Jon Rahm
Jon Rahm - EFE
Golf

Jon Rahm busca los 15 millones de la FedEx

Hoy comienza el Tour Championship, último torneo de la temporada del PGATour que decidirá al mejor de la temporada con el mayor premio de la historia

Miguel Ángel Barbero
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Durante muchos años, el PGATour trató de recompensar a sus magníficos golfistas incrementando paulatinamente el importe de los premios de los torneos. Sin embargo, desde que en este siglo XXI la televisión tomó el mando de las acciones los dólares empezaron a entrar a espuertas y debieron buscar nuevas formas de gastarlos. Como los jugadores generan los ingresos, es lógico que revierta en ellos el mayor beneficio; pero la fiesta no se queda ya en lo que se reparte cada semana (un promedio de siete millones de dólares), sino que con la creación de la FedEx Cup se premia también al mejor de la temporada con un cheque de relumbrón.

Es cierto que desde que se inició esta aventura en 2007 han cambiado tanto la dinámica de la competición como los importes en juego, pero parece que este año ya lo han cuadrado para el torneo que comienza hoy en Atlanta. Cuando en aquella primera edición Tiger Woods logró un bono de 10 millones de dólares hubo una controversia porque realmente se trataba de un plan de pensiones del que no iba a poder disfrutar hasta su jubilación; de manera que lo corrigieron y después ya lo ofrecerieron contante y sonante. Luego, en cuanto a la competición, también hubo voces discordantes porque las últimas eliminatorias puntuaban más que los torneos previos y podía suceder que quien tuviera dos buenas semanas al final se llevase el título frente a otros más regulares.

La revolución de 2019

Este curso, aprovechando el cambio de calendario del circuito, se ha remodelado todo para conseguir que la competición alcance su punto culminante en agosto, antes de que en septiembre empiecen las grandes ligas estadounidenses. Redujeron los playoffs a solo tres citas (Nueva Jersey, Chicago y esta de Atlanta) con una gran traca final: un torneo reducido en el que los treinta mejores de la campaña iban a tener opción a ganar la Copa, aunque sin quitarle ventaja a los más avezados hasta ahora. Y se les ocurrió otorgársela a base de golpes.

Así, el líder (Justin Thomas) va a empezar a jugar con (-10) y la cifra va bajando hasta el último clasificado, Jason Kokrak (par). Jon Rahm, en función de su sexta plaza partirá con (-4), a seis golpes de lograr el mayor premio metálico de la historia: 15 millones de dólares. Con este nuevo diseño se beneficia a los más constantes con golpes de renta y también al que pudiera tener la semana de su vida en East Lake. El premio quita el hipo.