Jiménez atendió a ABC en Madrid, antes de viajar al British
Jiménez atendió a ABC en Madrid, antes de viajar al British - Ángel de Antonio

Miguel Ángel Jiménez: «Paso más horas en el gimnasio que nunca»

En el Open Británico que empieza hoy el golfista malagueño, de 55 años, cumplirá 700 torneos europeos y le faltarán solo siete para superar la marca histórica de Torrance

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Desde hoy se celebra el Abierto Británico de golf, la prueba más antigua del calendario y la que más atrae a los jugadores. A buen seguro, uno de los que más va a disfrutar en Royal Portrush será Miguel Ángel Jiménez, que cumple sus bodas de plata en este torneo y, de rebote, setecientos torneos en el Circuito Europeo.

Una longevidad así es muy difícil de conseguir, ¿pero cómo se logra seguir ganando a los 55 años?

Pues no lo sé. Yo llevo como mínimo una victoria por temporada (en esta ya la tuvo en febrero en Florida) y sigo con las mismas ganas de siempre. Sobre todo me apetece mucho este British, para el que ya no tenía opciones de clasificarme por ranking y al que he accedido gracias a vencer el año pasado en el Open Senior.

Ese mismo camino lo siguió el año pasado Bernhard Langer (60), que luego acabó entre los 25 primeros en Carnoustie. Y Tom Watson (59) y Greg Norman (53) tuvieron opciones de triunfo en la última jornada recientemente. ¿Por que el Open Británico se les da tan bien a los veteranos?

Porque son campos antiguos, muy buenos y no tan largos. Normalmente puedes hacer rodar la bola y jugar otros tiros donde no haya que pegarle tan fuerte. La clave está en tener la bola siempre en buena posición y moverla alrededor de los bunkers. Esa es la esencia de un links y ahí es donde los jugadores que vamos avanzando en edad nos defendemos y seguimos siendo competitivos.

¿Cuál es el secreto para mantener un nivel ganador a su edad?

La clave es un poquito de aceite de oliva, buen vino de tempranillo y vivir la vida (bromea). No, en serio, hay que prepararse mucho, he pasado más horas en el gimnasio en los últimos años que en toda mi vida junta. Me conservo bien, estoy elástico, fuerte y sigo haciendo distancia con la pelota. Pero lo más importante es que sigo con ganas; si no, sería imposible.

De todas formas, ya no lleva el ritmo de antaño. Hasta hace poco compaginaba el Circuito Europeo con el de veteranos, pero ahora está más centrado en ese último. ¿Está pensando ya en retirarse de los torneos convencionales?

De momento juego el 90% de los torneos en el circuito Champions de Estados Unidos y luego juego seis o siete en el European Tour. La meta que tengo por delante es conseguir el récord de mayor número de pruebas jugadas en este último. Sam Torrance lo dejó en 706 y yo llevo 699. Cuando llegue a 707 ya decidiré lo que hago.

¿Cómo se vive en el Champions?

Bien, es una experiencia diferente. Se lleva mejor cuando tienes alrededor a gente que te quiere. Coincido muchas semanas con José Mari Olazábal y se hace más llevadero. Además, tengo allí a mi mujer y de vez en cuando me acompañan mis hijos.

¿Y en el aspecto deportivo?

Es un gran circuito, ahí se cita la elite mundial con más de cincuenta años. Hay menos cantidad de jugadores, pero también mucha calidad, solo hay que ver los resultados que se hacen cada semana. La gente juega muy bien y cuando me pongo a mirar alrededor pienso que ese es el sitio en el que me toca jugar, con mis coetáneos... pero me resisto a dejar lo de siempre (sonríe). Me sigue gustando venir aquí y medirme con los jóvenes. Y eso que a veces me veo en el hoyo uno y la suma de la edad de mis dos rivales no llega a mis 55 años.

Lo que pasa es que luego esa juventud la sufre en el juego. ¿Le cuesta seguirles el ritmo?

Esto es lo que hecho toda mi vida y me sigue gustando hacerlo. Es mi año número 31 dando vueltas al mundo. Evidentemente, competir con los chicos es más duro porque estoy pegándole más largo que en mi vida y aun así me quedo 30 metros por detrás de ellos. Y después de cuatro días es mucha distancia la que me sacan...

Hablando de jóvenes, sus hijos Miguel (24) y Víctor (20) también quieren seguir sus pasos golfísticos. ¿Qué consejos les da como maestro?

Que lo más importante es estar concentrado, trabajar, practicar y siempre disfrutar con lo que se hace. Que deben focalizar los objetivos, meterse en su juego y olvidarse de lo que tienen alrededor.

¿Y cuando juegan juntos, como padre, les deja ganar?

De eso nada, aquí nadie regala nada. El mayor ya es profesional y el pequeño es hándicap 0, así que no hay más que hablar. Salimos al campo a cuchillo (ríe). Ellos llevan dentro el gen de la competición y dicen que nada de ventajas ni de darles puntos, que vamos a jugar a pelo. Eso les permite decir bravuconadas como que me van a machacar, pero cuando se quieren dar cuenta yo ya voy uno arriba.

¿Se siente recompensado por el mundo del golf?

Sí, estoy muy satisfecho tanto de los logros deportivos como de las compañías que me han apoyado. En los últimos veinte años he tenido distintos patrocinadores y parece que yo les gusto a ellos y desde luego ellos me gustan a mí. Por ejemplo, acabo de participar en un día de atención a los clientes de Mitsubishi Electric, con quien llevo cinco años de colaboración. Tanto en Estados Unidos como en Europa juego algunas veces con sus invitados y lo hago encantado, lo pasamos realmente bien.

¿Disfruta más ahora que cuando estaba en el European Tour?

No puedo compararlo, son etapas distintas. Hace quince años exactamente, en 2004, fue una campaña impresionante porque gané cinco torneos y las vivencias fueron extraordinarias. Y en cuanto a la competición también varía, porque en el Champions jugamos a tres vueltas (excepto los majors) y somos 78 jugadores nada más. Esto quiere decir que el número de hombres que pueden ganar está entre quince y veinte, mientras que en el Tour son un centenar de los 156 que participan.

¿Le queda cuerda para rato?

Mientras siga disfrutando y con las ganas de seguir compitiendo que tengo ahora voy a seguir ahí. Disfruto con lo que hago y, sobre todo, sigo teniendo ese nudo en el estómago cada vez que me acerco al primer hoyo para empezar una ronda. Eso es lo que de verdad me motiva.