Joel González, al ganar el bronce en los Juegos de Río
Joel González, al ganar el bronce en los Juegos de Río - REUTERS

El olimpismo no admitiría a Cataluña en unos Juegos

La base jurídica del COI es la Carta Olímpica, que solo acepta a un «Estado independiente reconocido por la comunidad internacional»

MADRIDActualizado:

El eco de los deportistas se ha hecho presente en el proceso de referéndum ilegal que se prepara en Cataluña el 1 de octubre. El calado social del deporte trasciende, y aunque la pregunta base se ciñe a una duda metódica – «¿en qué liga jugaría el Barcelona?»–, el asunto va mucho más allá. Traspasa la frontera del fútbol para adentrarse en cientos de disciplinas. Y Cataluña posee un peso específico sin igual como parte de España. En los últimos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro (2016), el 26 por ciento de la expedición española eran atletas catalanes. Había 81, amplia mayoría respecto a otras comunidades. Madrid acudió con 36, la Comunidad Valenciana y Andalucía, con 24 y el País Vasco, con 21. La pretensión de independencia de una parte de la sociedad catalana acabaría con los sueños de una extensa proporción de esos 81 atletas y de otros muchos. Cataluña no sería admitida en unos Juegos Olímpicos hasta que no fuese reconocida como país por la comunidad internacional. Esto dice la Carta Olímpica, la «biblia» para el Comité Internacional (COI) y el movimiento olímpico.

El COI es un organismo supranacional que se ha caracterizado siempre por la extraterritorialidad de sus normas. Más allá de las leyes vigentes de cada país, se guía por sus propios estatutos. En su artículo 29, la Carta Olímpica prevé el procedimiento de reconocimiento de nuevos comités olímpicos nacionales (CON), pero establece que «un CON solo puede reconocer una única federación deportiva nacional por cada deporte regido por una Federación Internacional». Y expone en su apartado 30: «La expresión país significa un Estado independiente reconocido por la comunidad internacional».

Según las fuentes jurídicas del Comité Olímpico Español consultadas por ABC, esto quiere decir que solo puede haber un comité por país y que solo otro Estado puede tener un comité propio si lo reconoce la ONU.

«No les abandonaremos»

La exseleccionadora española de sincronizada Anna Tarrés o la exregatista Natalia Via Dufresne han mostrado su apoyo a la independencia de Cataluña y, por tanto, al embrollo legal que ello conlleva para ser reconocidas como atletas catalanas. Pero ¿qué sucede con los deportistas catalanes que no sienten la llamada de la separación?

«Lo normal será una huida de talentos de los deportistas catalanes a España», comenta a ABC Alberto Palomar, magistrado experto en derecho deportivo que fue director de gabinete de la Secretaría de Estado para el Deporte.

Mireia Belmonte, por ejemplo, nació en Badalona (Barcelona) pero su ficha federativa pertenece a un club de Murcia, el UCAM Fuensanta. UCAM es la universidad que patrocina a la nadadora, soporte económico imprescindible para los deportistas de especialidades minoritarias. En caso de una hipotética independencia de Cataluña, Mireia tendría ficha con un club español, por tanto asume como propia la reglamentación de la Federación Española de Natación. Según fuentes del Consejo Superior de Deportes, podría ser seleccionada por los equipos españoles para participar en Mundiales o Juegos Olímpicos.

El caso contrario, Ona Carbonell, nacida en Barcelona y capitana del conjunto español de sincronizada. Si se diese el caso de renuncia a su nacionalidad española en favor de la catalana, perdería su condición de deportista de alto nivel recogida en la Ley del Deporte y, por tanto, no podría ser seleccionada para competir con España ya que tampoco tendría una ficha federativa en suelo español. Solo podría competir con Cataluña en unos Juegos Olímpicos si Naciones Unidas reconoce un día a la actual comunidad autónoma como país.

La ley de transitoriedad aprobada por el Parlamento catalán propagó la idea de la posible doble nacionalidad, a la que se podrían acoger los deportistas catalanes para beneficiarse de ese doble pasaporte y competir así, en el proceso de independencia total como país, con las selecciones españolas. Pero esa doble nacionalidad depende de la buena fe del Gobierno español, que tendría que valorar un convenio con Cataluña después del dolor de una separación. España tiene convenios de doble nacionalidad con la mayoría de los países sudamericanos, pero habría que ver si establece un acuerdo después de un conflicto tan lesivo socialmente como está siendo el catalán.

Ana Muñoz Merino, que es catedrática de derecho fiscal y fue directora general de Deportes de la CSD, matiza: «Nunca vamos a abandonar a los deportistas, ellos son parte de lo que somos y de cómo somos. Pero no se pueden establecer las reglas del juego, quitarlas a conveniencia y luego volver a modificarlas a tu interés. No puede ser una independencia a la carta».

Los deportes pequeños sufrirían las consecuencias de la presunta independencia. Estaría en cuestión el grifo de las ayudas públicas provenientes del Estado a través del Consejo Superior de Deportes y el dinero del Plan ADO de financiación a deportistas por parte de empresas privadas. Las 13 empresas participantes en las becas ADO para los Juegos Olímpicos de Río 2016 aportaron 35 millones para la preparación de los deportistas de élite, que consiguieron 17 medallas.

España dispone de cuatro Centros de Alto Rendimiento (los conocidos como CAR, en Madrid, Sant Cugat, Sierra Nevada y León) donde los deportistas de especialidades minoritarias se entrenan con comodidades y medios a su alcance. El de Sierra Nevada cobra 60 euros por persona y noche a los equipos españoles y deportistas tutelados por el CSD, con derecho a alojamiento, uso de instalaciones y tres comidas diarias. Los deportistas extranjeros pagan 87 euros por día.

Los deportistas españoles de alto nivel obtienen ayudas del CSD para no pagar su estancia. Cada federación española recibe dinero del Consejo Superior de Deportes y abona las concentraciones y largas estancias de sus atletas. Lo mismo sucede con los centros de tecnificación que utilizan algunas especialidades, como el piragüismo y otras modalidades. Todo ese hilo de la financiación y disfrute de instalaciones se quebraría.

Selecciones propias

Los deportistas catalanes proclamados independientes no tendrían acceso a los controles antidopaje de los laboratorios homologados en España, ya que no tendrían ficha con ninguna federación española. El laboratorio de Barcelona está financiado en parte por el Consejo Superior de Deportes.

Cataluña sí puede competir como independiente desde hace cinco años con 21 selecciones propias. Una sentencia del Tribunal Constitucional recoge que tiene competencia en modalidades medio desconocidas, como el beach tenis, dardos, raquetas de nieve, fútbol australiano, baile deportivo, futvoley, bike trial, korfball, fistball o patinaje. Advierte el Tribunal Constitucional que «podrán participar en competiciones internacionales siempre que no se produzca la confluencia de sus intereses con los intereses propios del deporte federado español en su conjunto». Y añade que «no perturba la competencia estatal». Todo lo contrario al proceso en marcha que afectaría sobremanera al deporte y los deportistas españoles.