Adebayo Akinfewa, que juega en el Wycombre de la liga inglesa, pesa 103 kilos
Adebayo Akinfewa, que juega en el Wycombre de la liga inglesa, pesa 103 kilos

No siempre pesan los kilos

Hay muchos deportistas que triunfan a pesar de no tener una figura muy estilizada; lo importante es saber moverse

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La gran exposición mediática que tienen la mayoría de los deportes hoy en día hace que el público tenga un conocimiento cada vez más amplio de las estrellas. Y, a la vez, que se vean cada vez más todo tipo de fisonomías por televisión, muchas veces alejadas de la imagen ideal. Ver triunfar a deportistas de más de cien kilos o con un sobrepeso evidente no deja de llamar la atención, aunque tiene su explicación. «El estereotipo que nos ha llegado desde la antigüedad es el del atleta que destacaba del resto de la población por su musculatura, pero ya no es así», señala Emilio Pereira, preparador físico de golfistas. «Lo principal es conocer la modalidad y lo que se necesita para triunfar en ella. En función de ambos parámetros, se puede preparar a una persona para que alcance su máximo rendimiento sin tener un cuerpo de manual». Así, se consiguen deportistas de elite donde no se habrían imaginado. «En el alto nivel no tienen que ser todos iguales. Por ejemplo, Miguel Ángel Jiménez no se cuida al máximo, pero compite muy bien. Para el golf tiene unas capacidades por encima de la media y por eso destaca. Cada uno aprende a jugar y a competir con lo que tiene. Esto no es un concurso de belleza», comenta con sorna.

El caso del malagueño, peculiar por haber superado ya la cincuentena, no es tan raro. En el aspecto externo, evidentemente, influyen tanto el entrenamiento que se realiza como la comida que se ingiere, pero no hay que equivocarse: quien llega alto lo hace con mucho trabajo. «Los lanzadores de peso son muy grandes y quizás obesos, pero eso no quiere decir que no estén en forma. La carga de entrenamiento que tienen es brutal», señala Pereira.

El músculo pesa más

Un error común es tratar de medir un cuerpo en función de su peso ideal. Y, a veces, la báscula engaña. «La apariencia es una cosa, pero hay algunos que son muy fuertes y tienen mucho peso a base de músculo, por ejemplo los halteras», matiza Nieves Palacios, doctora y nutricionista de la Residencia Blume. «En los deportes de combate, que requieren un peso específico, puede ser que haya que aumentarlo o disminuirlo. Siempre se intenta ganar peso con músculo, porque el exceso de grasa no suele ser bueno». En el vivero de los campeones españoles se les cuida con esmero, como reconoce la especialista. «A todos se les analiza de una manera personalizada y se les ajustan las calorías y las cantidades en función de la época del año. No es lo mismo al venir de vacaciones que cuando están en plena competición».

No se trata solo de comer sano, sino de hacerlo en función de sus características. «Se les estudia la atropometría, se ve su composición corporal y se sabe cómo tendrían que estar en cada momento», prosigue Palacios. «Cada uno tiene sus necesidades de adelgazar o engordar y siempre hay que analizar los porcentajes (músculo, grasa y agua). Cuando se busca subir es ganando músculo, que pesa más que la grasa. A veces un jugador parece muy pesado y lo que está es muy musculado».

En cualquier caso, cada cual debe saber manejar su anatomía. Y hay auténticos expertos en ello entre los baloncestistas. «Para los pívots es muy importante la masa corporal y pueden tener facilidad para coger peso porque así se encuentran más cómodos», apunta Juan Antonio Corbalán, médico deportivo y exjugador de baloncesto. «Pero han de tener cuidado porque el sobrepeso les puede pasar factura».

Williams, caso excepcional

Un caso aparte es el de Serena Williams, que sigue triunfando a pesar de su edad y de haber engordado tras su maternidad. «Si vemos a su hermana Venus, son totalmente diferentes», señala Pereira. «Serena optimiza su potencia, ha aprendido a jugar así y sabe aprovechar sus capacidades». Opinión que también comparte Corbalán, aunque compadece a sus colegas. «Es un prodigio de técnica, fuerza y envergadura, pero seguro que sus médicos habrán tenido una lucha terrible durante toda su carrera para mantenerla en su cifra».