Fred Vergnoux posa para ABC en la piscina del CAR de Sant Cugat
Fred Vergnoux posa para ABC en la piscina del CAR de Sant Cugat - Inés Baucells

Natación | Mundial de BudapestFred Vergnoux: «Las becas han quitado el hambre de ganar»

El entrenador de Mireia Belmonte exige a sus nadadores lo que se exige a sí mismo: lo máximo, pero está preocupado por los jóvenes y su falta de compromiso

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No le gusta perder el tiempo porque significa una sesión menos de pesas o empezar más tarde un ejercicio. Lo que mañana puede ser perder una medalla. Sobre todo en un deporte como la natación, en el que una décima es una eternidad. Ante ABC Fred Vergnoux, jefe de entrenadores de la Federación, se muestra directo, cada respuesta, una brazada hacia el podio, pero una brazada reflexionada, pensada, analizada. Como sus planes de entrenamientos, los que hicieron avanzar a Mireia Belmonte hacia el oro olímpico. Con los que espera ir más allá en este Mundial de Budapest que hoy comienza. Su hambre es infinita.

-¿Cómo gestiona el año posterior a los Juegos Olímpicos?

-Los nadadores se van dos meses de vacaciones y el entrenador se va 10 días. Y se vuelve a lo que hacemos siempre, una nueva temporada. Mireia termina campeona olímpica y lo será para siempre, pero en natación empezamos todos de cero. Todo lo que has logrado no significa nada más en el futuro. Hay que volver a hacer ganas, a entrenar, a hacer físico, a ponerse en forma... No es como un deporte, por ejemplo, Messi. Es bueno y lleva tantos años que va a seguir así. Nosotros, no. No por haber ganado algo significa que el año que viene vas a volver a ganar otra vez.

-Hablamos siempr de los límites del nadador, ¿cuál debe ser el del entrenador?

-Mi palabra es la exigencia. El día que no esté suficientemente exigente con Mireia y con mis nadadores será el día que tengan que cambiar de entrenador o de hacer natación para pasarlo bien. Cada año encontramos fuentes de mejora. Como el trabajo de altura y este año intentar estar más cerca de los días de competición. Volvimos el domingo pasado, solo una semana de adaptación para ir al Mundial, buscar estos estímulos nuevos y dentro del entrenamiento cada día. En el cambio de técnica hemos hecho un buen trabajo y lo hemos comprobado científicamente. Es algo que me motiva mucho: utilizar la ciencia para controlar, monitorizar y comprobar si funciona.

-También usted debe estar en constante evolución, como sus nadadores.

-Cada vez estoy más convencido de que el físico lo explotamos a un muy bajo nivel, en el caso de Mireia puede ser un 60 %. Queda un margen tremenda, que no hemos visto todavía. Este año es el primero que Mireia hizo esquí de fondo. Es un deporte muy parecido a la natación porque tienes el movimiento de los brazos y las piernas. El esquí alternativo es parecido al crol y la espalda porque los músculos que funcionan son los mismos. Hay cosas que hay que inventarse: para subacuático, esquí de fondo, de cardio o subir la Veleta corriendo.

-¿Le cuesta encontrar nadadores que se involucren con esta exigencia?

-Mi cabeza ya no está en los Mundiales, sino en qué podemos hacer el año que viene. Todo lo que puedo pensar, planificar, trabajar... sin los nadadores no hago nada, me voy a mi casa. Como dices, hay un precio a pagar, y nuestro precio es este: si queremos estar entre los mejores del mundo, ganar, es un trabajo muy duro, muy exigente, hay unas normas: cosas que son prohibidas, no se puede beber cocacola, hay que dormir a las diez, no se puede pasar de comer el fin de semana, al novio lo vas a ver dos veces por año, vas a ver a tu familia en Navidad un medio día porque al día siguiente estarás concentrado. Es lo que toca. Aquí parece que esto ese raro, extraño, pero cuando sales de este país es lo que están haciendo en todo el mundo.

-¿Falta ese compromiso del esfuerzo en España?

-Muy poca gente está dispuesta a pagar este precio. No es una frase mía, es del psicólogo que trabaja conmigo. Hay un precio a pagar y la juventud de hoy… no quiere más, no quiere trabajar, no quiere hacer esfuerzo, lo tiene todo supercómodo. Mi hija de 7 años me pregunta cuándo va a tener un teléfono, y yo le digo que cuando tenga 15 o 16 años, y se enfada. Estamos en una sociedad de todo fácil y todo rápido. Yo intento mirar en positivo, si tenemos la capacidad de explicar a esta gente que con trabajo e implicación a largo plazo se pueden conseguir cosas grandes, como ha hecho Mireia. Ganar unos Juegos y ganar un Mundial se puede, es muy fácil, porque hay cada vez menos gente que lo quiera hacer. Yo entrenaba a una chica en Sabadell, 18 años, campeona mundial júnior, nivel brutal. Y me decía: es que tú, Fred, me hablas de tres años y yo quiero ver qué hacer el mes que viene. Fue muy impactante para mí. Esto es la juventud de ahora, gente que no sabe qué hacer mañana, y yo hablando de algo en tres años. Tengo que pensar en cómo implicarla en mi proyecto a largo plazo. Al final es eso: cuando Mireia gana los Juegos es porque hace seis años que los está ganando, no porque haya empezado dos meses antes.

-Mireia Belmonte siempre quiere más, ¿es única?

-Cuando Mireia termina la competición lo primero que pregunta es: ¿cuál es el siguiente reto? En Londres 2012 me hablaba de ganar el oro en 2016. Y no salimos de Río cuando me dijo «me queda la medalla de oro en el mundial». Hemos entrenado todo el año para eso. Que lo va a hacer o no, no lo sabemos, porque todo puede pasar, pero lo va a intentar. Imagina que lo gana. Cuando termine comenzará a pensar en ser la nadadora con más medallas, yo qué se. Y en Tokio 2020 va a estar peleando por algo. Tiene una visión de las cosas tremenda. Y es Mireia, pero es también un poco Mireia porque está nueve horas al día con Fred, que también tiene mucha ambición, hambre de más. Y porque trabajamos con gente que está conmigo desde el primer día, en preparación física y mental, y que están tan locos como nosotros.

-¿En qué falla la sociedad?

-Valoramos las medallas, damos dinero a la gente durante mucho tiempo, no estamos dando premios cuando toca. Yo siempre lo he dicho y me revientan en prensa, pero me da igual: el ADO es el sistema para tener deportistas funcionarios. Si Mireia gana algo tiene que ganar un premio, ¿por qué? Porque se lo ha ganado. Si ese premio si es el triple de lo que gana hoy me da igual, pero a partir de aquí la tenemos que apoyar en su preparación. Y el control de lo que vamos a invertir lo tenemos que hacer nosotros, no el deportista. Te voy a ayudar, vas a ir de competición, de concentración, de entrenamiento en altura, te lo voy a dar todo, pero también te voy a apretar porque el dinero lo gestiono yo. Si ganas, entonces sí tienes un premio estupendo. Porque si a ti te doy 2.000 euros cada mes porque has hecho el mejor artículo del año, ya no vas a escribir otro artículo bueno porque te vas a relajar, estás en esta comodidad. Con este sistema del ADO quitamos el hambre de la gente.

-¿El hambre se entrena?

-Seguro, se enseña primero y se trabaja después. Cuando vine a España me quedé muy preocupado de la poca ambición que tiene la gente. No es porque no quieran ser buenos, todos van a levantar la mano si pregunto si quieren ganar en los Juegos, pero cuando explicas un poco el camino, el precio a pagar y lo que toca, las manos van bajando. Ahí estamos fallando, en no enseñar bien el camino y celebrar solo los éxitos y las medallas.