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Golf

El golf se replantea sus estrictos códigos de vestimenta

Tommy Fleetwood, número uno de Europa, desató la polémica: quiere permitir jugar al golf en chándal

MadridActualizado:

El golf acarrea muchos estigmas en su contra desde tiempos inmemoriales, como ser un deporte caro, elitista o que no protege el medio ambiente. Y aunque es cierto que en su origen fuera así, hoy en día esos argumentos ya no se sostienen: el material se vende en centros comerciales, hay campos públicos abiertos a todo el mundo y los controles ecológicos que soporta cumplen todas las normas.

Sin embargo, sí que hay ciertos problemas estructurales contra los que el propio sector debe luchar desde dentro, como fomentar la rapidez en el juego, rejuvenecer la edad de los practicantes y conseguir que cada vez más gente nueva se acerque al golf. Los organismos internacionales y las federaciones nacionales están haciendo numerosas campañas en todos estos aspectos y, como siempre sucede, cada cual tiene su opinión al respecto.

El último en sumarse al debate ha sido el número uno europeo, Tommy Fleetwood, que ha comentado que para atraer a nuevos aficionados habría que relajar las normas de vestimenta y dejar que se jugara sin ningún código prefijado. «Me gustaría que mis hijos pudieran salir a un campo en chándal y zapatillas sin que nadie les mirara raro», argumentó ya que en la mayoría de los clubes se exige que los jugadores vistan polos, pantalones clásicos (no vaqueros) y zapatos de golf.

«Hay que mantener una cierta etiqueta, aunque depende más de cómo lo lleves que de lo que te pongas»
ADrián Otaegui , Golfista profesional

La fuerza de la tradición

Aunque es cierto que no hay ninguna regla oficial que obligue a llevar ciertas prendas o a dejar de hacerlo, la costumbre indica que el equipamiento de un jugador debe ser el tradicional. Y los clubes, que finalmente son los que abren las puertas a los golfistas, tienen la potestad de decidir cómo quieren que vistan sus invitados. De esta manera, es algo universal que no se pueda jugar con camisetas sin mangas o en bañador, como refrenda el director del campo almeriense de Aguilón, José Javier Serrano. «Hay que tener un cierto cuidado con estos temas, porque empiezas abriendo la mano a que vengan en ropa deportiva y terminan jugando en bañador o en bikini», bromea. Se trata, sobre todo, de conservar los valores heredados. «El golf es un deporte de tradiciones, que pueden gustar más o menos, y todas ellas lo hacen diferente de otros deportes –indica el director general de Valderrama, Javier Reviriego–, por lo que dudo mucho que vayan a venir más jugadores por vestir en chándal».

Quizá se podría buscar una cierta relajación a la hora de determinar la calidad o el diseño de las prendas, como justifica el director de la textil Polo Swing, Juan Carlos Sevillano. «Las nuevas generaciones son el futuro del golf y es imprescindible que la vestimenta y el calzado se vayan adaptando a su estilo de vida. Lo más importante es que sean cómodos y que también te sirvan para vestir en la calle». Este punto, lejos de ser algo negativo para el sector, puede verse como una ventaja ya que no hace falta adquirir unas prendas específicas como en otras actividades (esquí, baloncesto o ciclismo) que solo se utilizan durante la competición. «La gran mayoría de las personas tienen un polo en su armario, no hay que hacer un desembolso extra para comprarlo. No hay que quitarle valor a este deporte –opina Alejandro del Rey, campeón del mundo amateur– y me gustaría seguir conservando nuestras normas de vestimenta, que es lo que nos diferencia».

«Si rebajamos las normas terminaremos jugando en bañador y bikini»
José j. serrano , Director de Aguilón Golf

Cada disciplina tiene sus particularidades, como recuerda el presidente de la Federación Navarra, Joaquín Andueza. «Tampoco se permite ir en chándal, mallas o camisetas de tirantes en fútbol, esquí o balonmano, pero sí lo están en vela, tenis o fútbol americano (en teoría deportes “pijos”). Cada uno tiene sus equipaciones y solo en el golf se confunde eso con alejamiento social».

Vaqueros, quizá

El primer paso para una «modernización» puede ser permitir jugar en vaqueros. «¿Por qué no?, estamos en el siglo XXI», indica la profesional Beatriz Recari, mientras que su compañero Adrián Otaegui aboga por mantener «un mínimo de etiqueta en el golf, aunque depende más de cómo lo lleves y de cómo te comportes que de lo que te pongas». Poco a poco la sociedad va cambiando y eso se refleja en las costumbres también fuera del campo. «Prácticamente ya en ningún club te piden ponerte una camisa o chaqueta al acabar», apunta el vasco. ¿Hasta dónde llegarán los cambios?