Luis Moya propina una patada al coche en plena desesperación
Luis Moya propina una patada al coche en plena desesperación - Reuters
Rally

«Trata de arrancarlo», 20 años del episodio más dramático de Carlos Sainz

Se cumplen dos décadas del abandono más cruel de la historia de los rallys, que dejó frustrados al español y su copiloto a 500 metros de la meta

Actualizado:

Pocas imágenes más descorazonadoras en el mundo del deporte que aquella de Carlos Sainz y Luis Moya abatidos a 500 metros de la meta en el Rally de Inglaterra de 1998. Al piloto español le valía con cruzar la meta para proclamarse campeón del mundo por tercera vez, pero su Toyota Corolla dijo basta cuando ya saboreaba la gloria. Una fatalidad histórica de la que se cumplen ahora 20 años.

«¡Trata de arrancarlo! ¡Trata de arrancarlo, Carlos! ¡Trata de arrancarlo! ¡Trata de arrancarlo, por dios!». Los gritos desesperados de Luis Moya, copiloto de Sainz, mientras rociaba con un extintor el corazón del automóvil.

A Sainz, dos veces campeón del Mundo, le bastaba con cruzar la línea de meta sin arriesgar. De hecho, esa última jornada, que empezó cuarto, había conducido con precaución, cuidando al máximo los errores para llegar sin problemas al final.

De hecho, fue en el último tramo, con la meta en el horizonte, cuando empezó la pesadilla. «Cuando se detuvo el coche, a 500 metros del final, me pellizcaba y me decía 'Luis, despiertate'. Ha sido realmente terrible», afirmaba con la voz entrecortada el copiloto de Sainz.

Él fue el primero en darse cuenta y el primero en salir del coche para tratar de poner remedio a la avería. Apagó el fuego que se había producido debajo del capó e instó a Sainz a intentar poner en marcha el coche. El madrileño, abatido porque sabía que había perdido el título, lo intentó en vano. «No hay manera más cruel de perder un título. Lo único que quería pensar es que no era verdad, que no podía estar sucendiendo algo tran cruel y terrible», reconocía entonces.

Su imagen, vagando alrededor del coche tratando de entender lo que estaba ocurriendo dio la vuelta al mundo. Fue tal la desesperación de la pareja española, que Moya terminó quitándose el casco y arrojándolo a la ventana del Corolla.

Tommy Makkinen, su rival por el título, que estaba ya en el hotel recogiendo sus cosas para viajar a su país tras un abandono prematuro, no pensaba que el destino le fuera a regalar un nuevo título. Mientras hacía una entrevista, el finlandés recibía una llamada de su hermano para decirle que era campeón por la avería de Carlos. «No podía creerlo. Tuve mala suerte al principio del rally y Sainz la ha tenido al final. Esto demuestra que el deporte es duro para todo el mundo», señalaba feliz.

Sainz no volvió a ganar nunca un Mundial de Rallys. Siguió en activo seis años más, solo uno de ellos en Toyota, y solo pudo acabar tercero de la clasificación en tres ocasiones. Lejos de la gloria que tuvo tan cerca. De todas formas, el campeón madrileño siguió pilotando lejos del Mundial. Se pasó al Dakar, prueba que ganó en dos ocasiones en 2010 y en 2018. Además, en su palmarés figura un Mundial de Cross-Country en 2007.