Manuel Beamonte (izq.), con José María Olazábal
Manuel Beamonte (izq.), con José María Olazábal - Familia Beamonte

GolfManolo Beamonte, gran forjador de golfistas y personas

Fue el capitán español más querido y por sus manos pasaron Olazábal y García

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El golf ha perdido a uno de sus personajes más queridos, Manolo Beamonte. Desde los distintos puestos directivos que ocupó, tanto en la Federación Española como en la Madrileña, fue uno de los principales responsables de la bonanza actual de este deporte. Con su carácter afable y comunicativo, este gallego aficionado al Real Madrid supo hacerse querer por sus conocimientos y bonhomía, pero sobre todo por ser un apóstol de los valores del golf.

Manolo era un apasionado de esta actividad y comenzó a transmitirla por la parte más cercana, sus propios hijos. Tanto Yago como Álvaro se hicieron jugadores profesionales, al igual que otros trescientos más que pasaron por sus manos cuando eran amateurs en los equipos nacionales. Era entonces cuando caían bajo sus alas de capitán y, en innumerables viajes por todo el mundo, comenzaba a forjarles su carácter y sus sueños. «Era todo un señor, allá donde iba le querían mucho y le respetaban como al que más -recuerda Gonzalo Fernández-Castaño-. Para nosotros no era solo un capitán, era como un segundo padre, porque pasábamos mil horas con él, ya fuera de viaje, entrenando, jugando o en los hoteles». Antes que al madrileño, moldeó durante cuatro años a José Mari Olazábal, con quien ganó el Mundial Boys de 1982 y que también le rememora con cariño. «Manolo Beamonte fue mi mejor capitán de mi etapa amateur. Era una persona entrañable, humano, muy cariñoso y un gran educador. Un padre para quienes tuvimos la suerte de formar parte de sus equipos. Siempre le recordaré», afirma el vasco.

La lista de triunfadores que le añoran es inacabable, desde Rafa Cabrera a José Manuel Lara, pasando por Álvaro Quirós o el propio Sergio García, al que le vienen a la memoria desde anécdotas divertidas («como cuando conducía en Inglaterra por el lado izquierdo y pasábamos un poquito de miedo») a su manera de dirigirles. «Me acuerdo de cuánto nos quería. Siempre estaba muy atento y se preocupaba por nosotros; hacía todo lo que estaba en su mano para que jugásemos lo mejor posible. Vivía todo con tal intensidad que esa actitud suya nos ayudaba a jugar mejor», reconoce el castellonense.

Pero esa labor de formación la llevó mucho más allá de los deportistas de elite. Fue el fundador de la Federación de Madrid y, junto a su inseparable Miguel Ángel Ximénez de Embrún, el impulsor del Torneo de Golf de El Corte Inglés, que durante cuatro décadas acercó este deporte a los periodistas y fue la vía de entrada para que los informadores empezaran a conocerlo y a amarlo. Y allí estaba siempre Manolo, con su gorrita y sus sabios consejos, entregando las tarjetas de juego y organizando los partidos y las entregas de premios. A pie de campo.

Hoy en día sus 300 profesionales ganan torneos por todo el mundo y sus 90.000 amateurs madrileños son los más numerosos del pais. Su semilla ha germinado con éxito.