Julio Cardeñosa: «Me quedé en el Betis ganando cuatro veces menos de lo que me daba el Barcelona»

Por  19:31 h.

Hablar del Betis es hablar de Julio Cardeñosa. Vallisoletano, 59 años, bandera verdiblanca allá por donde vaya…

Real Betis: Julio Cardeñosa posa como capitán bético junto al entonces capitán sevillista, Pablo Blanco

-Estoy trabajando como agente de seguros. El director general de producción de la compañía nacional de seguros es amigo mío y así empecé. Llevo una vida totalmente opuesta al fútbol, más tranquila.

-¿Y cómo era su vida antes?

-¿Antes de ser futbolista?

-Sí.

-Bueno, en mi familia tuvimos algunas dificultades; no pasamos hambre, pero sí que hubo que superar momentos difíciles. Desde que tenía nueve años ayudaba a mis padres en el bar que tenían en Valladolid, muy cerca del antiguo estadio Zorrilla; ya con 14 dejé de estudiar y empecé a trabajar en una imprenta. No se me daba mal, ya tenía mi máquina propia, pero todo cambió…

-Cambió con el fútbol, ¿no?

-Con el fútbol, claro. Recuerdo mis primeros regalos de reyes, un vagón de tren y una espada de hojalata, que al pinchar se doblaba. Pero sobre todo, recuerdo un balón, siempre, pero no de reglamento, sino de estos de plástico, como los que llevan los niños a la playa. Jugábamos debajo de una farola cuando se hacía de noche. Y también esos partidos encima de la nieve, con ocho grados o diez bajo cero. Por eso, cuando muchas veces oigo a algunos periodistas o técnicos hablando del fútbol actual… Entiendo que es lógico que se haya perdido la pillería. ¡Si es que los niños ya no juegan en la calle! ¡Cómo van a salir jugadores como Agüero, Maradona…!

-Los dos son pequeñitos.

-Sí, como yo. ¡Es verdad! Siempre me han dicho que era muy chiquitito, siempre tuve problemas con el físico. Tuve que tragar mucha saliva porque las dudas sobre mí eran permanentes.

-¿Cómo empezó?

-Me hicieron una prueba con 17 años en el filial del Valladolid, que estaba en Tercera división. La pasé y me ficharon. Y aunque entrenábamos como profesionales, me dijeron que ese primer año no me podían pagar nada. Mi padre me dijo que deberíamos intentarlo, que él se esforzaría en todo lo que pudiera para que probara. Al siguiente año todo cambió. Marqué 19 goles y tuve mi primer sueldo. Sólo me querían pagar mil pesetas, pero al final me pagaron cinco mil.

-¿Y el fichaje por el Betis?

-No, antes estuvo lo del Sevilla. ¿No lo sabía? El primer equipo que habló por mí con el Valladolid fue el Sevilla e incluso llegaron a un acuerdo económico.

-¿Y qué pasó?

-Pues que el Sevilla no podía pagar en efectivo y el Valladolid no quería esperar. Yo me fui de vacaciones y todo se quedó ahí; me dijeron que cuando se cerrara me llamarían. Y así fue, cuando estoy con mi novia recibo una llamada en la que me dicen que me vaya urgentemente a Valladolid, que nos vamos a Sevilla. Me presenté en el club y nos fuimos en coche hasta Madrid para coger luego un avión que nos llevara hasta Andalucía. En una de estas el presidente del Valladolid dijo algo del Betis. Le dije: «¿Qué pasa con el Betis?» Y me dice: «¿Tú no te has enterado? Vas a fichar por el Betis». Yo no sabía nada, yo me estaba yendo, pensaba, para fichar por el Sevilla y resulta que me iba al rival. ¡Fíjese lo que pintaban los jugadores!

-Lo que sí trascendió fue el interés del Barcelona por ficharle cuando ya estaba en el Betis.

-Hasta Kubala, que era el seleccionador, me felicitó durante el Mundial. Me dijo: «Felicidades por tu fichaje por el Barcelona». El Betis había bajado a Segunda y decidió traspasarme. Yo ya lo daba por hecho. Cuando llegué a Sevilla, ya con todo arreglado y para despedirme, el presidente del Betis me dice que no me puede traspasar, que tiene que elegir entre los sacos de carnés de abonados o yo. No lo entendía. Lo que había pasado es que en una asamblea de socios se decidió que si me traspasaban depositarían sus carnés en unos sacos y se lo darían al presidente. Claro, éste se asustó y así me quedé.

-¿No dijo usted nada?

-No, qué va. Me quedé sin problemas. También sentía que tenía una deuda con los aficionados después de bajar a Segunda.

-¿Cuánto era la diferencia de dinero?

-En el Barcelona me pagarían cuatro veces más.

-¿Cuánto valdría un Cardeñosa en el fútbol actual?

-Con los precios desorbitados que se pagan hoy, y teniendo en cuenta que los equipos necesitan a uno de estos, pues imagínese.

-¿Qué futbolistas de los de ahora le recuerdan a usted?

-De mis características no los hay.

-¿Por qué?

-Porque el fútbol ha cambiado mucho. Bueno, quizás el más parecido es Guti, aunque él es más de pase corto. Mi especialidad era el pase largo.

-Hablando de un tema cansino y largo, ¿Le sorprende que no le haya preguntado por su fallo en Argentina 1978?

-Es una anécdota en mi vida. No me molesta, qué va. Lo que sí puede cansar, que no es su caso, es que cada vez que haya un fallo claro de un futbolista me llamen para que recuerde el error en Argentina. Y bueno, igual tengo que estar contento por esto, pues lo mismo soy más famoso por haber fallado.

-En Sevilla no lo creo.

-Muchas gracias.

Redacción

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