sabia gestión de los recursos. El toledano supo amoldarse a los jugadores que fichó el club, retorcer sus sistemas para adaptar su juego entre la opción del 4-0 y el juego con pívot... Y no solo para sobrevivir sino hasta convertirse en gran dominador del futsal español y europeo.

Esa labor es la que le ha reconocido el Movistar Inter este miércoles después de hacerse público su adiós. Ya el año pasado se habló de la posibilidad de dejar el club por estar «exhausto» después de cinco años consecutivos peleando por todo. Pero Velasco acabó renovando. Ha sido finalmente una mala temporada la que ha llevado al técnico y al club a tomar la decisión. «No ha sido una decisión fácil, esta ha sido mi casa y con este equipo he conseguido mucho», explicó.

Catorce títulos e historia del club

«Es un club que me ha dado muchísimo y al que le he dado muchísimo de mí y hemos llegado lejos juntos», rememoró Velasco. En las vitrinas del club quedarán de sus siete temporadas como técnico cinco Ligas consecutivas -algo que no ha conseguido nadie más en la LNFS, dos 'Champions' , tres Copas de España, una Copa del Rey y tres Supercopas de España.

En un acto en el que Velasco estuvo rodeado por la plantilla y los trabajores del club, José María García, dueño del equipo, quiso agradecerle su trabajo: «No mereces solo las gracias, mereces entrar en la historia de este club con letras mayúsculas».

Una despedida a la altura para un entrenador que consiguió que su equipo se llegase a comparar con la histórica «máquina verde», la época más gloriosa del Movistar Inter. Normal que tanto el club como el propio Velasco dejasen la puerta abierta a un posible reencuentro en el futuro.