Mireia Belmonte, en la piscina del CAR de Sant Cugat
Mireia Belmonte, en la piscina del CAR de Sant Cugat - Inés Baucells

Natación | Mundial de BudapestMireia Belmonte, ante su penúltimo reto

La nadadora ha trabajado sin tregua para conseguir una medalla que todavía no tiene: el oro mundial

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Después de dos platas en Londres 2012, Mireia Belmonte se lanzó a por el siguiente objetivo: el oro. Cuatro años después, consiguió ser campeona en 200 mariposa (además de un bronce en 400 estilos). Como si no fuera bastante, junto con todas las demás medallas que se ha colgado en su carrera, la nadadora española quiere más. Pero no solo lo quiere con deseo, sino con mucho trabajo. Lejos de relajarse en este año postolímpico, Belmonte se lanzará esta semana a la psicina del Mundial de Budapest en seis pruebas. Otro maratón impenitente para quien todavía cree que no lo tiene todo. Y cuando lo tenga, se inventará algo más para seguir haciéndose más grande en la piscina.

«El sueño era el oro olímpico, y esto son objetivos que me planteo cada año. Tuve casi dos meses de vacaciones, fue suficiente para desconectar física y mentalmente, así que intenté seguir con la misma rutina que estaba en el año olímpico. No me ha costado mucho empezar y estoy contenta del trabajo que he hecho esta temporada», explicó la nadadora el día antes de partir hacia Budapest.

Es la de Hungría ua cita especial para ella, pues se cumplen dos años de una difícil decisión que tuvo que tomar con su entrenador Fred Vergnoux: no ir a Kazán 2015 para descansar y recuperarse de la lesión en los hombros que padecía. «El 200 mariposa se ganó con 25 segundos, y este año se ganará con 24 bajo. Era más asequible en Kazán. Hablamos con Mireia justo antes de subir al bus, le preguntamos si sería capaz. Y sí, con su lesión podría haber ganado, pero lo que no queríamos era agravar la situación. Le dijimos que teniá que recuperar. Fue un momento muy duro, una etapa de soledad ella y yo de tres meses bastante desagradable, pero después de ver lo de Río vemos que fue la mejor decisión». Por eso vuelve con ganas a la piscina, porque tiene el oro en su mirada y lo quiere conseguir, sin importar quiénes sean sus rivales o las veces que tenga que tirarse al agua.

Otro maratón de pruebas

Disputará seis pruebas: 200 estilos, 400 estilos, 200 mariposa, 400, 800 y 1500. Una barbaridad que solo puede aceptar alguien como ella. «Como objetivo principal es estar en las seis finales, que no es fácil, y una vez que llegue a la final, si hay suerte y podemos hacer una buena carrera, intentar conseguir el oro. Me gustaría en 200 mariposa, pero si cae en otra bienvenido sea. No tengo problema. Desde fuera se ve muy fácil decir que hay que llegar a las seis finales, pero primero tienes que entrenarte muy bien, luego es un Mundial y luego son finales, son tres cosas que se dan poco a poco. No es quiero llegar a la final y ya está. Hay que ir etapa a etapa y a la hora de la verdad, darlo todo». Renunció a aguas abiertas porque, dice, solo era para entrenarse, pero está centrada en la exigencia de aspirar a todo en todas las pruebas: «Lo bueno de tener tantas es que si una no me ha salido bien tengo otras muchas oportunidades. Tiene una parte mala: nos cuesta un poco recuperar de una prueba a otra. Pero tengo ya la experiencia de muchos años de hacer eso y la capacidad de conectar y desconectar con calma. Cuando una prueba no te ha salido bien no te tiene que afectar, piensas en la siguiente y ya», acepta como si nada.

No son los Juegos Olímpicos, pero sí estará lo más granado de la natación mundial, aunque haya bajas, y surgirán nuevos nombres. No le afecta: «Lo bonito que tiene la natación es que vamos por centésimas y se han ganado muchísimos oros por una centésima y creo que siempre es importante ajustar los virajes, salidas y subacuáticos para que no te lleves ninguna soprepsa cuando sales del agua y miras el marcador. Al ser postolímpico siempre sale mucha gente joven. Intentaremos pasar de las primeras posiciones a la semifinal y en la final ver cómo es cada nadadora, cuál es su punto fuerte y su punto débil y saber en la carrera más o menos cuándo apretar y dónde tener que controlar un poco más». A algunas las conoce muy bien, como Katie Ledecky o Katinka Hosszu: «Son una nadadora más. Sí que son grandes estrellas y supernadadoras, pero todo el mundo puede fallar algún día y si alguien falla está bien estar ahí. Yo las veo como nadadoras normales, no tengo miedo de competir contra ellas y no me importa la nacionalidad de cada auna a lara hora d competir. Todas tenemos dos piernas, dos brazos y todas podemos hacer las mismas cosas dentro del agua».