Hadzibegic: «Al llegar a Sevilla llamé a mi padre y le dije que me volvía»

Por  21:26 h.

Faruk Hadzibegic o Pepe. A él le da igual cómo lo llamen. Desde París, tras nacer en Sarajevo y soñar en Sevilla, habla el ex bético.

Faruk Hadzibegic en el estadio del Real Betis, en el año 2000

—Fue Chupe, un aficionado que era entonces el jefe de las peñas, el que me puso lo de Pepe. Me vino un día y me dijo: «Faru… Faru Hazi… Mira, tu nombre es muy raro y es mejor que te llamemos Pepe». Le miré y me volvió a decir. «¿Te vale?». Le dije que sí, que no había problema. Y es que con mi nombre en Sevilla tuve algunos líos… Mi entrenador, Carriega, me llamaba por el número que yo tenía, por el 14. Pero claro, yo no sabía español, y no había llegado a aprenderme los números. Como veía que no le hacía caso me dijo. «Lo mejor es que te quedes con el número 4 que seguro que es más fácil que te lo aprendas».

—¡Qué arte!

—Sí, sí. Sevilla me enamoró, su gente, la forma de vivir… Y eso que en mi primer día estuve a punto de tirar la toalla. Llegué por la mañana al aeropuerto antiguo, me hicieron una foto con un niño que estaba allí, luego fui al examen médico y por la tarde jugué el partido de presentación del Betis, contra el Peñarol.

—¿Y por qué dice que estuvo a punto de dejarlo?

—Espere, espere… Cuando entré al hotel Colón, que fue en el que me quedé, llegué a mi habitación. Llamé a mi padre y se lo dije: «Papá, mañana vuelvo a casa». Me dijo que por qué. Y se lo expliqué. Me estaba muriendo. ¡Eran las diez de la noche y hacía 48 grados! ¡Es que yo nací en una ciudad que está rodeada por montañas y en el verano, como mucho, supera los 20 grados! Mi padre se moría de risa. Pero… sabe, lo curioso fue que al día siguiente, cuando me desperté y me vinieron a buscar, parecía que me había adaptado.

—¿Quién le vino a buscar?

—Zoran Vekic y otro agente, Roberto Dale. Yo fui el primer futbolista que representó Vekic. Sabe quién es, ¿no? Que ahora tiene mucha importancia en el fútbol español.

—Sí, sí.

—Pues yo fui su primer jugador.

—¿Fue su fichaje por el Betis uno de los días más felices de su vida?

—Por supuesto. También el día que me casé, cuando fui campeón de Yugoslavia, cuando ganábamos al Sevilla… ¡Esto último no, es broma!

—¿Y el más triste?

—Cuando murió mi padre, perdí el control de mí mismo. Me reía durante unos segundos y luego pasaba a llorar… Recuerdo que en el campo del Sevilla, pues jugábamos un derbi, se guardó un minuto de silencio. También hay otros días… Con la guerra en Yugoslavia. Fue muy duro. ¡Uff! Un tiempo complicado.

—¿Cómo lo vivió?

—Yo estaba en Francia. Éramos 22 personas viviendo en la misma casa. Mire, la gente demostró algo… Lo de España, Sevilla, fue impresionante. ¡Teníamos un pasaporte que se llamaba humanidad española! La familia Moyano, de Sevilla, se portó conmigo… No tengo palabras. Pepe Moyano es mi segundo padre y yo soy su quinto hijo. ¡Ayudó a familiares míos! Hoy el mundo está loco. Están los que ayudan, a los que siempre les estaré agradecido, están los que quieren hacer daño… No entiendo nada, no entiendo el terrorismo.

—¿Estudió usted alguna carrera universitaria?

—Empecé con Ciencias Políticas.

—¿Iba usted para político?

—No, no. Lo que pasó es que… Fue por amor. La que hoy es mi mujer, Sofía, estudiaba Periodismo… Y yo intenté matricularme, pero no había más plazas. Como quería estar cerca de ella decidí estudiar la carrera que se impartía en el mismo edificio, que era Ciencias Políticas.

—¿Y no terminó la carrera?

—No, cuando me casé la dejé. Me dije: «Ya tengo lo que quería».

—Eso sí que es amor.

—Eso, como una canción de Isabel Pantoja, «Veneno de amor».

—¿Le gusta la música de Isabel Pantoja?

—Tengo todos sus CD en mi coche. Me gusta su voz, el coraje con el que canta. Todos mis amigos conocen las canciones de Isabel, pues claro. Recuerdo que en mayo de 1985 fui a un concierto suyo en el campo del Sevilla.

—No lo está pasando muy bien ahora Isabel…

—Ya, ya. Yo no la conozco personalmente, pero bueno, la apoyo.

—¿Y usted, cómo está?

—Bien, bien, soy feliz con mi mujer, con mis dos hijas, viendo fútbol…

—Me decía que su mujer había estudiado periodismo. ¿Le ha hecho una entrevista alguna vez?

—No, no… Bueno, igual sí… Todos los días me hace alguna entrevista, que cómo estoy, dónde he estado… Una entrevista muy buena, sí señor.

—Me imagino que le gustará que le pregunte por el Betis.

—A ver… Yo respeto a los que están, respeto a Cúper y su trabajo… Y sí, mi sueño es entrenar algún día al Betis. Estoy convencido de que con dos o tres años puedo hacer grandes cosas. Pienso que puedo ser una de las soluciones del Betis.

—¿Por qué?

—Creo, cuando el Betis estuvo en Segunda y lo cogimos entre Luis del Sol, Gordillo, Reyes y yo que aportamos algo. Pienso que si hubiésemos tenido continuidad podíamos estar hoy en día como el Sevilla. Y lo digo con todo el respeto del mundo a los que están y han pasado por el club.

—Sin problemas, queda claro.

—Muchas gracias.

Redacción

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