Sergio García, durante la entrevista a ABC
Sergio García, durante la entrevista a ABC - Francis Silva

GolfSergio García: «Me veo de nuevo ganador»

Después de una temporada mala en lo profesional, el castellonense se vuelve a latir después de la Ryder Cup, un torneo que le tiene hechizado

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En sus dos décadas como profesional, Sergio García ha vivido todo tipo de situaciones. Desde el éxito más rotundo al que puede aspirar un golfista (ganar un major) hasta los momentos más amargos, como los que vivió en 2010 que le llevaron a retirarse temporalmente de los campos. Pero en el global su trayectoria ha sido tan brillante (treinta títulos internacionales y tres cuartas partes de su carrera entre los diez primeros del mundo) que él fue el primer sorprendido por el giro negativo que tomaron las cosas la pasada primavera y que le llevaron a una espiral descendente. Falló ocho cortes en el PGA Tour (entre ellos en los cuatro grandes) y ahora ocupa el puesto 31 del ranking. Afortunadamente, la victoria europea en la pasada Ryder Cup de París borró de la pizarra los malos recuerdos y el castellonense vuelve a mirar el futuro con optimismo. Así se lo reconoce a ABC en Valderrama, donde su Fundación organiza el Valderrama Masters que comienza mañana.

¿Qué importancia tuvo para su moral ganar a los estadounidenses?

Mucha, y no solo en lo personal, sino también en lo colectivo. Fue una semana increíble, muy disputada y en la que probablemente muy poca gente daba un duro por nosotros. Fuimos capaces de volver a demostrar lo fuertes que somos como jugadores y como grupo y estoy muy contento de cómo fue todo.

¿Realmente se le puede dar a ese triunfo el mismo valor que a un major, como dijo Molinari?

Sí, es comparable a ganar un grande. Todo el mundo sabe que para mí la Ryder es muy especial, diferente. Ganar el Masters fue increíble, pero es un título individual y la celebración fue mucho más personal, la disfrutas con tu familia y con tu equipo; pero en París había unas cincuenta personas involucradas… Siempre es un poco especial. Afortunadamente he estado en varios equipos triunfadores y, en comparación, el de este año ha sido más destacable por la poca confianza que tenía la gente en nosotros y por el éxtasis que tenían con el americano.

Al margen del baño de autoconfianza que se llevó, sus propios compañeros celebraron su registro de máximo anotador de la historia de la competición. ¿Qué significó para usted?

Fue muy bonito que mis compañeros me reconocieran y se alegraran por varias razones. Primero, porque saben que yo no miraba ese record, sino que venciera el equipo y ganar el trofeo, y probablemente también porque no he tenido el mejor año y vieron que les he ayudado, y ellos a mí, y que hayamos podido conseguir eso juntos es bonito para todos.

Thomas Bjorn dijo que usted era el auténtico líder del equipo. Es de suponer que no le verá el final a su idilio con la Ryder…

Bueno, espero seguir jugando hasta 2030 (bromea). No, en serio, Tengo 38 años y si mental y físicamente estoy bien y con ganas todavía me gustaría jugar al menos dos o tres ediciones más. Luego ya veremos cómo estoy de cuerpo y de juego. Lo que está claro es que, aunque mis compañeros ya la vayan asumiendo paulatinamente, en la capitanía no quiero ni pensar en mucho tiempo.

Quizá el público español echó en falta que jugara con Jon Rahm, que ustedes establecieran un nuevo dúo del estilo del Ballesteros-Olazábal. ¿Usted lo vivió así?

Ya habrá años para que formemos pareja. No lo eché de menos en París (y no porque no me vea jugando con él, que me encantaría porque es un jugadorazo), es que la virtud del equipo europeo es que teníamos tantas posibilidades que me veía jugando con cualquiera. Con quien me hubiera dicho Thomas Bjorn, habría estado encantado. Nos llevamos todos tan bien que no había problema, había muchas posibilidades y así se reflejó en el resultado.

Una temporada complicada

El éxito parisino, no obstante, no puede hacer olvidar de golpe lo que ha sucedido en los últimos meses. Unos momentos en los que no conseguía los resultados apetecidos en los torneos y que se traslucían en un agriamiento de su carácter. Sin embargo, el castellonense no considera que los roces que ha tenido con espectadores o medios de comunicación hayan mermado su prestigio. «En absoluto, no hay más que ver cómo me quiere la gente y el apoyo popular que tengo -responde desafiante-. Igual en la prensa no tanto porque vosotros metéis más caña, pero la gente sigue apoyándome igual. A vosotros sí que os gusta meter más caña cuando uno no hace lo que os gusta o creéis que debe hacer, pero creo que son cosas que ocurren y yo intento seguir mejorando y cogiendo confianza para hacer las cosas lo mejor posible.

¿Puede contar por qué fueron unos meses tan tensos?

No hay una única razón, viví muchos cambios y se tradujeron en uno de esos años en los que, por cualquier razón, las cosas no querían salir. Empecé muy bien, ganando en Singapur y jugando muy bien en Estados Unidos, y después, desafortunadamente, entramos en una dinámica de fallar muchos cortes por un golpe. Y eso siempre duele más. Si fallas por siete u ocho dices «no hay más que rascar», pero si es siempre por uno es muy duro porque parece que cuando empiezas a arrancar te echan de nuevo el freno de mano. Te cuesta salir de esa dinámica negativa y eso es lo peor de todo.

¿Y cómo ha logrado salir de ahí?

Lo que intentas es seguir jugando para ver si encuentras esa chispita que te haga cambiar y desafortunadamente no te deja. No tienes chance de tener un buen fin de semana y despegar un poquito. Lo único que puedes hacer es seguir esperando, trabajando y esperando que mejore. En ese sentido, me ha venido muy bien sentirme apoyado por la familia y que se asiente todo un poquito, ha habido muchos cambios y tampoco es fácil. Desde fuera lo parece, pero es complicado ser padre por primera vez y todos los cambios que hay que hacer. El tener a mi hermano ahí al lado, haciéndome de caddy semana tras semana, ha sido bueno y también me ha ayudado a tomar mis propias decisiones. He podido retomar lo que yo sé hacer y encontrarme un poco más con quien yo era hace unos años. Y todo esto ha ayudado, sin duda.

¿Cuándo sintió que se estaban volviendo las tornas?

Fue desde un poco antes de la Ryder. Ya estaba en una dinámica buena en Greensboro y Portugal y en París jugué muy bien. Ahora ya solo pienso en los cuatro torneos que me quedan de aquí a final de año y espero poder seguir con esa buena racha. Hay que hacer las cosas lo mejor posible y tratar de acabar el año bien para afrontar el próximo a tope.

¿Esto quiere decir que se ve de nuevo ganador?

Sí. Quiero seguir mejorando en lo que tengo por delante (Valderrama, Sudáfrica, Dubái y Hong Kong). Hay cosas que me gustan y si seguimos por esa línea podremos volver a pelear por la victoria de aquí a final de año. No quiero decir que vaya a ser así y tampoco es primordial, porque lo importante es seguir cambiando las sensaciones.