Nani Roma y Rosa Romero, su esposa, que corre con una Yamaha
Nani Roma y Rosa Romero, su esposa, que corre con una Yamaha - EFE
Rally Dakar 2016

Nani Roma: «Siento mariposas en el estómago, tengo el reto de ganar»

Es uno de los tres pilotos, con Peterhansel y Auriol, que han ganado el raid en motos y coches. Triunfador con el Mini en 2014, es el favorito para agrandar su gloria

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Es el único español que ha emulado a Hubert Auriol y Stephane Peterhansel, la leyenda viva del Dakar, al triunfar en dos especialidades, motos y coches. Nani Roma debutó en 1996 en el rally, cuando era africano. Vivió, sufrió y disfrutó del aura del Sahel, del áspero romanticismo del Sahara. Se cayo, al borde de la extenuación, durante años de pelea con su moto. Hasta que el éxito en 2004 le permitió dar el salto a las cuatro ruedas. Ahora ataca el reto de confirmar su liderazgo en el mundo con un segundo título en coches, tras el celebrado en 2014. Álex Haro, su copiloto en el Mini, sabe que son favoritos. Es el precio de su experiencia.

—¿Para ganar este raid hay que tener una ilusión desbordada?

—La verdad es que sí, pero no lo diga muy fuerte. Tengo las mismas ganas que hace veinte años, cuando debuté en motos. El día que no tenga esa motivación lo dejaré, porque no puedes correr y ganar si no posees esa ambición. Vengo con el reto del triunfar. Siento mariposas en el estómago y eso significa que aún me puede la ilusión.

«El Mini y yo estamos listos para ganar. Siento presión positiva. Si te pesa esa presión es que algo falla»

—Usted es el líder del equipo Mini. ¿Se siente vigilado en carrera?

—Me siento observado por otros rivales, pero también les pasará a Al-Attiyah, Peterhansel y a Carlos, a los pilotos que hemos ganado. He disputado 19 de los 37 rallys, tanto en África como en América. Llevo siete ediciones en el continente sudamericano, todas las que se han disputado, y los rivales saben que tienes experiencia. Debo olvidarme de eso y concentrarme en ir rápido sin arriesgar la mecánica. Tu principal enemigo es el recorrido, no los adversarios.

—El año pasado corría como campeón de 2014 y quedó eliminado en un santiamén por un problema mecánico. ¿El peor momento de su vida?

—No sé si fue el peor momento de mi vida, porque sufrí muchos accidentes con la moto, pero sí fue muy duro perder el trabajo de un año a los tres kilómetros del rally. Eso me ha hecho más fuerte para volver. Espero que nunca me vuelva a pasar.

—¿Admite que es el favorito?

—Estoy en la lista, porque hay una decena de pilotos con experiencia para conseguir la victoria y soy uno de ellos. Mis vibraciones son excelentes. Confío en mí. Pero hay otros candidatos. Nasser (Al-Attiyah), Terranova y Hirvonen, que debuta, también corren con Mini y aspiran a todo. Después están los Peugeot de Carlos (Sainz), Stéphane (Peterhansel), Loeb y Despres. Y luego vienen los Toyota de De Villiers y Al Rajhi. El hecho de que haya tantos favoritos engrandece la victoria.

«En Reyes viviremos una maratón con el tiempo justo de cambiar neumáticos; y en Fiambalá, con el calor y las dunas, habrá rock and roll»

—Diez mil kilómetros, con más tramos duros y menos dunas, lo que conviene a los Mini de tracción total.

—Será un Dakar muy exigente y si no vienes con ilusión es mejor retirarse, porque para ganar hay que tener ansia de lograrlo. Pasaremos de las calurosas etapas argentinas al frío congelado de Bolivia, a mucha altitud. Esta vez no pasamos por el desierto de Perú, que beneficiaba a los Peugeot. Los primeros días se correrá a mucha velocidad y con bastantes kilómetros de pista, un terreno que favorece a nuestros Minis de tracción total. Pero habrá que soportar el calor. Los demás nos seguirán. Pero luego, en Bolivia, en el frío, la destreza y la resistencia serán clave.

—En Reyes habrá encerrona.

—Si, ja, ja. Será una maratón. Tendremos que cuidar la mecánica ya que nos darán el tiempo justo para cambiar de neumáticos. Serán dos días muy duros. Y en Fiambalá, con las dunas y el inmenso calor, habrá «rock and roll».

—Dígame su estrategia.

—Mi táctica es no pensar en lo que haré dentro de una semana, sino en estar concentrado para hacerlo bien hoy, porque una piedra te la juega.

«Mi momento más surrealista se produjo en 1998, en África. Me quedé tirado en el desierto y tuve que conducir un taxi durante mil doscientos kilómetros con tres africanos a mi lado»

—Usted es el hombre que desarrolla el Mini. ¿Se siente presionado?

—Siento presión positiva. Si te pesa, es que algo falla. A mí solo me motiva. El Mini está listo para ganar, como yo.

—El momento más surrealista.

—Sucedió en 1998 cuando me quedé tirado en el desierto y tuve que conducir un taxi durante mil doscientos kilómetros con tres africanos a mi lado.

—¿El Dakar ha cambiado?

—Ha cambiado la forma de pilotar. Antes se guardaba más prudencia, ahora vas siempre al límite.

—¿Tras veinte años, pensó alguna vez en retirarse de esta tortura?

—Nunca. Debo ser un inconsciente, pero disfruto y veo que tengo cuerda para rato. Siento muy lejos dejar esto.

Laia Sanz, el reto de mejor el noveno puesto

La esposa de Nani Roma, Rosa Romero, vuelve a la carrera, sobre una Yamaha, con un objetivo claro: «Acabarla». Su compatriota española Laia Sanz ataca el mayor objetivo de una mujer en la historia del Dakar: ser octava en la clasificación absoluta.

Trece veces campeona del mundo de trial y cuatro veces campeona del mundo de enduro, Laia dio el salto al rally más importante del planeta en 2011, cuando se sentía preparada para ser la mejor mujer del raid y lista para pelear con los hombres.

Alta, robusta, la española debutó con triunfo en la categoría femenina, un éxito que ha repetido en 2012, 2013, 2014 y 2015. Pero desde hace tres años ya no corre para ser la mejor mujer de la historia del rally, que ya lo es, sino para subir al podio de hombres. Pentacampeona en mujeres, decimosexta en la clasificación absoluta hace dos temporadas, el año pasado llegó a ser novena, la mejor posición de una fémina en la leyenda del raid. Ahora, su sueño es ser octava con su KTM. Y piensa en el sexto puesto total.