Rally Dakar: entrevista

Nani Roma: «Siento miedo, es lo que me motiva»

Vencedor en coches y en motos, destaca que se pone nervioso antes del rally. «El día que no tenga tensión lo dejo. Solo salgo a ganar»

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Tranquilidad antes de la tensión. La reflexión que precede a la competición que le hará sufrir 50 grados de calor y temperaturas heladas en jornadas que saltarán de los cuatro mil metros de altitud a la hoguera de las arenas argentinas. Roma comienza hoy su vigésimo segundo Dakar con una sola meta: «Después de triunfar en motos y en coches solo puedo correr para vencer. El día que no salga para buscar el triunfo me retiro».

«Me preocupa el paso por Bolivia, tantas jornadas en altura, porque aunque estás entrenado para la altitud puedes pagarlo tú, o tu copiloto, o tus mecánicos»

A sus 44 años, el hijo predilecto de Folgueroles debuta con un Toyota clásico, el todo terreno 4x4, para alcanzar su tercera corona. «En el Rally de Marruecos hemos sido muy competitivos. Mi compañero Nasser (Al Attiyah) también lo ha demostrado. Y De Villiers. Pero el Dakar es otra historia. Los tres somos candidatos, con humildad, a pelear la victoria final con los Peugeot (Carlos Sainz y Peterhansel especialmente), que son los últimos ganadores».

Llega la hora de la verdad y las mariposas hacen cosquillas en el estómago de este tipo afable, buen conversador, de dos metros de altura y patillas del mismo tamaño. «El día que no sienta nervios ni tenga tensión antes de la carrera, lo dejaré. Esas sensaciones son las que hacen interesante el rally».

Se juega la vida siempre

Se juega la vida en cada Dakar. Estuvo cerca de perderla en varias ocasiones cuando protagonizó epopeyas dramáticas con la moto, a punto de ganar y de morir varias veces hasta que consiguió el éxito en 2004. Nada más obtener este laurel se pasó a los coches. Triunfó con el Mini en 2014, ante su «compañero» Peterhansel, que no respetó al líder de su misma escudería. Ahora quiere vencer con Toyota. Reconoce que esta competición da respeto: «Siento miedos. Es el miedo lo que me motiva para competir. Y el día que tampoco sienta esos miedos me iré».

Es coherente con la forma de luchar que ha marcado su carrera. Si no sintiera miedo querría decir que no saldría a ganar. «Mantengo las misma ganas para triunfar». Sabe que él, vencedor en dos oportunidades, solo puede acudir al rally con un objetivo: «El único reto que tengo es vencer. Solo triunfa uno, pero qué bonito es luchar por lo único, por lo máximo». Álex Haro, su copiloto, asiente. Aspirar solo al número uno es una maravilla y es una responsabilidad.

«Otro aspecto clave será el calor de 50 grados que soportaremos en Argentina nada más pasar Salta, en una zona de tierras muy blandas»

Marc Coma es ahora el director del raid y dice que esta edición será la más dura de la historia. Desde que ha dejado de ganar el rally se lo pone cada vez más difícil a sus antiguos compañeros. «Pues es verdad», contesta Roma. «Por lo que he visto del recorrido, será el más duro. A Marc también le habría gustado disputar este Dakar. Quiere recuperar la esencia del pasado, de África».

Siente las mariposas en las entrañas porque esta prueba se define por los imponderables. «Me preocupa el paso por Bolivia. Me preocupa correr tantos días en altura. Llegas muy bien preparado y puedes sentir mareos o falta de aire. Aunque entrenas para soportar la competición en altura, puedes pagarlo tú, tu copiloto, o los mecánicos. Somos un equipo. La adaptación a la altitud es una de las claves del éxito en el Dakar. La meteorología es otro aspecto fundamental. Puede cambiarlo todo. Y habrá otro factor determinante, los 50 grados de calor que pasaremos en la zona de Argentina que llega después de superar Salta, en un área de arenas muy blandas. El Dakar es muy complejo. Es imposible controlarlo todo. Es lo que le hace tan grande. Lo que te llama para intentar ganar otra vez».