Denilson: «Quedo libre en diciembre y me gustaría volver al Betis»

Por  23:55 h.

Real Betis: Denilson el día de su presentación

Pasó de Sevilla a Francia y de Francia a Arabia Saudí. Ahora juega en el Dallas, en Estados Unidos. Y todo ello en apenas un par de años. Son los últimos acontecimientos del que en su día fue el futbolista más caro del mundo, Denilson de Oliveira.

—Yo hablé con Serra Ferrer. Se lo pregunté. Y me dijo que seguía confiando en mi juego, que no había problema, que estaba todo bien. Pero yo sabía que no, que ya no era lo mismo, que el presidente y el entrenador ya no confiaban en mí, y menos que pudiese volver a jugar después de la lesión. ¿Pero cómo iban a seguir confiando en mí si ese mismo año habían fichado a Juanlu y a otro jugador de banda izquierda… que era…? No me acuerdo ahora -se refiere a Xisco-. Y me fui.

—¿Y?

—Me dolió mucho la forma en la que salí, parecía que sólo había estado en el Betis un fin de semana. No me pude despedir, salí muy mal, muy, muy mal. Estas cosas no le benefician para nada al Betis. ¡Hay que ver también cómo se fue Joaquín! ¡Cómo se fue Ricardo Oliveira! Ricardo llevó al Betis a la Champions y llevó al Betis a ser campeón de la Copa del Rey. Y mire cómo se fueron… eso te hace pensar: ¿Qué pasa aquí? Yo me lo pregunto, de verdad. Igual debería el Betis cambiar su filosofía de trabajo. No sé. A mí me duele que el equipo no esté bien.

—Está bien, ¿qué haría usted si pudiera asesorar a Lopera?

—¿Para preparar una temporada? Primero, miraría la parte financiera del club; luego, analizaría qué tipo de jugadores necesitamos, qué refuerzos deberían venir, viendo su perfil, si considero que se adaptarían al fútbol español, al Betis, que conozca la historia del club.

—¿Cree que Lopera le haría caso?

—No, qué va, no, no. Lopera no le hace caso a nadie. Él tiene su manera de pensar, su manera de hacer las cosas. El mayor ejemplo soy yo mismo. Decidió pagar tantos millones por mí… Es el que manda y se hace lo que él diga. Pero yo se lo diría, es importante tener gente a tu lado que entienda de fútbol y hacerles caso. No a cualquiera, no, eso no. Mire, mi relación con Lopera siempre ha sido de amor y odio. Yo, de todas maneras, lo quiero mucho.

—Usted fue como un hijo para Lopera.

—Es un presidente graciosísimo, te dice unas cosas que te partes de risa. Recuerdo una vez que Clemente, con el que tuve algunos problemas, me sustituyó justo después de hacer una jugada muy buena. Acabó con gol de Oli y me cambió. Me fui cabreadísimo, fue en un Atlético-Betis. No lo entendía. Estaba haciendo un partidazo. Y bueno, lo que le estaba diciendo, en la charla del partido siguiente llegó Lopera. Siempre venía a hablarnos antes del encuentro en el Hotel Ciudad de Sevilla. Y de repente comenzó a hablar, mirando para Clemente. «Lo que le estás haciendo a Denilson no se le hace…». Me moría de vergüenza, delante de todo el mundo, con los compañeros, con Clemente… Pero me defendió a muerte.

—¿Y lo de las primas?

—Eso era una cosa que nunca se sabía cómo iba a venir. Estaba la prima por partido ya pactada, pero él llegaba y te decía: «Para este partido te voy a dar más», o «para este partido, algo menos…».

¿Sabía que hace pocos días fue el «sexto aniversario» de la fiesta Halloween que se celebró en casa de Benjamín?

—Ya, lo sé, no hay ni un Halloween que no me acuerde de la fiesta, pero todos los años, ¿eh? Vaya lío que se montó. Me acuerdo de la cara de Lopera. Yo pensé que era alguien que se había disfrazado del presidente. ¡No puede ser! ¡El presidente en la fiesta de Halloween! En la puerta de la casa de Benjamín. Por lo visto estaba desde las nueve de la noche esperando a que los jugadores fueran llegando. Eso es lo que me dijeron. Ahora nos reímos, pero qué momento más complicado. ¡Uff! Salió en la prensa al día siguiente. Se nos echó toda la gente encima. Y acabamos en la UEFA, ¿eh?. Recuerdo que a los pocos días tuve que ir a Brasil para jugar un partido con la selección y el lío estaba montado allí también. ¡Un montón de periodistas preguntándome en el aeropuerto por Halloween!

—Hábleme de Benjamín.

—¿Está en el Betis todavía? ¿Dónde está?

—En el Xerez.

—¿No estaba en el Cádiz?

—Eso fue antes.

—Era el más gracioso de la plantilla, cuando salía… se llevaba una cámara de fotos y empezaba a fotografiar a todo el mundo. Le dio por ahí. Yo se lo decía. Pero ¿qué haces?, ¿estás loco? Hacía fotos en todos lados.

—Eche la vista atrás y recuerde una instantánea de su llegada a Sevilla, allá por el año 1998.

—No conocía cómo funcionaba el club, sólo sabía del lado financiero y decidí dar el paso adelante, con el fin de tener una vida más tranquila. Con la experiencia que tengo hoy, quizás no hubiera actuado igual. Me habría ido al Barcelona, creo. Lo tenía hecho con ellos. Estaba prácticamente firmado, pero al día siguiente apareció Lopera, que me pagaba el triple que el Barcelona. Yo tenía 19 años, iba a cumplir 20. Era muy joven. En el Betis me pesó mucho la responsabilidad, llegué como el fichaje más caro del mundo y eso me trajo muchos problemas.

—¿Se atreve a calificar su etapa en el Betis?

—Un seis.

—¿Un seis?

—Nada más.

—¿Y se llega a echar de menos ese seis? Me refiero a su etapa en el Betis.

—Mucho, muchísimo. Y mire, termino contrato en diciembre y tengo ganas de volver a Europa.

—¿Incluso al Betis?

—Por supuesto, volvería encantado.

—Pero con una ficha…

—Sí, claro, más baja. Quizás igual tampoco tengo que desvalorizarme, pero, yo, con un contrato que me permita seguir mi vida, volvería, claro que sí.

Redacción

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