Mireia Belmonte
Mireia Belmonte - EFE
Natación

Mireia Belmonte: «Ser abanderada sería un sueño»

La nadadora prepara el Mundial de China de piscina corta de diciembre, pero con vistas a Tokio 2020

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Después de parar un mes por los vértigos que le impidieron acudir a los Europeos, Mireia Belmonte recupera la sonrisa y la ambición. Recién aterrizada de los Juegos del Mediterráneo, ha tenido una vuelta a la piscina diferente a lo que ha hecho hasta el momento, pues compaginó el entrenamiento con las Copas del Mundo. Una nueva experiencia que comparte con su club de fans y los seguidores que se han presentado en el Work Café Santander, oficina atípica que la entidad ha abierto hace poco en el centro de Madrid. «Me he sentido un poco rara porque empezar siempre es difícil, y todavía más cuando tienes que entrenar y competir a la vez. Ha sido una experiencia divertida, nadar en un torneo con un mes de entrenamiento. Ha sido una buena manera de empezar la temporada y comenzar a coger la forma».

Ha cogido forma a lo Mireia Belmonte, una de las claves de su éxito. En la jornada del sábado hizo dos horas y media de natación, una hora y cuarto de boxeo, una hora de halterofilia, otras dos horas y media de natación. «Y ya está», sonríe. Y en el día a día de una competición, sus rutinas. «Preparo todo el material, desayuno, voy a la piscina dos horas antes de la prueba, caliento en el agua, 45 minutos antes de la prueba me pongo el bañador, compito, miro con Fred lo que hemos hecho bien y mal, descargo, nado suave, como, siesta y lo mismo por la tarde».

Belmonte deja atrás los mareos y vértigos que preocuparon a la nadadora y también a su entrenador, Fred Vergnoux. «Estoy mucho mejor. Fue una época rara porque mi día a día siempre es muy activo, no parar y en esta ocasión paré muy de repente. Un día estaba en Sierra Nevada, fui a hacerme las pruebas médicas y a los dos días estaba parada porque los médicos me aconsejaron reposo. Fue raro. Ahora me levanto y qué hago, con todo el día por delante. Al principio fue muy duro porque necesitaba ponerme retos y me faltaba actividad. Pero después me relajé y disfruté de lo que no puedo disfrutar: mi familia, mis amigos y hacer cosas que me han ayudado a estar mejor».

Al Mundial de China llegará con cierta incertidumbre, después de los resultados cosechados en la Copa del Mundo, aunque está contenta con lo que ha hecho en Budapest y Eindhoven tras un mes y medio sin hacer nada y con solo tres semanas de entrenamiento. «No puedo decir qué objetivos tengo para la competición. Acabo de volver a entrenar y tengo sensaciones un poco raras, tengo agujetas. Pero creo que puedo llegar bien. Aunque me gustaría seguir la misma línea que los últimos Mundiales de piscina corta». Ha visto cómo sus rivales han continuado con los entrenamientos y la progresión, pero no le preocupa: «He aprendido a centrarme en mí misma y en hacer lo que yo puedo hacer. Sabía que en esta competición no podía dar lo máximo de mí, pero que en el futuro sí lo voy a dar. Tengo ganas de empezar a competir en alto nivel, de coger fuerza y entrenar duro. Me gusta el reto de que salga gente nueva para poder alcanzarla y recuperar los récords, sobre todo los que son jóvenes. Es el factor sorpresa. No sé si dará tiempo a recuperar en este mes la distancia que ha habido en esta Copa del Mundo con algunas rivales, pero voy a poner todo de mí. Estoy en proceso. Este domingo iremos a Sierra Nevada y siempre nos va bien para comenzar la temporada y ponernos más fuertes».

Seguirá el mismo programa que la ha llevado hasta lo más alto en los últimos años. Y ya ha hablado con Vergnoux sobre la planificación a mitad del ciclo olímpico. «Vamos a ir con tranquilidad para llegar bien a la competición importante que es en julio. Yo me siento bien. Siempre que me tiro a la piscina y lo doy todo me siento bien, termine octava o primera. No he podido dar más de mí. A partir de ahora todo es en Asia y hay que poner la mente ahí. Cumplir la meta con el Mundial de corta (en diciembre), de larga (en julio) y los Juegos (en verano de 2020). Y disfrutar del camino hasta Tokio».

Ya lo visualiza, y confiesa que le encantaría ser abanderada en la cita olímpica. «La ilusión por mis cuartos Juegos está intacta como si fueran los primeros en Pekín. Ser abanderada sería un sueño más. Llevar la bandera de tu país en unos Juegos Olímpicos es algo muy importante y muy emocionante. Solo ha habido dos mujeres abanderadas y sería un honor ser la tercera mujer. Sé que está difícil porque hay muy buenos deportistas en nuestro país y esto es motivo de orgullo. El deporte español está en una edad dorada. Pero sería un honor llevar la bandera de España y sería una experiencia inolvidable».

A punto de cumplir 28 años, incontables medallas olímpicas, mundiales y europeas, tiene mucho por dar todavía: «[A pesar del desgaste] No me siento mayor. Estoy igual, con la misma ilusión y las mismas ganas. Todo es más mental. Las ganas y la ilusión es más importante que lo físico».